30 septiembre, 2026

30 de septiembre de 2026 (Lucas 9, 57-62)

Lucas 9, 57-62 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: "Te seguiré a donde quiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza". A otro, Jesús le dijo: "Sígueme". Pero él le respondió: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios". Otro le dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó: "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

El evangelista nos presenta hoy a tres personajes ―tres casos de vocación, podríamos decir― que ponen de relieve lo que se pide a quien quiere seguir a Jesús hasta el final, totalmente. El primer personaje le promete: «Te seguiré adondequiera que vayas» (v. 57). ¡Generoso! Pero Jesús responde que el Hijo del Hombre, a diferencia de los zorros que tienen guaridas y los pájaros que tienen nidos, «no tiene donde reclinar la cabeza» (…) Así, Jesús nos indica a nosotros, sus discípulos, que nuestra misión en el mundo no puede ser estática, sino que es itinerante. (…)

El segundo personaje con el que Jesús se encuentra recibe la llamada directamente de Él, pero responde: «Señor, déjame que vaya primero a enterrar a mi padre» (…) Jesús contesta: «Deja que los muertos entierren a sus muertos» (v. 60). Con estas palabras, deliberadamente provocadoras, tiene la intención de reafirmar la primacía del seguimiento y la proclamación del Reino de Dios, incluso por encima de las realidades más importantes, como la familia. (…)

Tres personajes, uno se auto invito, el otro fue invitado por Jesús y el tercero que dijo que iba a ir estaba muy ocupado. Ninguno de los tres parece haber cumplido. Estaban con Jesús pero ¿siguieron con Él? No lo sabemos porque no conocemos sus nombres. A lo mejor si cumplieron con lo que prometieron, o a lo mejor son una única persona. El caso es que lo importate aquí no era el destino sino el camino.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

29 septiembre, 2026

Un cristiano de verdad

Juan 1, 47-51 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

QCD? Hoy en la fiesta de los santos Ángeles custodios, le pedimos al Señor que nos envíe su protección y que pueda decir como a Natanael he ahí a un cristiano de verdad.

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

Ser Pequeño

Juan 1, 47-51 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

QCD? Hoy te pido Señor que me regale la gracia de ser pequeño y humilde en este mundo, para ser grande en el reino de los cielos. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

28 septiembre, 2026

Ser Pequeño

Lucas 9, 46-50 — lectura del día en Vatican News

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: "El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande". Entonces, Juan le dijo: "Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros". Pero Jesús respondió: "No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes".

Jesús después de haber hablado de la primacía del servicio, hace un gesto. Hemos visto que los gestos de Jesús son más fuertes que las palabras que usa. Y ¿cuál es el gesto? Toma un niño y lo coloca en medio de los discípulos, en el centro, en el lugar más importante (cf. v. 36). El niño, en el Evangelio, no simboliza tanto la inocencia como la pequeñez. Porque los pequeños, como los niños, dependen de los demás, de los adultos, necesitan recibir. Jesús abraza a ese niño y dice que quien recibe a un pequeño, a un niño, lo recibe a Él (cf. v. 37). Esto es, en primer lugar, a quién servir: a los que necesitan recibir y no tienen nada que devolver. (…) Acogiendo a los que están en los márgenes, desatendidos, acogemos a Jesús, porque Él está ahí. Y en un pequeño, en un pobre al que servimos, también nosotros recibimos el tierno abrazo de Dios.

QCD? Hoy te pido Señor que me regale la gracia de ser pequeño y humilde en este mundo, para ser grande en el reino de los cielos. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

28 de septiembre de 2026 (Lucas 9, 46-50)

Lucas 9, 46-50 — lectura del día en Vatican News

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: "El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande". Entonces, Juan le dijo: "Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros". Pero Jesús respondió: "No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes".

Jesús después de haber hablado de la primacía del servicio, hace un gesto. Hemos visto que los gestos de Jesús son más fuertes que las palabras que usa. Y ¿cuál es el gesto? Toma un niño y lo coloca en medio de los discípulos, en el centro, en el lugar más importante (cf. v. 36). El niño, en el Evangelio, no simboliza tanto la inocencia como la pequeñez. Porque los pequeños, como los niños, dependen de los demás, de los adultos, necesitan recibir. Jesús abraza a ese niño y dice que quien recibe a un pequeño, a un niño, lo recibe a Él (cf. v. 37). Esto es, en primer lugar, a quién servir: a los que necesitan recibir y no tienen nada que devolver. (…) Acogiendo a los que están en los márgenes, desatendidos, acogemos a Jesús, porque Él está ahí. Y en un pequeño, en un pobre al que servimos, también nosotros recibimos el tierno abrazo de Dios.

