10 marzo, 2014

Nuestras decisiones tienen repercusiones eternas.

Evangelio según San Mateo 25,31-46.
Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
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El Evangelio es muy claro, unos irán al castigo eterno y otros a la Vida eterna. Pero ¿por qué tanta radicalidad por parte de Dios? ¿No es injusto que haya un castigo eterno?

Sólo me voy a enfocar en un aspecto: Nuestras decisiones tienen repercusiones eternas. Esto es duro de entender para todos nosotros. No es fácil comprender que nuestras acciones tengan repercusiones no sólo para esta vida sino para la otra. Frente a esto muchos argumentan que si Dios es Dios y es justo y misericordioso no permitiría que esto sucediera sino que nos perdonaría al final de nuestra existencia. Sin embargo, nosotros mismos actuamos de la misma forma que tanto criticamos y nos negamos a aceptar: ¿Acaso no condenamos a cadena perpetua a algunos malhechores? ¿Acaso no condenamos a pena de muerte a otros tantos? ¿Acaso, muchos no matan y acaban con la vida de los enemigos? Todas estas acciones son acciones "de justicia" que nosotros mismos aplicamos en honor a "la verdad". Y en seguida pretendemos que Dios no actúe de esa manera porque "si Dios es justo" no puede actuar así con nosotros ("¡pero sí con esos malditos que tanto daño nos han hecho"!).

En segundo lugar, no nos percatamos de que nuestras acciones tienen repercusiones definitivas: ¿Acaso el pasarse un semáforo en rojo después de tomarse unos tragos no tiene repercusiones definitivas, para toda la vida? ¡Claro que las tiene! y esa decisión, muy estúpida de por sí, puede acarrear consecuencias irreparables. Entonces, si cosas tan simples como decidir si conduzco con algunos tragos encima tiene consecuencias tan grandes Y DEFINITIVAS, ¿por qué insistimos en que las acciones que hagamos no tienen consecuencias eternas? ¿Cómo vamos a vivir el resto de nuestra existencia, en la eternidad, con Dios al que toda nuestra vida rechazamos CON NUESTRAS OBRAS? ¿Acá no queremos tener nada que ver con Él, allá vamos a gozar eternamente con Él?

Nótese que no es un defecto de la misericordia de Dios por lo cual la vida eterna se puede vivir en un CASTIGO (no es Dios el que no nos puede perdonar), sino una decisión personal, en la cual decidimos con NUESTRAS OBRAS cómo queremos vivir la vida eterna.

OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES

09 marzo, 2014

Los tres niveles de la tentación, material, espiritual e idolátrico

Evangelio según San Mateo 4,1-11.
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.
Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.
Y el tentador, acercándose, le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes".
Jesús le respondió: "Está escrito: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo,
diciéndole: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor,
y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras para adorarme".
Jesús le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
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Las tres tentaciones de Jesús son la muestra clara de lo que son las tentaciones nuestras. Representan los tres niveles de tentación en los cuales somos constantemente probados:

Primer nivel. La tentación material: Cuando Jesús sintió hambre fue tentado por el demonio. No fue tentado antes ni después, sino que fue tentando en el momento mismo de la necesidad, cuando tenía hambre, cuando estaba más débil, cuando el cuerpo le pedía alimento. El demonio es demasiado oportuno para atacar, sabe aguardar pacientemente como una fiera al asecho de su presa para dar el zarpazo en el momento indicado.

Esa tentación es la que llega en el momento de la enfermedad, de la necesidad económica, del negocio fácil, la infidelidad, etc. Es la tentación del pecado que nos presenta las cosas más fáciles y rápidas que por la vía del bien. Es la tentación a dejar de hacer bien las cosas so pretexto de que "necesitamos algo" bien sea salud, placer, dinero, honor, etc.

Segundo nivel. La tentación divina: El demonio sabe bien que somos propensos al orgullo. Cuando Jesús venció la tentación material, el demonio lo tentó espiritualmente diciendo: "eres grande, pudiste vencer la tentación material, eso quiere decir que eres dios". Dice "dios" porque eso es lo mismo que nos dice a nosotros: "eres dios, eres un gran hombre, sin pecado, que vence la tentación material sin mucho esfuerzo, sin necesidad de los demás, sin necesidad de Dios".

La segunda tentación es una tentación en el campo espiritual, es una tentación que se alimenta del triunfo sobre la tentación material para acrecentar el orgullo y la vanidad hasta el punto de hacerle creer al alma que puede lanzarse desde lo alto y los mismos ángeles le servirán porque supuestamente es demasiado bueno y merece que el mismo Dios lo salve. La segunda tentación es una tentación interna, no material, sigilosa, no visible. Si no se detiene a tiempo el alma terminará pensando que es dios o que no necesita de Dios.

