Evangelio según San Juan 11,45-57.
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: "¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.
Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación". Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: "Ustedes no comprenden nada.
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?".
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.
Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse.
Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: "¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?".
Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
+++
Al parecer era más importante la estabilidad religiosa y política de Jerusalén que la salvación del mundo. Los fariseos preferían que muriera Jesús a que "se les acabara el negocio" o llegara Roma y tumbara el Templo. Los intereses particulares primaron sobre los intereses generales. Fue más importante lo que pensaron esos hombres que lo que quiso Dios hacer con ellos.
¿Acaso no es igual ahora? ¿Cuántas veces nos importa más lo que pase con nosotros que lo que pase en el resto del mundo? ¿Cuántas veces la bondad o maldad de un acto o de alguna circunstancia se mide desde nuestro bolsillo o intereses económicos?
El mundo gira y gira y parece que todos estamos demasiado preocupados en nosotros mismos como para comprender que NO SOMOS el centro del mundo ni lo más importante.
Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra. Ven Espíritu Santo y renueva nuestros corazones. No permitas que "matemos" a Jesús en nuestros corazones por medio del pecado para que primen nuestras propias razones y comodidad. No permitas que entreguemos al Hijo de Dios a la muerte por treinta monedas. No permitas que nos alejemos de ti.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
12 abril, 2014
11 abril, 2014
¿Buenas razones o buenas obras?
Evangelio según San Juan 10,31-42.
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él.
+++
"Obras son amores y no buenas razones", ahora bien, con mayor razón podríamos decir: "obras son amores y más cuando hay muchas buenas razones".
Jesús hizo las obras del Padre. Se pasó la vida haciendo el bien y en ningún momento actuó mal. Lo más discutible de todo, por parte de los fariseos, fue que curó enfermos en sábado.
Jesús preguntó a los que lo querían matar: ¿Por cual obra buena me quieren apedrear? Los fariseos dijeron que por ninguna obra sino porque ellos tenían razones para matarlo.
Las obras de Jesús demostraron quien era. Muchos profetas de este mundo y líderes religiosos se autoproclaman dioses no por sus obras sino porque tienen buenas razones. Los fariseos se autoproclamaban puros y mejores no por sus obras sino porque tenían buenas razones. Así mismo, cada uno de nosotros se autoproclama el mejor no por las obras sino porque las buenas razones para decirlo.
Pero la verdad es que las buenas razones si no están sustentadas por las obras no son suficientes para determinar nada. Jesús es Dios porque actúa como Dios, no porque lo haya dicho, ya que a lo largo de la historia son muchísimos los que se han llamado a sí mismo dios.
Cuando uno le pregunta a un asesino por qué mató a alguien siempre tendrá una "buena razón".... Y cuando uno le pregunta a un niño pequeñito por qué hizo tal o cual cosa también tendrá una "excelente razón". Así pues, no son las razones las que nos hacen obrar bien, son las buenas obras.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él.
+++
"Obras son amores y no buenas razones", ahora bien, con mayor razón podríamos decir: "obras son amores y más cuando hay muchas buenas razones".
Jesús hizo las obras del Padre. Se pasó la vida haciendo el bien y en ningún momento actuó mal. Lo más discutible de todo, por parte de los fariseos, fue que curó enfermos en sábado.
Jesús preguntó a los que lo querían matar: ¿Por cual obra buena me quieren apedrear? Los fariseos dijeron que por ninguna obra sino porque ellos tenían razones para matarlo.
Las obras de Jesús demostraron quien era. Muchos profetas de este mundo y líderes religiosos se autoproclaman dioses no por sus obras sino porque tienen buenas razones. Los fariseos se autoproclamaban puros y mejores no por sus obras sino porque tenían buenas razones. Así mismo, cada uno de nosotros se autoproclama el mejor no por las obras sino porque las buenas razones para decirlo.
Pero la verdad es que las buenas razones si no están sustentadas por las obras no son suficientes para determinar nada. Jesús es Dios porque actúa como Dios, no porque lo haya dicho, ya que a lo largo de la historia son muchísimos los que se han llamado a sí mismo dios.