En el capítulo anterior Jesús había anunciado a sus discípulos que iba a sufrir y ser entregado en la cruz, pero unos versículos después los discípulos estaban discutiendo quien era el más grande. Ante el misterio más sublime de la salvación humana los seguidores directos del Hijo de Dios discutían quien era el mejor. Es como cuando un padre está en el lecho de muerte y sus hijos al rededor discuten quien recibirá la herencia...

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

27 septiembre, 2026

27 de septiembre de 2026 (Mateo 21, 28-32)

Mateo 21, 28-32 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron: "El segundo". Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él''.

Las obras son las que hablan de alguien, no la fama, el puesto o las buenas razones.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

26 septiembre, 2026

Aceptar los designios del Señor

Lucas 9, 43-45 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: “Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

QCD? Que el Señor hoy nos dé la gracia de tener mucha sabiduría, para poder vivir nuestra juventud, para tener una buena vejez, y poder llegar al cielo; y también que nos dé sabiduría para entender cada una de las palabras y enseñanzas del Señor, así nos parezcan duras. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

25 septiembre, 2026

25 de septiembre de 2026 (Lucas 9, 18-22)

Lucas 9, 18-22 — lectura del día en Vatican News

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado". Él les dijo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Respondió Pedro: "El Mesías de Dios". Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".

QCD? Hay tiempo para sembrar y tiempo para cosechar!; tiempo para la guerra y tiempo para la paz; Que el Señor nos dé la gracia de reconocerlo como El Mesías, El Hijo de Dios.

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

25 de septiembre de 2026 (Lucas 9, 18-22)

Lucas 9, 18-22 — lectura del día en Vatican News

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado". Él les dijo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Respondió Pedro: "El Mesías de Dios". Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".

Jesús gozaba de fama por todos lados algunos decían que era un profeta resucitado. Otros, seguramente, decían que era un charlatán o un fraude. Pedro lo reconoció como el Mesías de Dios y Jesús lo confirma.
Me llama la atención que los ancianos, los escribas y los sacerdotes no lograron verlo como Mesías. Ellos eran los más estudiados, los más poderosos, los líderes religiosos y los experimentados. ¿Como es eso posible? No fue por falta de milagros, curaciones, enseñanzas ni por falta de pruebas. No lo vieron como Mesías porque...

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

24 septiembre, 2026

La búsqueda de Dios

Lucas 9, 7-9 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

QCD? Estoy leyendo el libro fuego que encienden otros fuegos de San Alberto Hurtado y habla de cómo es de bonita la búsqueda de Dios . Y es lo que le pasa hoy a Herodes, escucha hablar de El y siente inquietud por conocerlo. Hoy le pedimos al Señor que siembre en nuestro corazón esas ganas de conocerlo todos los días más y profundizar en su conocimiento. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

24 de septiembre de 2026 (Lucas 9, 7-9)

Lucas 9, 7-9 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

La fama de Jesús era tal que hasta Herodes había escuchado de él. No hablamos de cualquiera. ¿Tanto revuelo había creado?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

22 septiembre, 2026

22 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 19-21)

Lucas 8, 19-21 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

«Jesús seguía hablando a la gente» y amándola, hasta tal punto que define a «esa multitud inmensa “mi madre y mis hermanos”». Los familiares de Jesús son, pues, «los que escuchan la palabra de Dios» y «la ponen en práctica». Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más. Así de simple. (…) Y esto se produce «cada vez que abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: “¿Dios me habla con esto, me dice algo a mí? Y si me dice algo, ¿qué me dice?”».

¡Cuán difícil es aplicar al pie de la letra la Palabra de Dios por nuestras propias fuerzas y a la brida de nuestra carne! Tan solo pido que podamos cada día parecernos más a Cristo, para que podamos ser incluidos entre los suyos, su familia.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

22 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 19-21)

Lucas 8, 19-21 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

«Jesús seguía hablando a la gente» y amándola, hasta tal punto que define a «esa multitud inmensa “mi madre y mis hermanos”». Los familiares de Jesús son, pues, «los que escuchan la palabra de Dios» y «la ponen en práctica». Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más. Así de simple. (…) Y esto se produce «cada vez que abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: “¿Dios me habla con esto, me dice algo a mí? Y si me dice algo, ¿qué me dice?”».

