18 septiembre, 2026

18 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 1-3)

Lucas 8, 1-3lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

QCD? Gracias Señor por tantas buenas mujeres que ayudan en la labor de Evangelización. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

18 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 1-3)

Lucas 8, 1-3lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

Doce apóstoles, María Magdalena, Susana, Juana y otras muchas. Jesús era acompañado por mucha gente, pero ¿cuantos de estos estaban bajo la cruz?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

17 septiembre, 2026

Ecuación revertible

Lucas 7, 36-50lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

Que ligeros somos de lengua y pensamiento, pero que cortos nos quedamos en amar y perdonar. Mudemos una cosa por la otra y seguro nos sentiremos plenos.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

La Misericordia de Dios!!

Lucas 7, 36-50lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

QCD? Señor, que podamos convertir cada instrumento de pecado en instrumento de penitencia, de amor. Señor que podamos reparar. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

17 de septiembre de 2026 (Lucas 7, 36-50)

Lucas 7, 36-50lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

Si algo hacia Jesús que dejaba a todos perplejos era decir a la gente que sus pecados quedaban perdonados. Curar a un ciego o a un enfermo era un hecho verificable, porque podías ver el antes y el después. Pero decirle a alguien que sus pecados quedaban perdonados no es algo que se pueda verificar.
Perdonar los pecados es algo que está por encima de cualquier potestad humana y pertenece al ámbito divino.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

16 septiembre, 2026

En Él encuentro su paz, la mia.

Lucas 7, 31-35lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

En medio de mi inmersión en este mundo que solo me ofrece delicias vanas y golosinas llanas que empanzan, pero no alimentan; solo inflan el cuerpo y enmudecen al alma, pido con gritado clamor que me sea otorgado el perdón divino para verme favorecido por su amor, ergo, llenado de su amor.

Solo allí me reconoceré y viviré.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

16 de septiembre de 2026 (Lucas 7, 31-35)

Lucas 7, 31-35lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Para el que no quiere creer no hay argumentos suficientes. Jesús lo vivió, le tocó lidiar con la subjetividad humana, con las contradicciones y la desconfianza. Jesús se tuvo que haber sentido muy frustrado al lidiar con nosotros.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

La negación de Dios!!

Lucas 7, 31-35lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

QCD? Creo que la sociedad de hoy en su Negación de Dios, dice: si pedimos penitencia exigen mucho; si decimos misericordia, son permisivos; si me corrigen, son muy exigentes; si me dan amor....

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

15 septiembre, 2026

Tienes a tu Madre

Juan 19, 25-27lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: ""Mujer, ahí está tu hijo"". Luego dijo al discípulo: ""Ahí está tu madre"". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

QCD? Que El Señor me de la gracia de llevarme a la casa a La Santísima Virgen María. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

14 septiembre, 2026

14 de septiembre de 2026 (Juan 3, 13-17)

Juan 3, 13-17lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

¿Para qué vino Jesús? No vino solo a hacer el bien, ni a enseñar, ni a solo hacer milagros, entre otras acciones; vino para que el mundo se salve por Él.

Vino para salvarte y salvarme, necesitamos reconocer que requerimos la redención, la salvación y que no somos capaces solos, solo así podremos acoger su don, su regalo, que no se pierda ni una sola de tu Santísima Sangre derramada por nosotros. Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

Tanto nos amo.

Juan 3, 13-17lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

Hoy Exaltación de la Santa Cruz Tanto amo Dios al mundo que envió a su único hijo para que se entregara por la humanidad, con una muerte y "MUERTE DE CRUZ"

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

14 de septiembre de 2026 (Juan 3, 13-17)

Juan 3, 13-17lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

Juan declara la divinidad de Jesús como ningún otro. Nadie ha subido al cielo sino aquel que bajó del cielo y está en el cielo. El que crea en él tendrá vida eterna.
¿Quieres vivir eternamente? mira al que fue levantado sobre la cruz.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

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