Cuando uno le pregunta a un asesino por qué mató a alguien siempre tendrá una "buena razón".... Y cuando uno le pregunta a un niño pequeñito por qué hizo tal o cual cosa también tendrá una "excelente razón". Así pues, no son las razones las que nos hacen obrar bien, son las buenas obras.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
09 abril, 2014
Si fuera hijo de Jesús...
Evangelio según San Juan 8,31-42.
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: "Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos:
conocerán la verdad y la verdad los hará libres".
Ellos le respondieron: "Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: 'Ustedes serán libres'?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.
El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre.
Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.
Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.
Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre".
Ellos le replicaron: "Nuestro padre es Abraham". Y Jesús les dijo: "Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él.
Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso.
Pero ustedes obran como su padre". Ellos le dijeron: "Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios". Jesús prosiguió:
"Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.
+++
Sí Jesús trataba así a los judíos que habían creído en él, ¿cómo trataría a los que no lo habían hecho?
Ahora bien, es muy fácil leer este texto diciendo: "Judíos miserables que no creían en Jesús; ¡descarados, hipócritas, desagradecidos! y seguir nuestra vida como si la cosa no fuera con nosotros.
Mas, si leemos bien el texto y los argumentos de Jesús tendremos que preguntarnos: ¿Yo soy hijo de quién?
Si fuera hijo de Jesús lo amaría y cumpliría su palabra para ser verdaderamente libre. Si fuera verdadero hijo de Jesús perdonaría a todos los que me ofenden, oraría por mis enemigos y existiría para servir, pero ¿lo hago?
Si fuera de Jesús sería tierra buena que recibe la semilla de la Palabra de Dios y daría muchísimo fruto, pero ¿lo soy?
Si fuera hijo de Jesús sería un apóstol incansable de la salvación de las almas y viviría pobremente, con alegría, castidad y obediencia. Pero ¿vivo así?
Si fuera hijo de Jesús, amaría hasta dar la vida por los demás, pero ¿lo hago?
Si fuera hijo de Jesús vendería todo lo que tengo y lo daría a los pobres, pero ¿estoy dispuesto a hacerlo?
A la hora de la verdad, pensándolo bien, creo que tal vez no soy tan buen hijo como creí ser, y este evangelio es para mí, y no puedo salir en limpio de este examen de conciencia.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: "Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos:
conocerán la verdad y la verdad los hará libres".
Ellos le respondieron: "Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: 'Ustedes serán libres'?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.
El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre.
Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.
Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.
Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre".
Ellos le replicaron: "Nuestro padre es Abraham". Y Jesús les dijo: "Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él.
Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso.
Pero ustedes obran como su padre". Ellos le dijeron: "Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios". Jesús prosiguió:
"Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.
+++
Sí Jesús trataba así a los judíos que habían creído en él, ¿cómo trataría a los que no lo habían hecho?
Ahora bien, es muy fácil leer este texto diciendo: "Judíos miserables que no creían en Jesús; ¡descarados, hipócritas, desagradecidos! y seguir nuestra vida como si la cosa no fuera con nosotros.
Mas, si leemos bien el texto y los argumentos de Jesús tendremos que preguntarnos: ¿Yo soy hijo de quién?
Si fuera hijo de Jesús lo amaría y cumpliría su palabra para ser verdaderamente libre. Si fuera verdadero hijo de Jesús perdonaría a todos los que me ofenden, oraría por mis enemigos y existiría para servir, pero ¿lo hago?
Si fuera de Jesús sería tierra buena que recibe la semilla de la Palabra de Dios y daría muchísimo fruto, pero ¿lo soy?
Si fuera hijo de Jesús sería un apóstol incansable de la salvación de las almas y viviría pobremente, con alegría, castidad y obediencia. Pero ¿vivo así?
Si fuera hijo de Jesús, amaría hasta dar la vida por los demás, pero ¿lo hago?
Si fuera hijo de Jesús vendería todo lo que tengo y lo daría a los pobres, pero ¿estoy dispuesto a hacerlo?