QCD? Me parece muy bonito lo que nos dice Jesús si acogemos la palabra de Dios y la ponemos en práctica seremos como su madre y sus hermanos. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

22 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 19-21)

Lucas 8, 19-21 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

«Jesús seguía hablando a la gente» y amándola, hasta tal punto que define a «esa multitud inmensa “mi madre y mis hermanos”». Los familiares de Jesús son, pues, «los que escuchan la palabra de Dios» y «la ponen en práctica». Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más. Así de simple. (…) Y esto se produce «cada vez que abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: “¿Dios me habla con esto, me dice algo a mí? Y si me dice algo, ¿qué me dice?”».

Escuchar y poner en práctica la palabra de Dios... Eso suena bien, pero ¿qué es y cómo se vive? Suena fácil pero, ¿qué debo poner en práctica? Son tantas las cosas que uno escucha, pero ¿son palabra de Dios? Seguir una religión es hasta fácil, cumplir sus normas y preceptos es fácil, pero ¿es eso de lo que habla Jesús?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

21 septiembre, 2026

21 de septiembre de 2026 (Mateo 9, 9-13)

Mateo 9, 9-13 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos pu¬bli¬canos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Solo espero, cada día, dejar la maña de murmurar o hablar mal de otro, así sea verdad. Que Dios nos conceda el don del santo silencio.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

21 de septiembre de 2026 (Mateo 9, 9-13)

Mateo 9, 9-13 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos pu¬bli¬canos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Menos mal Jesús se rodeó de discípulos imperfectos y llenos de problemas. Si aun así hay tanto elitistismo, ¿pcómo sería si se hubiera rodeado de santos? El pecado es el insumo para la misericordia.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

20 septiembre, 2026

Dios siempre Paga.

Mateo 20, 1-16 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo. Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'. Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'. Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?' De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos''.

QCD? Impresionante como Dios nos busca en todo momento; hoy le pido la gracia, para poder escucharlo en el primer llamado. El es tan hermoso, que para todos siempre tiene la misma paga. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

19 septiembre, 2026

19 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 4-15)

Lucas 8, 4-15 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:

“Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”

Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esta parábola?” Y él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia’’.

La semilla es la Palabra de Dios, nosotros somos el terreno, pero ¿cuáles son los frutos? ¿El terreno pedregoso no podrá ser nunca Tierra fértil? ¿Acaso un montón de piedras con algo de basura no se convertirá al cabo de un tiempo en zona abonada?
¿La Palabra de Dios es un libro, una tradición o un conjunto de reglas morales? ¿Qué es entonces la Palabra de Dios?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

18 septiembre, 2026

18 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 1-3)

Lucas 8, 1-3 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

QCD? Gracias Señor por tantas buenas mujeres que ayudan en la labor de Evangelización. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

18 de septiembre de 2026 (Lucas 8, 1-3)

Lucas 8, 1-3 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

Doce apóstoles, María Magdalena, Susana, Juana y otras muchas. Jesús era acompañado por mucha gente, pero ¿cuantos de estos estaban bajo la cruz?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

17 septiembre, 2026

Ecuación revertible

Lucas 7, 36-50 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

Que ligeros somos de lengua y pensamiento, pero que cortos nos quedamos en amar y perdonar. Mudemos una cosa por la otra y seguro nos sentiremos plenos.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

La Misericordia de Dios!!

Lucas 7, 36-50 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

QCD? Señor, que podamos convertir cada instrumento de pecado en instrumento de penitencia, de amor. Señor que podamos reparar. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

17 de septiembre de 2026 (Lucas 7, 36-50)

Lucas 7, 36-50 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.

Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.

Entonces Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

Si algo hacia Jesús que dejaba a todos perplejos era decir a la gente que sus pecados quedaban perdonados. Curar a un ciego o a un enfermo era un hecho verificable, porque podías ver el antes y el después. Pero decirle a alguien que sus pecados quedaban perdonados no es algo que se pueda verificar.
Perdonar los pecados es algo que está por encima de cualquier potestad humana y pertenece al ámbito divino.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

16 septiembre, 2026

En Él encuentro su paz, la mia.