Tercer nivel. La tentación idolátrica: El demonio sabe bien que si el alma vence la tentación material y la tentación espiritual es porque es un alma fuerte que tiende hacia Dios. Pero lanza la pregunta "¿quién es Dios?" Y así se hace pasar él mismo por Dios diciendo: "Si te postras y me adoras te daré todo lo que ven tus ojos".

Esta tentación es la más delicada porque es el fruto del triunfo sobre las dos tentaciones anteriores. Además, es la más sutil, porque en las dos primeras se sabe claramente lo que se debe hacer, pero en esta tercera es mucho más difícil de discernir. El alma tiene que ser de oración para aprender a escuchar la vos de Dios y reconocer los silbos del verdadero pastor y no dejarse engañar por el ladrón, que ofrece lo mismo que Dios: todo, pero lo ofrece sin Dios.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

08 marzo, 2014

Dejarlo todo

Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme".
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
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Muchas veces se habla de que los discípulos siguieron a Jesús y lo dejaron todo por ir en pos de él. Sin embargo, me parece curioso saber que Leví siguió al Señor "dejándolo todo" y después ofreció un gran banquete en su casa. ¿No pues que lo había dejado todo? ¿entonces de dónde sacó el dinero para el banquete? ¿conservaba la casa?
No niego que los discípulos de Jesús hayan dejado todo lo que tenían para seguirlo, sin embargo me gusta pensar más en unos discípulos que en la medida que se iban convenciendo de quién era Jesús, iban dejando a un lado aquello que tanto los ataba. Me gusta pensar en unos discípulos que lo dejaron todo para seguir al Señor, pero no lo dejaron de golpe. ¿Y por qué me gusta pensar eso? porque sería más meritorio hacerlo así, porque de golpe sería fruto de un impulso, en cambio de la otra manera sería fruto de una decisión firme y sincera, decidida y estable.
Muchas veces nos hemos desprendido de cosas por amor a Dios, pero en cuanto tenemos la oportunidad de volverlas a tener no dudamos en hacerlo. Entonces ¿hubo desprendimiento de esas cosas?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

07 marzo, 2014

El ayuno que quiere el Señor es el que se preocupa por la vida del hermano, el Papa el viernes en Santa Marta

Evangelio según San Mateo 9,14-15.
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".
Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
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Tomado de: http://www.news.va/es/news/el-ayuno-que-quiere-el-senor-es-el-que-se-preocupa

(RV).- “¿Me avergüenzo de la carne de mi hermano, de mi hermana?”. Fue una de las preguntas en el centro de la homilía del Papa Francisco, durante la Misa de la mañana del viernes en la Casa de Santa Marta. El Papa resaltó que la vida de fe está estrechamente ligada a una vida de caridad hacia los pobres, sin la cual aquello que se profesa es sólo hipocresía.

El cristianismo no es una regla sin alma, un prontuario de observancias formales para gente que pone la cara buena de la hipocresía para esconder un corazón vacío de caridad. El cristianismo es la “carne” misma de Cristo que se inclina sobre el que sufre sin avergonzarse. Para explicar esta contraposición, el Santo Padre retomó el diálogo del Evangelio de hoy entre Jesús y los doctores de la ley, que critican a los discípulos por el hecho de no respetar el ayuno, a diferencia de ellos y de los fariseos que en cambio lo practican mucho. El hecho, objetó el Pontífice, es que los doctores de la ley habían transformado la observancia de los Mandamientos en una “formalidad”, cambiando la “vida religiosa” en “una ética” y olvidando su raíz, o sea “una historia de salvación, de elección, de alianza”:

“Recibir del Señor el amor de un Padre, recibir del Señor la identidad de un pueblo y luego transformarla en una ética es rechazar aquel don de amor. Esta gente hipócrita son personas buenas, hacen todo aquello que se debe hacer. ¡Parecen buenas! Son éticos, pero éticos sin bondad, porque ¡han perdido el sentido de pertenencia a un pueblo! El Señor da la salvación al interior de un pueblo, en la pertenencia a un pueblo”.

Sin embargo, observó Francisco, ya el Profeta Isaías – en el pasaje recordado en la Primera lectura – había descrito con claridad cuál era el ayuno según la visión de Dios: “Soltar las cadenas injustas”, “dejar en libertad a los oprimidos”, pero también “compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo”, “cubrir al que veas desnudo”.