A la hora de la verdad, pensándolo bien, creo que tal vez no soy tan buen hijo como creí ser, y este evangelio es para mí, y no puedo salir en limpio de este examen de conciencia.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
07 abril, 2014
Maldita ENVIDIA!!!
Evangelio según San Juan 8,1-11.
Jesús fue al monte de los Olivos.
Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.
Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?".
Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.
Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra".
E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.
Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?".
Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
+++
Si hay algún pecado que corroe el corazón del hombre es la envidia. La envidia es sentirse mal por el bien ajeno.
Cuando alguien quiere que el otro sea condenado como en el caso de la mujer adúltera, es porque desea que recaiga todo el peso de la justicia sobre los demás, mientras que para él desea que sólo se aplique la misericordia. La envidia pudre el interior del corazón del hombre que desea que todos los demás paguen por sus pecados e infidelidades, mientras que él desea que se le entienda, se le tenga en cuenta, se le trate bien y con consideración y que nunca se le juzgue. Quiere penas ejemplares para los demás y perdón para sí mismo.
La envidia daña la relación con el otro y convierte la vida diaria en un campo minado en el cual se corre el riesgo de pisar terribles bombas destructoras a cada paso porque cada que alguien recibe el amor de Dios y el perdón de Dios, explota de rabia y de indignación y de impaciencia por no ver al otro condenado por sus faltas.
El envidioso no soporta que el otro sea perdonado. No soporta que el otro se equivoque. No soporta que el otro se encuentre con Dios. No soporta que Dios ame al otro. No soporta que el otro sonría. El envidioso no soporta el amor de Dios para los demás porque lo quiere sólo para sí mismo.
DE LA ENVIDIA, SÁLVANOS SEÑOR.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Jesús fue al monte de los Olivos.
Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.
Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?".
Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.
Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra".
E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.
Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?".
Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
+++
Si hay algún pecado que corroe el corazón del hombre es la envidia. La envidia es sentirse mal por el bien ajeno.
Cuando alguien quiere que el otro sea condenado como en el caso de la mujer adúltera, es porque desea que recaiga todo el peso de la justicia sobre los demás, mientras que para él desea que sólo se aplique la misericordia. La envidia pudre el interior del corazón del hombre que desea que todos los demás paguen por sus pecados e infidelidades, mientras que él desea que se le entienda, se le tenga en cuenta, se le trate bien y con consideración y que nunca se le juzgue. Quiere penas ejemplares para los demás y perdón para sí mismo.
La envidia daña la relación con el otro y convierte la vida diaria en un campo minado en el cual se corre el riesgo de pisar terribles bombas destructoras a cada paso porque cada que alguien recibe el amor de Dios y el perdón de Dios, explota de rabia y de indignación y de impaciencia por no ver al otro condenado por sus faltas.
El envidioso no soporta que el otro sea perdonado. No soporta que el otro se equivoque. No soporta que el otro se encuentre con Dios. No soporta que Dios ame al otro. No soporta que el otro sonría. El envidioso no soporta el amor de Dios para los demás porque lo quiere sólo para sí mismo.
DE LA ENVIDIA, SÁLVANOS SEÑOR.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
05 abril, 2014
A Dios no se le puede poner bozal
Evangelio según San Juan 7,40-53.
Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta".
Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?".
Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.
Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.
Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?".
Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre".
Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar?
¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita".
Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo:
"¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?".
Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta".
Y cada uno regresó a su casa.
+++
Dios es Dios y por eso hace las cosas de Dios a la manera de Dios. En cambio, si Dios fuera un hombre, no haría cosas de Dios sino de hombre al mejor estilo de la película "Bruce Almighty" (El Todopoderoso) con Jim Carrey.
Y por esta razón, Jesús hace las cosas de los hombres al mejor estilo de Dios. Me refiero a que habla como Dios, ama como Dios, perdona como Dios, vive como Dios... es Dios.
Ningún profeta o gran hombre de la historia se ha comportado como Cristo lo ha hecho. Ningún hombre ha perdonado como Jesús perdonó. Nadie en toda la historia de la humanidad ha amado como Cristo amó.