Lucas 7, 31-35 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

En medio de mi inmersión en este mundo que solo me ofrece delicias vanas y golosinas llanas que empanzan, pero no alimentan; solo inflan el cuerpo y enmudecen al alma, pido con gritado clamor que me sea otorgado el perdón divino para verme favorecido por su amor, ergo, llenado de su amor.

Solo allí me reconoceré y viviré.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

16 de septiembre de 2026 (Lucas 7, 31-35)

Lucas 7, 31-35 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Para el que no quiere creer no hay argumentos suficientes. Jesús lo vivió, le tocó lidiar con la subjetividad humana, con las contradicciones y la desconfianza. Jesús se tuvo que haber sentido muy frustrado al lidiar con nosotros.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

La negación de Dios!!

Lucas 7, 31-35 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".

QCD? Creo que la sociedad de hoy en su Negación de Dios, dice: si pedimos penitencia exigen mucho; si decimos misericordia, son permisivos; si me corrigen, son muy exigentes; si me dan amor....

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

15 septiembre, 2026

Tienes a tu Madre

Juan 19, 25-27 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: ""Mujer, ahí está tu hijo"". Luego dijo al discípulo: ""Ahí está tu madre"". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

QCD? Que El Señor me de la gracia de llevarme a la casa a La Santísima Virgen María. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

14 septiembre, 2026

14 de septiembre de 2026 (Juan 3, 13-17)

Juan 3, 13-17 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

¿Para qué vino Jesús? No vino solo a hacer el bien, ni a enseñar, ni a solo hacer milagros, entre otras acciones; vino para que el mundo se salve por Él.

Vino para salvarte y salvarme, necesitamos reconocer que requerimos la redención, la salvación y que no somos capaces solos, solo así podremos acoger su don, su regalo, que no se pierda ni una sola de tu Santísima Sangre derramada por nosotros. Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

Tanto nos amo.

Juan 3, 13-17 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

Hoy Exaltación de la Santa Cruz Tanto amo Dios al mundo que envió a su único hijo para que se entregara por la humanidad, con una muerte y "MUERTE DE CRUZ"

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

14 de septiembre de 2026 (Juan 3, 13-17)

Juan 3, 13-17 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él''.

Juan declara la divinidad de Jesús como ningún otro. Nadie ha subido al cielo sino aquel que bajó del cielo y está en el cielo. El que crea en él tendrá vida eterna.
¿Quieres vivir eternamente? mira al que fue levantado sobre la cruz.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

13 septiembre, 2026

13 de septiembre de 2026 (Mateo 18, 21-35)

Mateo 18, 21-35 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano’’.

Pedro pregunta por perdonar las ofensas y Jesús responde con una parábola sobre deudas y dinero. ¿Acaso son lo mismo? Claro que no, pero no hay mejor manera para explicar las ofensas: como una deuda.
Una ofensa es una deuda de verdad, de tiempo, de respeto.
Las deudas se cobran, como hizo el rey, pero también se perdonan como hizo el rey. Sin embargo, el rey solo perdonó la deuda 1 vez, no 70 veces 7. Entonces, ¿se debe perdonar una o muchas veces? ¿O será que este pasaje no habla de cuantas veces perdonar sino de perdonar porque somos perdonados?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

12 septiembre, 2026

12 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 43-49)

Lucas 6, 43-49 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.

El árbol se conoce por sus frutos. Las personas se conocen por sus intensiones y sus intensiones se conocen por las palabras y las palabras se ven reflejadas en las acciones. Pensar, decir y hacer son manifestaciones de lo mismo. El árbol bueno da frutos buenos.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

Los frutos buenos

Lucas 6, 43-49 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.

QCD? Señor llena mi corazón de frutos buenos, para poder construir una casa con buenos cimientos; y así poder dar buenos frutos a las personas que me rodean. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

11 septiembre, 2026

11 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 39-42)

Lucas 6, 39-42 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Lucas sigue hablando a los discípulos y enseñando cómo ser verdaderos discípulos. ¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿Por qué vez la paja en el ojo ajeno? ¡Hipócritas!...
El auténtico discípulo es el que se cultiva y trabaja a sí mismo.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

Hay de mi si no Evangelizó.