“¡Aquél es el ayuno que quiere el Señor! Ayuno que se preocupa por la vida del hermano, que no se avergüenza -lo dice el mismo Isaías- de la carne del hermano. Nuestra perfección, nuestra santidad va delante con nuestro pueblo, en el cual hemos sido elegidos e insertados. Nuestro acto de santidad más grande está precisamente en la carne del hermano y en la carne de Jesucristo. El acto de santidad de hoy, nuestro, aquí, en el altar, no es un ayuno hipócrita: ¡es no avergonzarse de la carne de Cristo que hoy viene aquí! Es el misterio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Es ir a compartir el pan con el hambriento, a curar a los enfermos, los ancianos, aquellos que no pueden darnos nada a cambio: ¡no avergonzarse de la carne, es eso!”.

Esto significa que el “ayuno más difícil”, afirmó el Obispo de Roma, es “el ayuno de la bondad”. Es el ayuno del que es capaz el Buen Samaritano, que se inclina sobre el hombre herido, y no es aquel del sacerdote, que mira al mismo desventurado pero sigue adelante, quizás por miedo de contaminarse. Y entonces, concluyó, “ésta es hoy la propuesta de la Iglesia: ¿me avergüenzo de la carne de mi hermano, de mi hermana?”:

“Cuando doy limosna, ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, ¿la retiro de inmediato? Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana? Cuando sé que una persona está enferma, ¿voy a encontrarla? ¿La saludo con ternura? Hay una señal que tal vez nos ayudará, es una pregunta: ¿sé acariciar a los enfermos, los ancianos, los niños o he perdido el sentido de la caricia? ¡Aquellos hipócritas no sabían acariciar! Se habían olvidado… No avergonzarse de la carne de nuestro hermano: ¡es nuestra carne! Seremos juzgados por el modo en el que nos comportamos con este hermano, con esta hermana”. (RC-RV)

04 marzo, 2014

¡Esto es una LOCURAAAAA! ¡No pierda esta oportunidad de ser millonario!

Evangelio según San Marcos 10,28-31.
Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido".
Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".
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¡Qué cosa tan impresionante! Hoy es un día de promoción, ¡es un gangazo! Le recibimos su casa, familia y campos como parte de pago de la felicidad completa. Sólo por renunciar a la familia y a esas cosas para ponerlas al servicio del Reino de los Cielo, recibirá cien veces más de lo que entregó. ¡Sí, oyó bien, 100 VECES MÁS! ¡esto es una locura!
¡No deje para mañana lo que puede renunciar hoy! Además, reciba completamente gratis LA VIDA ETERNA.

(Oferta válida hasta agotar inventarios. Es una promoción válida para la humanidad entera. Es acumulable con todas las demás promociones del Evangelio. Apto para todas las edades. Favor, exceder su consumo. En caso de reacción negativa, consulte a su confesor. La felicidad completa viene acompañada de persecuciones y muchas cruces a imagen de Jesucristo. Para acceder a todos los beneficios debe estar en estado de gracia santificante. Es necesario llevar una vida santa para alcanzar la eternidad bienaventurada).

03 marzo, 2014

¿A quién escoges?

Evangelio según San Marcos 10,17-27.
Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre".
El hombre le respondió: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud".
Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme".
El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!".
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible".
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Nadie se puede salvar por sí mismo. La salvación es un regalo de Dios. Nadie tiene méritos suficientes para alcanzar la vida eterna. Pero Cristo, Dios-hombre, nos alcanza los méritos para podernos salvar. Cristo, Dios-hombre, por sus méritos infinitos, hace posible que cada uno alcance en Él la salvación.
Dios quiso salvar a la humanidad entera por medio de su Hijo, nacido de una mujer llamada María, redimida preventivamente antes de su nacimiento: nacida sin pecado original.
¿Entones, quién se podrá salvar? por sí solo, nadie; por medio de Jesús: todos los que quieran.
¿Y qué hay de los ricos? por sus propias riquezas jamás alcanzarán la salvación, pero en Jesús sí podrán hacerlo, pero ¿quién podrá más, el apego a las riquezas o el amor a Dios? ahí está el problema, porque nadie puede servir a dos señores, porque amará a uno y odiará al otro.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