Y ante todo esto y ante el testimonio de Jesús nos encontramos con la "alta teología" de los Fariseos que quisieron ponerle un bozal a Dios para impedir que viniera al mundo porque "no cumplía con los requisitos mínimos impuestos por ellos" para que así fuera. Me refiero a que negaban que Jesús fuera el Mesías esperado por Israel y con mucha más razón negaban su divinidad.
¿Pero por qué pasó esto? ¿Cómo me puede pasar a mí lo mismo?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta".
Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?".
Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.
Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.
Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?".
Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre".
Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar?
¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita".
Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo:
"¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?".
Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta".
Y cada uno regresó a su casa.
+++
Dios es Dios y por eso hace las cosas de Dios a la manera de Dios. En cambio, si Dios fuera un hombre, no haría cosas de Dios sino de hombre al mejor estilo de la película "Bruce Almighty" (El Todopoderoso) con Jim Carrey.
Y por esta razón, Jesús hace las cosas de los hombres al mejor estilo de Dios. Me refiero a que habla como Dios, ama como Dios, perdona como Dios, vive como Dios... es Dios.
Ningún profeta o gran hombre de la historia se ha comportado como Cristo lo ha hecho. Ningún hombre ha perdonado como Jesús perdonó. Nadie en toda la historia de la humanidad ha amado como Cristo amó.
Y ante todo esto y ante el testimonio de Jesús nos encontramos con la "alta teología" de los Fariseos que quisieron ponerle un bozal a Dios para impedir que viniera al mundo porque "no cumplía con los requisitos mínimos impuestos por ellos" para que así fuera. Me refiero a que negaban que Jesús fuera el Mesías esperado por Israel y con mucha más razón negaban su divinidad.
¿Pero por qué pasó esto? ¿Cómo me puede pasar a mí lo mismo?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
04 abril, 2014
La hora de Jesús
Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30.
Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.
+++
En este evangelio se habla de que no había llegado la hora de Jesús. Esto me recuerda el pasaje de las bodas de Caná en el que el Señor le dice a María que no ha llegado su hora, sin embargo, María se adelanta a esa hora y manda a los criados a obedecer a Jesús.
¿Qué habría pasado si María hubiera estado con Jesús en Jerusalén en el Templo? ¿Abría adelantado nuevamente la hora?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.
+++
En este evangelio se habla de que no había llegado la hora de Jesús. Esto me recuerda el pasaje de las bodas de Caná en el que el Señor le dice a María que no ha llegado su hora, sin embargo, María se adelanta a esa hora y manda a los criados a obedecer a Jesús.
¿Qué habría pasado si María hubiera estado con Jesús en Jerusalén en el Templo? ¿Abría adelantado nuevamente la hora?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
02 abril, 2014
De las Odas de Salomón
Evangelio según San Juan 5,17-30.
Jesús dijo a los judíos:
"Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo".
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: "Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz
y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
+++
Odas de Salomón (texto cristiano hebraico de principio del siglo II)
Nº 42
“Los muertos escucharán la voz del Hijo de Dios”
[Habla Cristo:]
Los que no me han reconocido no se han beneficiado de mi presencia;
he estado escondido para aquellos que no me han poseído.
Estoy cerca de los que me aman.
Han muerto todos mis perseguidores;
los que me sabían vivo me han buscado.
He resucitado, estoy con ellos,
hablo por su boca.
No han hecho caso a los que les perseguían;
sobre ellos he echado el yugo de mi amor.
Como el brazo del novio por encima de su novia (cf. Ct 2,6),
así es mi yugo sobre los que me conocen.
Tal como la tienda de los desposorios se levanta en casa de la novia,
así mi amor protege a los que creen en mí.
No he sido reprobado,
aún cuando parecía que lo era.
No he perecido,
aunque ellos se lo han pensado.
La estancia de los muertos me ha visto
y ha sido vencida,
la muerte me ha dejado marchar,
y muchos se han venido conmigo.
Para ella he sido hiel y vinagre;
con ella he descendido hasta su estancia,
hasta su máxima profundidad.
La muerte se ha retirado,
no ha podido soportar mi rostro.
