08 enero, 2011
Sábado, 08 de enero de 2011. Jn 3, 22-30
A nosotros se nos ha enviado delante de Jesus, para que cuando Él llegue, crezca y nosotros disminuyamos, porque es el verdadero esposo de la Iglesia, de las almas y puede dar la satisfacción en plenitud, por eso nuestras alegrías deben ser ver que el Señor sacia, llena en plenitud.
Madre santa, condúcenos a las alegrías del cielo, que nuestra felicidad sea poseer a Dios eternamente y con humildad reconocer nuestra misión, para no ser obstáculo en el encuentro y conversión nuestra y de todas las personas. Amén.
07 enero, 2011
Viernes, 07 de enero de 2011. Lc 5, 12-16
Dios extiende su mano hacia la humanidad, nos toca, se rebaja, se hace como nosotros menos en el pecado, llega hasta tal punto que logra comprendernos, que nos habla, que nos expresa por innumerables medios su amor.
Dichoso querer divino que no merecemos tener, que sin embargo Jesus quiso, quiso limpiarnos, quiso quedarse en la Eucaristía, quiso darnos a María, quiso ser nuestro amigo, pero no solo lo quiso sino que aun lo quiere ¿lo recibimos?
Mi Señor, lo que yo quiero de ti quizás ya lo tengo, pero ahora… ¿Qué quieres de mi? Seguramente que me deje querer, que me deje amar, que te corresponda a tanto amor, por eso clamo a quien te sabe amar: María, porque contigo mamá puedo corresponder a mi Dios, puedo reconocer su mano de amor y puedo aceptar su divino Querer.
Viernes 7 de enero de 2010.
Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
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Cuando Juan fue arrestado, Jesús empezó a predicar de una manera especial. El mensaje que anunciaba, obviamente igual al de Juan, fue mucho más explícito: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Juan anunció a Jesús, cuando el anunciador fue arrestado Jesús tomó su lugar y se autoreveló.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto conmigo? Pues si esto fue lo que hizo Cristo, esto es lo que debo hacer yo, ya que Jesús es el modelo perfecto que debo seguir siempre. ¿Cómo hacerlo?
A lo largo del camino hay momentos en los que tenemos que ser Juan el Bautista, anunciando a Jesús que llegará, pero también tenemos que ser, en otros momentos, Cristos. Tenemos que anunciar, pero también tenemos que vivir como si fuéramos el mismo Cristo, no porque lo somos, sino porque así lo quiere Jesús. Luego de anunciar al Señor con nuestro ejemplo y testimonio de vida debemos llevar a los afligidos y a los enfermos, a los sufrientes y a los endemoniados la curación del Señor, ¿cuál? En primer lugar el mensaje de salvación de Nuestro Señor y la devoción a su Santísima Madre y en segundo lugar la sanación y curación física y espiritual.
¿Acaso no es el mismo Dios de hace más de 2000 años que aún puede hacer milagros físicos?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Quieres?
entrega y de servicio por las almas.
El leproso cayó rostro en tierra pues aunque iba con confianza no se sentía digno de acercarse al señor, esta caída de su rostro representa también la humildad con la que viene a decirle a Jesús. Es como si pensara “Señor no soy capaz yo solo, te necesito a ti” “Te necesito a ti porque tú eres mi refugio, tú eres mi gracia y mi luz”
Señor si quieres puedes limpiarme, si quieres puedes sanarme de mi tibieza espiritual, si quieres puedes darme a beber de tu sangra y a comer de tu cuerpo. Señor si tu quieres puedes levantar esta alma que se arrastra entre la lucha de seguir adelante y de combatir en contra de sus enemigos espirituales, en contra de los enemigos que tanta carga nos hacen y tanta tristeza nos generan.
Y al final le dice que se presente al sacerdote y ofrece lo que mandó Moisés, el Señor nos manda también donde sus ministros y nos manda a que ofrezcamos por nuestra purificación, que demos gracias a Dios a través de nuestra Iglesia, pues allí está la mano de Dios actuando.