Lucas 6, 39-42 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

QCD? Tomo de la primer lectura, lo Maravilloso de la Evangelización, Hay de mi si no predico el Evangelio!! Para ganar la corona que no se "MARCHITA" .
Del Evangelio, podría decir, cuidarnos cuando predicamos, tener presente la Viga antes que la moraben el ojo del próximo, del prójimo. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

10 septiembre, 2026

10 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 27-38)

Lucas 6, 27-38 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos’’.

“Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes… amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa”…. Pareciera desesperanzador e injusto hacer el bien porque no habría correspondencia humana. Sin embargo el Señor nos da esperanza para que no nos desanimemos: “Den y se les dará: recibirán una medida buena” pero no necesariamente se nos dará lo que queremos sino lo que Dios ve mejor para nosotros. Le pido a la Virgen María que nos ayude a ver las misericordias de Dios y la medida buena cuando hacemos el bien y que nos ayude a ser fieles a quien vale la pena servir, aún a través del rostro que no nos agrade. Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

¿Quid pro quo?

Lucas 6, 27-38 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos’’.

De esto texro se puede hacer apología al dicho de "hay más alegría en dar que en recibir", pero obvio con el matiz de no esperar nada a cambio, y eso sí que puede ser difícil, dar sin factura.

En la medida que debemos, recibiremos; en la medida que me abra, habrá bendición.

¿Quid pro quo?

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

10 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 27-38)

Lucas 6, 27-38 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos’’.

QCD? Gran reflexión, amar a nuestros enemigos, siempre hacer el bien. A veces difícil, Que El Señor y la Santísima Virgen María nos ayuden. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

10 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 27-38)

Lucas 6, 27-38 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos’’.

Todo un plan de vida no juzgar, no condenar y perdonar, dar. Lo último es más difícil porque a veces hay ingratitud, pero el Señor quiere vacunarnos para no desanimarnos para eso es fundamental no juzgar, no condenar y perdonar, porque perseverar intentando amar es necesario hacerlo de cara a Dios. Pensando en agradar al Señor,

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

09 septiembre, 2026

Manual para reconocer impostores

Lucas 6, 20-26 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo: "Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán. Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!"

DISCÍPULOS PROFETAS VERDADEROS:

1. No SON dichosos los pobres por ser pobres, sino dichosos USTEDES (discípulos) pobres, porque de ustedes ES el reino de los cielos.
2. Dichosos ustedes (discípulos) que AHORA tiene hambre, porque SERÁN saciados.
3. DICHOSOS los (discípulos) que AHORA lloran, porque LUEGO reiran.
4. Dichosos SERÁN (discípulos) cuando los insulten porque SERÁN recompenzados.

Y ahora continua describiendo a los DISCÍPULOS FALSOS PROFETAS:

1. Ay de los (discípulos) ricos
2. Hay de los (discípulos) que comen y se hartan porque tendrán hambre.
3. Ay de los (discípulos) que ahora ríen porque llorarán.
4. Ay de los (discípulos) que ahora alaban porque así trataron a los falsos profetas.

No es un tema de pobreza, hambre, y desprecio. Es un tema de comodidad y posición de privilegio. Quien usa el nombre de Cristo para comer, reír, ganar y ser reconocido es un falso profeta.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

08 septiembre, 2026

8 de septiembre de 2026 (Mateo 1, 18-23)

Mateo 1, 18-23 — lectura del día en Vatican News

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

“No dudes en recibir en tu casa a María”

No dudemos en recibirla porque no debemos dudar que le necesitamos.
No somos dignos, pero te necesitamos María para poder confiar, para poder amar.

Que con nuestro sí podamos recibirte para siempre y diariamente. Totus tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

A María por José

Mateo 1, 18-23 — lectura del día en Vatican News

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

¡Si el mejor camino para llegar a Yisus es María!, es menester cavilar que el mejor camino para llegar a María no es otro que el de la mano de San José. Amor perfcto entre esta Sagrada Familia es la que espero alcanzar sin dilación, así lo quiere mi alma, pero el absurdo comportamiento tosco y reetrechero del cuerpo tienden en la direccción que más le conviene pero menos favorece al alma.
Solo le pido a José se apiade de este infeliz que clama por alcanzar felicidad a su cobijo paternal, para que con él logro ser más agradable a la Madonna, mi Señora y Reina.