He tenido entre los muertos
una asamblea de vivos (1P 3, 19. 4,6).
Les he hablado con labios vivientes,
de manera que mi palabra no fuera vana.
Los que estaban muertos han corrido hacia mí;
han gritado diciendo: “Ten piedad de nosotros,
Hijo de Dios, actúa en nosotros según tu gracia.
Desátanos de los lazos de las tinieblas,
ábrenos la puerta, que corramos hacia ti.
Vemos que nuestra muerte
No ha podido contigo.
Que nosotros seamos también libres contigo,
porque tú eres nuestro Salvador”.
He escuchado sus voces,
su fe, las he recogido en mi corazón.
Sobre sus frentes he escrito mi nombre (Ap 14,1);
son libres y me pertenecen.
Jesús dijo a los judíos:
"Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo".
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: "Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz
y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
+++
Odas de Salomón (texto cristiano hebraico de principio del siglo II)
Nº 42
“Los muertos escucharán la voz del Hijo de Dios”
[Habla Cristo:]
Los que no me han reconocido no se han beneficiado de mi presencia;
he estado escondido para aquellos que no me han poseído.
Estoy cerca de los que me aman.
Han muerto todos mis perseguidores;
los que me sabían vivo me han buscado.
He resucitado, estoy con ellos,
hablo por su boca.
No han hecho caso a los que les perseguían;
sobre ellos he echado el yugo de mi amor.
Como el brazo del novio por encima de su novia (cf. Ct 2,6),
así es mi yugo sobre los que me conocen.
Tal como la tienda de los desposorios se levanta en casa de la novia,
así mi amor protege a los que creen en mí.
No he sido reprobado,
aún cuando parecía que lo era.
No he perecido,
aunque ellos se lo han pensado.
La estancia de los muertos me ha visto
y ha sido vencida,
la muerte me ha dejado marchar,
y muchos se han venido conmigo.
Para ella he sido hiel y vinagre;
con ella he descendido hasta su estancia,
hasta su máxima profundidad.
La muerte se ha retirado,
no ha podido soportar mi rostro.
He tenido entre los muertos
una asamblea de vivos (1P 3, 19. 4,6).
Les he hablado con labios vivientes,
de manera que mi palabra no fuera vana.
Los que estaban muertos han corrido hacia mí;
han gritado diciendo: “Ten piedad de nosotros,
Hijo de Dios, actúa en nosotros según tu gracia.
Desátanos de los lazos de las tinieblas,
ábrenos la puerta, que corramos hacia ti.
Vemos que nuestra muerte
No ha podido contigo.
Que nosotros seamos también libres contigo,
porque tú eres nuestro Salvador”.
He escuchado sus voces,
su fe, las he recogido en mi corazón.
Sobre sus frentes he escrito mi nombre (Ap 14,1);
son libres y me pertenecen.
01 abril, 2014
¿Quién es el centro del mundo?
Evangelio según San Juan 5,1-3a.5-16.
Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla".
El les respondió: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'".
Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'".
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía".
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
+++
Jesús sana a un hombre que estaba enfermo hace 38 años y los fariseos se enojan porque lo hizo un sábado ¡qué contrariedades las de la vida!
¿Será que a nadie se le ocurrió pensar en lo feliz que se sentía el curado? ¿Será que nadie pensó que Dios es grande y bueno? ¿Será que a nadie se le ocurrió pensar que Jesús hacía prodigios como nadie más los hacía? ¿será que a nadie le importaba ese pobre enfermo de hace tantos años?
A veces me pongo a pensar en la actitud de los fariseos y pienso también en las actitudes nuestras. A veces somos tan duros de corazón... a veces no nos importa el otro sino que lo único que queremos es que las cosas se hagan como decimos. A veces no pensamos en el dolor ajeno sino sólo en la honra propia. A veces no nos interesa que los demás sean mejores que nosotros sino sólo que nosotros seamos los mejores de todos aunque eso implique la injusticia y el desprecio por el otro. A veces vivimos como si fuéramos el centro del mundo y todo girara en torno a nosotros.