02 marzo, 2014

La confianza en Dios vs la confianza en el dinero

Evangelio según San Mateo 6,24-34.
Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
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El Señor nos llama a la confianza, ¡pero qué difícil es confiar hoy! Es difícil confiar porque estamos tan acostumbrados a las traiciones y a la falta de palabra que nos extrañamos ante alguien que nos pide que confiemos en él.
Es difícil confiar hoy porque cada vez somos más autónomos e independientes. Porque cada quien tiene más oportunidades de defenderse sólo sin necesidad de los demás. Porque es más fácil hacerlo todo por sí mismo en vez de depender de otros.
Entonces ¿cómo vamos a confiar en el Señor? ¿Cómo confiar en Dios si vivimos sumidos en la desconfianza?
Le dijo Jesús a Santa Margarita María de Alacoque: "¡Si quieres agradarme, confía en mí. Si quieres agradarme más, confía más!"
¿Por qué servimos al dinero? entre otras cosas, lo servimos porque confiamos más en él que en Dios.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

01 marzo, 2014

El abrazo de Dios

Evangelio según San Marcos 10,13-16.
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.
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Me imagino a Jesús abrazando los niños ¡qué imagen tan impresionante! ¿cómo habrá sido?
A veces nos acostumbramos a la figura de Jesús y se nos olvida lo grande que es el hecho de la Encarnación: Dios sin dejar de ser lo que era, asumió lo que no era, es decir, sin dejar su divinidad asumió la humanidad y se hizo hombre y como Dios-Hombre salvó al mundo entero del abismo en el que estaba por el pecado.
Qué impresionante pensar en Jesús Dios-Hombre abrazando, comiendo, besando, curando, hablando... Dios tan humano, tan nuestro, tan cercano...
Y saber que nada de eso ha cambiado; Dios sigue amando, abrazando, besando, curando, hablando entre nosotros. Dios sigue presente y su amor sigue latente. Dios sigue aquí y ahora.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

28 febrero, 2014

Familia como imagen de la Trinidad

Evangelio según San Marcos 10,1-12.
Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?".
El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?".
Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella".
Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
El les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;
y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".
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El Señor es claro con el tema del adulterio. Quien se casa con un divorciado comete adulterio. El matrimonio es para siempre según el plan de Dios, y no sólo para un ratico mientras "dura el amor", o mientras los cuerpos están tonificados y el deseo prevalece sobre la decisión de amar.
El matrimonio es algo sagrado que se debe respetar porque así lo ha dispuesto el mismo Dios desde el principio de los tiempos cuando dijo: "y los dos serán una sola carne".
Entonces, ¿por qué tanta campaña en contra de la indisolubilidad del matrimonio? porque el Demonio bien sabe que atacando la familia desde su fundamento puede atacar y acabar más fácilmente con todos los demás, ya que la familia es imagen de la Santísima Trinidad en la que el amor de los esposos es fecundo y da lugar a los hijos.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

25 febrero, 2014

Ser como niños


EVANGELIO
Mc 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon del monte y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.

Les decía:
–El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
–¿De qué discutíais por el camino?
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
–Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
–El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Palabra del Señor.

La clave de perseverar en el camino con el Señor es esta "hacerce como un niño" la escencia de un niño no son sus niñerias, la verdadera escencia de un niño es su inocencia. ¿porque lo niños son inocentes y los adultos maliciosos? Todo lo que adquirimos bueno o malo fue por que lo aprendimos; aprendimos que podiamos ser buenos y nuestros padres aplaudieron, aprendimos que podiamos ser malos y el mundo aplaudio, y nos quedamos siendo lo que mas nos lleno de asombro matando en nosotros los deseos de ser aplaudidos por quien amamos (Dios), para recibir los aplausos de unos desconocidos (el mundo).

Ser como un niño en definitiva es ser santo, por que todos los deseos de su corazon, son puros y tienden a buscar siempre agradar a Dios, alejandose totalmente de agradarse a si mismo.

Todo por la inmaculada, nada sin ella.

La perfección está en ser lo que debemos ser

Evangelio según San Marcos 9,30-37.
Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".
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El Reino de los cielos sólo es alcanzado por los más pequeños. A diferencia del mundo que nos presenta a los más grandes (según el mundo) como los que pueden alcanzar todas las metas, el Reino de Dios es para los que se hacen como niños y para los que acogen a los niños en el Nombre de Jesús, porque sólo haciendo aquello para lo que fuimos creados podremos encontrar el auténtico sentido de nuestra vida y hallar la felicidad.
Es como el cirio que ha sido creado para consumirse dando luz. No es perfecto sino cuando cumple aquel papel para el cual fue diseñado, y aunque pueda servir para muchas otras cosas, la plenitud del ser se da cuando se enciende y se consume.
Así mismo nosotros, que hemos sido creados por Dios para darnos por los demás. Y sólo cuando lo logremos vamos a encontrar esa plenitud llamada santidad y podremos hallar la auténtica felicidad.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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