Que las Sagrada Familia nos tenga en su favor.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

8 de septiembre de 2026 (Mateo 1, 18-23)

Mateo 1, 18-23 — lectura del día en Vatican News

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

QCD? Hoy simplemente le decimos a María Feliz cumpleaños!! Y gracias por su "SI" Y que a través de él nos enseñas el valor y la vocación del servicio. Totus tuus Mamá!!

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

8 de septiembre de 2026 (Mateo 1, 18-23)

Mateo 1, 18-23 — lectura del día en Vatican News

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

No temas recibir a María en tu casa porque su hijo te salvará de tus pecados.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

07 septiembre, 2026

7 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 6-11)

Lucas 6, 6-11 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: "Levántate y ponte ahí en medio". El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?" Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: "Extiende la mano". El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Jesús, conociendo sus intenciones… las revela ante los demás al hacer la curación, por eso se pusieron furiosos. Porque les mostró que no les interesaba el enfermo, sino la ley por la ley. Ayúdame Señor a poner en primer lugar el amor.
Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

7 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 6-11)

Lucas 6, 6-11 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: "Levántate y ponte ahí en medio". El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?" Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: "Extiende la mano". El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

QCD? El Amor por encima de la ley. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

7 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 6-11)

Lucas 6, 6-11 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: "Levántate y ponte ahí en medio". El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?" Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: "Extiende la mano". El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Solo le pido a Dios que me alcance la gracia de parecerme menos al fariseo, en tanto estoy presto a murmurar, criticar o andar por ahí diciendo estupideces; y, en cambio, parecerme más a aquel hombre que está presto a extender su mano al mismo Dios, no por necesidad de curación, sino por pura obediencia.

Escrito por 2 caras: pero una siempre es la que prima — enviado desde lecturadivina.com

Hoy Jesús me dice: "Extiende la mano"

Lucas 6, 6-11 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: "Levántate y ponte ahí en medio". El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?" Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: "Extiende la mano". El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Lucas 6, 6-11

La ley judía decía que el sábado no se podía trabajar. Jesús peguntó a los escribas y fariseos: ¿qué está permitido hacer el sábado, el bien o el mal?
La pregunta no tira por el piso la ley, sino que le da el lugar que le corresponde. La ley no está ahí para cumplirla como un manual de instrucciones, porque si así fuera, los fariseos y escribas serían modelos a seguir. La ley no es para seguirla ciegamente, sino que está ahí para marcar un camino. La ley por sí sola es letra muerta.
Jesús lo sabía muy bien y al respecto dijo: "No vayan a creer que vine a anular la ley de Moisés y las enseñanzas de los profetas. Al contrario, vine a darles su verdadero significado" (Mt 5, 17).

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

06 septiembre, 2026

6 de septiembre de 2026 (Mateo 18, 15-20)

Mateo 18, 15-20 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos''.

¿No se puede no decir nada al hermano? No es suficiente con intentar tratar con amor y ser testimonio. ¡No! Hoy nos invitas a corregir y das el método para ser asertivo, pero también para respetar la libertad de la otra persona. Señor, dame la gracia de hacerlo sin juzgar a mi prójimo, solo por buscar el bien. Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

6 de septiembre de 2026 (Mateo 18, 15-20)

Mateo 18, 15-20 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos''.

QCD? El "AMOR Y LA CARIDAD" Por encima de las prescripciónes religiosas. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

Mateo tenía afán cuando escribió esto

Mateo 18, 15-20 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos''.

Mateo 18, 15-20

Para mí este es un evangelio muy complicado. Se dicen muchas cosas en muy poco espacio. Corrección fraterna + atar y desatar cosas en el cielo + peticiones comunitarias que no serán negadas + presencia divina si hay comunidad. Todo en un solo párrafo 🤯. Es como un combo ultra agrandado con papas 🍟 🍔 🍵 🍦.
¿Por que el evangelista Mateo puso todo junto si cada tema le daba para escribir un capítulo entero?

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

05 septiembre, 2026

5 de septiembre de 2026 (Lucas 6, 1-5)

Lucas 6, 1-5 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: «¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?»

Jesús les respondió: «¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres».

Y añadió: «El Hijo del hombre también es dueño del sábado».