En cambio Jesús nos enseña que no somos nosotros el centro de todo, sino el mismo Dios en sí y en los hermanos. Jesús nos enseña que el amor tiene que el servicio tiene que primar sobre los quereres personales. Jesús nos enseña que lo primero es la caridad.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla".
El les respondió: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'".
Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'".
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía".
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
+++
Jesús sana a un hombre que estaba enfermo hace 38 años y los fariseos se enojan porque lo hizo un sábado ¡qué contrariedades las de la vida!
¿Será que a nadie se le ocurrió pensar en lo feliz que se sentía el curado? ¿Será que nadie pensó que Dios es grande y bueno? ¿Será que a nadie se le ocurrió pensar que Jesús hacía prodigios como nadie más los hacía? ¿será que a nadie le importaba ese pobre enfermo de hace tantos años?
A veces me pongo a pensar en la actitud de los fariseos y pienso también en las actitudes nuestras. A veces somos tan duros de corazón... a veces no nos importa el otro sino que lo único que queremos es que las cosas se hagan como decimos. A veces no pensamos en el dolor ajeno sino sólo en la honra propia. A veces no nos interesa que los demás sean mejores que nosotros sino sólo que nosotros seamos los mejores de todos aunque eso implique la injusticia y el desprecio por el otro. A veces vivimos como si fuéramos el centro del mundo y todo girara en torno a nosotros.
En cambio Jesús nos enseña que no somos nosotros el centro de todo, sino el mismo Dios en sí y en los hermanos. Jesús nos enseña que el amor tiene que el servicio tiene que primar sobre los quereres personales. Jesús nos enseña que lo primero es la caridad.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
31 marzo, 2014
¿Y por qué no... ser sólo de Jesús?
Evangelio según San Juan 4,43-54.
Jesús partió hacia Galilea.
El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo.
Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún.
Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo.
Jesús le dijo: "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen".
El funcionario le respondió: "Señor, baja antes que mi hijo se muera".
"Vuelve a tu casa, tu hijo vive", le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino.
Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía.
El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. "Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre", le respondieron.
El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y entonces creyó él y toda su familia.
Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
+++
A veces se cae en la tentación de acostumbrarnos a Jesús y verlo como alguien más. A veces nos acostumbramos a rezar, a ir a Misa de vez en cuando y a escuchar hablar del Señor. Pero de ahí a que vivamos a Jesús y lo sintamos parte de nosotros y recordemos quién es, hay mucho trecho.
A veces Jesús no es más que un aviso más en nuestro directorio telefónico mental:
"¿Tienes problemas económicos? no dudes en llamarme: Jesús"
"¿Desamores o fracasos? Llámame: Jesús"
"¿Siente dolores fuertes, malestares, calambres o depresiones? Soy Jesús: espero tu llamada"
Pero, ¿Jesús es simplemente eso? No, Jesús es Dios, el Rey, el Señor. ¿Por qué no nos enamoramos de Jesús locamente? ¿Por qué tenemos que ver grandes prodigios (adicionales) para creer unos instantes en Él? ¿Por qué no le entregamos nuestra existencia de manera definitiva desde este momento? ¿Por qué no decirle que sí? ¿Por qué no ser sacerdote, religioso o esposa de Jesús?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Jesús partió hacia Galilea.
El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo.
Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún.
Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo.
Jesús le dijo: "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen".
El funcionario le respondió: "Señor, baja antes que mi hijo se muera".
Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía.
El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. "Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre", le respondieron.
El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y entonces creyó él y toda su familia.
Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
+++
A veces se cae en la tentación de acostumbrarnos a Jesús y verlo como alguien más. A veces nos acostumbramos a rezar, a ir a Misa de vez en cuando y a escuchar hablar del Señor. Pero de ahí a que vivamos a Jesús y lo sintamos parte de nosotros y recordemos quién es, hay mucho trecho.
A veces Jesús no es más que un aviso más en nuestro directorio telefónico mental:
"¿Tienes problemas económicos? no dudes en llamarme: Jesús"
"¿Desamores o fracasos? Llámame: Jesús"
"¿Siente dolores fuertes, malestares, calambres o depresiones? Soy Jesús: espero tu llamada"
Pero, ¿Jesús es simplemente eso? No, Jesús es Dios, el Rey, el Señor. ¿Por qué no nos enamoramos de Jesús locamente? ¿Por qué tenemos que ver grandes prodigios (adicionales) para creer unos instantes en Él? ¿Por qué no le entregamos nuestra existencia de manera definitiva desde este momento? ¿Por qué no decirle que sí? ¿Por qué no ser sacerdote, religioso o esposa de Jesús?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
30 marzo, 2014
Ciegos
Evangelio según San Juan 9,1-41.
Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". "Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo".
Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.
Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?". Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". El decía: "Soy realmente yo".
Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi".
Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". El respondió: "No lo sé".
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. El les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo".
Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?". Y se produjo una división entre ellos.
Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?". El hombre respondió: "Es un profeta".
Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?".
Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta".
Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.
Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él".
Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador".
"Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo".
Ellos le preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?".
El les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?".
Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de donde es este".
El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad.
Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.
Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada".
Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron.
Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?".
El respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?".
Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando".
Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él.
Después Jesús agregó: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven".
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?".
Jesús les respondió: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: 'Vemos', su pecado permanece".
+++
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Los fariseos no quisieron reconocer a Jesús como aquel que había curado a aquel hombre ciego de nacimiento. No les bastó el doble testimonio del ciego; no les bastó el testimonio de los papás del ciego; no les bastó el testimonio de la comunidad. Además, los hechos eran demasiado obvios. Sin embargo, ellos no pudieron "encontrar la razón" por la cual el ciego podía ver. Jamás se les pasó por la cabeza la idea de que estaban equivocados y que Jesús había hecho tal milagro. Jamás pudieron darse cuenta de que ese hombre al que perseguían era un profeta.
¿Pero por qué? porque si reconocían a Jesús entonces tendrían que admitir que se habían equivocado y eso es imposible porque alguien lleno de soberbia jamás reconoce su error, y "por eso decían "vemos" y su pecado permanecía".
¡Qué fácil es caer en esta tentación! ¡Qué fácil es creer que siempre tenemos la razón! ¡Qué fácil es pensar que los demás se equivocan y la razón siempre está de nuestro lado!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". "Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo".
Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.
Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?". Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". El decía: "Soy realmente yo".
Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi".
Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". El respondió: "No lo sé".
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. El les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo".
Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?". Y se produjo una división entre ellos.
Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?". El hombre respondió: "Es un profeta".
Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?".
Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta".
Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.
Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él".
Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador".
"Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo".
Ellos le preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?".
El les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?".
Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de donde es este".
El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad.
Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.
Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada".
Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron.
Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?".
El respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?".
Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando".
Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él.
Después Jesús agregó: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven".
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?".
Jesús les respondió: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: 'Vemos', su pecado permanece".
+++
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Los fariseos no quisieron reconocer a Jesús como aquel que había curado a aquel hombre ciego de nacimiento. No les bastó el doble testimonio del ciego; no les bastó el testimonio de los papás del ciego; no les bastó el testimonio de la comunidad. Además, los hechos eran demasiado obvios. Sin embargo, ellos no pudieron "encontrar la razón" por la cual el ciego podía ver. Jamás se les pasó por la cabeza la idea de que estaban equivocados y que Jesús había hecho tal milagro. Jamás pudieron darse cuenta de que ese hombre al que perseguían era un profeta.
¿Pero por qué? porque si reconocían a Jesús entonces tendrían que admitir que se habían equivocado y eso es imposible porque alguien lleno de soberbia jamás reconoce su error, y "por eso decían "vemos" y su pecado permanecía".
¡Qué fácil es caer en esta tentación! ¡Qué fácil es creer que siempre tenemos la razón! ¡Qué fácil es pensar que los demás se equivocan y la razón siempre está de nuestro lado!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
25 marzo, 2014
Hermosa María
En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó.
+++
Dios decidió nacer de una simple mujer de Israel. El Rey de reyes y Señor de señores quiso hacerse hombre naciendo de una simple niña. El que no pueden contener los cielos fue contenido por el vientre de María.