«El Hijo del hombre también es dueño del sábado» Pero no era el dueño del corazón de unos fariseos, los cuales quisieron cuestionar a los discípulos de Jesús que actuaban espontáneamente y que Jesús les dejaba comer de aquellos sembrados.

Más que centrarme en la actitud de los fariseos (que también he llegado a caer), me agrada como la pregunta era para todos, pero Jesús sale en la defensa de sus discípulos y que ellos se mostraban tal y como eran, aun con sus necesidades humanas como comer. Solo quiero Señor tener la amistad y confianza contigo, dejar que guíes mis pasos y mi vida. Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

Unas veces sí, y otras veces también vs tan poco (o tampoco)

Lucas 6, 1-5 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: «¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?»

Jesús les respondió: «¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres».

Y añadió: «El Hijo del hombre también es dueño del sábado».

Muchas veces el que seamos disruptivos implica un razonamiento trancendente, otras no.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

Jesús no se detiene por bobadas

Lucas 6, 1-5 — lectura del día en Vatican News

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: «¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?»

Jesús les respondió: «¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres».

Y añadió: «El Hijo del hombre también es dueño del sábado».

Lucas 6, 1-5

Alguna vez escuche esta frase: "la ley no sirve para nada, el malo no la cumple y el bueno no la necesita".
La ley es como una cerca, que evita cruzar ciertos límites. Pero no son los límites lo importante sino preservar la vida.
Jesús rompe el molde, no cumple la ley al pie de la letra porque la vida cristiana no se trata de seguir un guión específico de normas legales. ¿En serio? Sí, en serio. Por eso el hambre de su grupo de discípulos estuvo por encima de la norma de no trabajar en sábado. ¿Hambre por encima de la norma? ¿Qué le costaba cumplirla? Nada, pero aún así no la cumplieron.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

04 septiembre, 2026

Diferente tiempo, mismas mafias

Lucas 5, 33-39 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?»

Jesús les contestó: «¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán».

Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: “El añejo es mejor”».

Jesús hablaba con autoridad y hacia milagros por todas partes. Daba limosna con sus discípulos y ayudaban a los pobres. Los enfermos se sanaban y la gente los seguía. Sin embargo, los fariseos no se terminaban de convencer porque Jesús y su combo no oraban ni ayunaban como ellos. Es como cuando en política un gobernante no convence a los opositores por sus obras y buena gestión sino porque no piensa y habla como ellos.
Pobre Jesús, debió ser muy frustrante. ¿Entonces, que querían los fariseos? Solo mantener el control. ¡Qué importa el pueblo de Dios! para ellos lo importante era ser los jefes de la mafia religiosa y política que habían creado y no soltar el poder.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

4 de septiembre de 2026 (Lucas 5, 33-39)

Lucas 5, 33-39 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?»

Jesús les contestó: «¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán».

Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: “El añejo es mejor”».

QCD? El Señor hoy nos invita al ayuno para reparar por nuestros pecados y los de la humanidad; monseñor Munilla dice que el dicho A Odres nuevos vino nuevo, se puede referir también a las nuevas formas de evangelización, que debemos de adoptar para los nuevos tiempos; y yo diría que lo viejo es el pecado y lo nuevo es Cristo. QLGDDECUS

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

03 septiembre, 2026

3 de septiembre de 2026 (Lucas 5, 1-11)

Lucas 5, 1-11 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

“Pero, confiado en tu palabra echaré las redes”

Pedro confía en ti aunque sabía más de pesca que Tú. Danos Señor tus ojos para poder peces donde nosotros solo vemos agua, para poder verte a Ti, donde pareciera que te escondes, danos la fe y la humildad de Pedro y de María, las virtudes que alcanzan los milagros.
Totus Tuus

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

3 de septiembre de 2026 (Lucas 5, 1-11)

Lucas 5, 1-11 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Rema Mar adentro, cuando somos generosos con el Señor él no se deja ganar con su gran generosidad, nos regala muchos dones. No tengais miedo, rema Mar adentro!!!

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

Tercos, pero dóciles al llamado

Lucas 5, 1-11 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Esto de que Simón obedece la instrucción de Jesús, sabiendo él, Simón, que puede ser absurdo, sin sentido y una tontería mayúscula, abandona su propio criterio y se acoge a la palabra, al Logos de Jesús, sin dilación. ¡Oh, sorpresa la que le da al verse desbordado, tanto él como la barca, llena de peces!