María es el Templo santo en el que Cristo se hizo Sacerdote. María es aquella que atrajo sobre sí todas las bendiciones debido a su humildad y hermosura. Dios se enamoró de su creación y en su creación se hizo hombre. El creador nace de la creatura ¡qué misterio tan grande!
María es tan bella y humilde que Dios se enamoró de ella y se casó con ella. De ella nació el mismo Dios y se convirtió así en Madre, Hija y Esposa.
¡Sólo pensar en María ya causa paz y dulzura en el corazón!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
24 marzo, 2014
Si Dios fuera Zeus... ¡todo sería tan cómodo!
Evangelio según San Lucas 4,24-30.
Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.
Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.
También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio".
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron
y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
+++
Nadie es profeta en su propia tierra porque siempre lo que viene de lejos es más fácil de creer. Las noticias, las personas, las doctrinas ajenas, novedosas, siempre son más apetecibles por todos nosotros. Pero pretender que ese niño que vimos crecer, hijo del carpintero, hijo de María, es Dios, es muy difícil. Pensar que Dios se haya hecho hombre no es fácil de asimilar, y entre otras cosas, no es muy cómodo.
Creer que Dios es alguien cercano, familiar, que ha estado con nosotros toda la vida, y estará con nosotros hasta el final, es difícil de creer.
A veces sería más fácil creer en un Dios que vive en el Olimpo, lejos de nosotros, desentendido de nosotros, demasiado ocupado en sus asuntos divinos como para pensar en nosotros. Si fuera así, sería más fácil todo, porque Dios no se meterían en nuestros cosas.
Pero la realidad es otra. Dios es cercano y familiar. Se hizo uno de nosotros para que nosotros nos hagamos uno con Él. Dios no está en el Olimpo, está en todas partes, pero de manera especial en el que sufre, en el enfermo, en el hermano, en el otro. Eso tiene una implicación moral muy grande: ESTAMOS OBLIGADOS a amar al otro porque es imagen y semejanza de Dios, porque es Dios quien lo creó y lo ama y porque así nos lo ha mandado. Sería más fácil que Dios fuera Zeus y no tuviéramos que amar a nuestro prójimo, pero la verdad es que Zeus no existe y es La Santísima Trinidad la que, por amor, nos ha creado y quiere que por amor nos salvemos y nos lo ha revelado todo en Jesús Dios-Hombre.
Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.
Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.
También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio".
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron
y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
+++
Nadie es profeta en su propia tierra porque siempre lo que viene de lejos es más fácil de creer. Las noticias, las personas, las doctrinas ajenas, novedosas, siempre son más apetecibles por todos nosotros. Pero pretender que ese niño que vimos crecer, hijo del carpintero, hijo de María, es Dios, es muy difícil. Pensar que Dios se haya hecho hombre no es fácil de asimilar, y entre otras cosas, no es muy cómodo.
Creer que Dios es alguien cercano, familiar, que ha estado con nosotros toda la vida, y estará con nosotros hasta el final, es difícil de creer.
A veces sería más fácil creer en un Dios que vive en el Olimpo, lejos de nosotros, desentendido de nosotros, demasiado ocupado en sus asuntos divinos como para pensar en nosotros. Si fuera así, sería más fácil todo, porque Dios no se meterían en nuestros cosas.
Pero la realidad es otra. Dios es cercano y familiar. Se hizo uno de nosotros para que nosotros nos hagamos uno con Él. Dios no está en el Olimpo, está en todas partes, pero de manera especial en el que sufre, en el enfermo, en el hermano, en el otro. Eso tiene una implicación moral muy grande: ESTAMOS OBLIGADOS a amar al otro porque es imagen y semejanza de Dios, porque es Dios quien lo creó y lo ama y porque así nos lo ha mandado. Sería más fácil que Dios fuera Zeus y no tuviéramos que amar a nuestro prójimo, pero la verdad es que Zeus no existe y es La Santísima Trinidad la que, por amor, nos ha creado y quiere que por amor nos salvemos y nos lo ha revelado todo en Jesús Dios-Hombre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