Es propio del hombre ser necio, cual Simón, pero también es propio del hombre santo saber, por mero acto cognitivo o iluminación del Paráclito, cuándo es menester acallar la voz humana para dar paso a la divina.

Solo en la medida en que nos dejemos guiar por aquella vocecilla, afinada en el y por el acto de la oración, en cualquiera de sus formas, solo en esa misma medida seremos llenos, medio llenos.

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

3 de septiembre de 2026 (Lucas 5, 1-11)

Lucas 5, 1-11 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Pedro y los demás pescadores tuvieron una noche difícil. No habia nada que pudieran hacer para pescar, lo intentaro toda la noche. Pedro ya había visto a su suegra ser curada por Jesús de la fiebre y ya había escuchado sus palabras durante días.
El pasaje de la barca no es un hecho aislado, es algo que se venía construyendo desde hace días. Lanzar las redes de nuevo, en un horario en el que no se pesca, fue un acto de fe muy grande. Y ese acto de fe cambió todo para Pedro, Santiago y Juan. Ellos no siguieron a Jesús porque vieron las redes llenas, sino que confirmaron lo que ya habían escuchado y sentido por dentro. No fueron los peces los que los movieron a seguir a Jesús, sino que fue su palabra durante días y las obras que vieron hacer en los demás y que en esta ocasión vivieron en carne propia.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

02 septiembre, 2026

¨Servir¨ no te hace vil, pero muchas veces ¨ser servido¨ sí

Lucas 4, 38-44 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: «También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado». Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

La mujer, lo primero que hace al ser sanada de aquella fiebre que, al parecer, la tenía (no sé si al borde de la cama o del lecho pre-mortis), sí es cierto que, al encontrarse sana, lo primero que hace es servir. Al igual que Yisus, no deja de prestar servicio a otros a tiempo y a destiempo.

Tal hecho lo vemos de suyo en fray Martín de Porres (fray Escoba) y en otros muchos.

No queda más que seguir el modelo ejemplificante de que hay más alegría en dar (servir) que en recibir (ser servido).

Escrito por Esteban Sanchez — enviado desde lecturadivina.com

2 de septiembre de 2026 (Lucas 4, 38-44)

Lucas 4, 38-44 — lectura del día en Vatican News

“Le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella”, Le rogaron por ella.

Los que estaban a su alrededor no fueron indiferentes ante su necesidad. La vieron, se conmovieron y acudieron a Jesús por ella. Intercedieron y dejaron que Jesús decidiera qué hacer, dejando a Jesús ser Dios. Así mismo, llevaban muchos enfermos ante Él y curaba endemoniados.

Que ante la enfermedad del cuerpo y alma, no seamos indiferentes y acudamos a Dios. 🙏🏼🙏🏼🙏🏼

Escrito por Jessica Restrepo — enviado desde lecturadivina.com

2 de septiembre de 2026 (Lucas 4, 38-44)

Lucas 4, 38-44 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: «También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado». Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

QCD? Me parece muy impresionante como Jesús primero nos sana de nuestras heridas, y aunque el no lo esperaba le terminemos SIRVIENDO!!
ES IMPOSIBLE CONOCERLE Y NO AMARLE, AMARLE Y NO SEGUIRLE, SEGUIRLE Y NO "SERVIRLE".

Escrito por César Zuluaga — enviado desde lecturadivina.com

Sin fiebre no hay curación

Lucas 4, 38-44 — lectura del día en Vatican News

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: «También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado». Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

Lucas 4, 38-44

¿Quién es aquel que habla con autoridad a la fiebre y se va? La fiebre no es mala, es buena y ataca en el cuerpo las infecciones. Si Jesús detuvo la fiebre es porque detuvo la causa. La fiebre no es la protagonista aquí, sino la Palabra de Jesús que sana allín donde nadie ve ni nadie logra llegar.
La fiebre, la suegra de Simón, los demás enfermos... todo apunta a lo mismo, Jesús con su Palabra restaura el orden de todas las cosas.
Qué tal que Jesús dijiera a un hombre: te sano de esa enfermedad silenciosa que no sabes que tienes y que ahora nunca verás... así nadie creería nada.
Para que Jesús te cure no hace falta fiebre, pero sí para que lo creas.

Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com

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