Mi reina, Señora de la vida, señora de los medios días oscuros y de las claridades de las medias noches que mi corazón sea un horno encendido donde te de todo lo que soy, Mi Señora empújame, ayúdame pues soy pequeño, pobre y débil espiritualmente, pero “Quiero” Quiero seguir a Jesús hasta la cruz.
A ti madre querida, enséñanos a amar!
¡Ad Maiorem Dei Gloriam per Maríam!
06 enero, 2011
Jueves, 06 de enero de 2011. Lc 4, 14-22a
Mi Jesús, tus palabras son llenas de gracia, eres el mismo Dios, y por tanto la eficacia siempre está en cada palabra que dices, sin embargo muchas personas te recibían desde su emoción, pero no necesariamente desde la decisión y la voluntad, otros aún se atreven a rechazarte, pero no dejaste de anunciar el Reino, no dejaste de proclamar las escrituras.
Así como Lucas afirma: “Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu”, hoy te imploro que mi vida sea llena de tu santo Espíritu, que venga por medio de la Inmaculada, para que por medio de Ella alcance la gracia de la eficacia en el apostolado, la sabiduría y precisión en las palabras, para que así trasmitas tu amor, y se cumpla tu anuncio, por tus almas, por las que moriste, porque prometiste llegar a toda la humanidad, porque sigues vivo, devolviendo la vista, el amor, la libertad y la paz, y también yo haga lo que me corresponde hacer.
05 enero, 2011
Miércoles, 05 de enero de 2011. Jn 1, 43-51
Ante la respuesta negativa de Natanael, está el reto de Felipe, la persistencia de este y solo basta una pequeña invitación, para que la opinión de este cambiara y profesara que Jesús es el Señor.
Virgencita, particípanos de tu convicción, de tu insistencia amorosa a las almas, a creer que Jesús puede cambiar la forma de pensar, de opinar las personas, ayúdanos a no dejarnos frenar por apariencias, sino que podamos ver el corazón, como mira el Señor. Amén
04 enero, 2011
Mateo 4,12-17-23-25 -"Arrepentíos porque el reino de los cielos está cerca"
No hay que esperar nada para la conversión, el momento es ya y ahora, la Santidad es necesaria ya y ahora no solo para nuestra alma sino también para la humanidad entera, pues más hace un Santo en la sociedad que muchos misioneros de Cristo que se han acostumbrado a decir “queremos ser santos” pero en la práctica todos esos deseos se van al suelo, como si de alguna manera nos confiáramos en que por el hecho de servirle a Dios ya tenemos asegurado el Cielo, y vamos cayendo en una tibieza y mediocridad espiritual que no podemos con ella, siempre encontramos la excusa perfecta para justificarnos y calmar nuestra conciencia y nuestro corazón que incesantemente nos grita: “ sean santos como Dios es Santo” , sabemos mucho de Dios en teoría pero no lo hacemos vida, olvidamos que lo que convierte a las almas no es la inteligencia de un hombre sino la irradiación de Virtud de un Santo.
Aunque es importante estudiar y saber dar razón de nuestra fe, es más importante vivirla con ardor, con alegría, con valentía pues muchos aunque de teoría no han conocido nada o han conocido poco han vivido en Santidad y se han ganado el Cielo, mientras que muchos fácilmente lo han dejado en la cabeza y no lo han pasado a su corazón dejándolo esfumar a sus narices.
Madre Santísima enséñame a meditar para que lo todo lo que aprenda de Dios pase de la razón al corazón y realmente me enamore de Jesús y arda en deseos de Santidad porque el reino de los cielos está cerca, amén.
03 enero, 2011
Lunes 3 de enero de 2011.
Evangelio según San Juan 1,29-34.
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel".
Y Juan dio este testimonio: "He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo'.
Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios".
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¿Cómo fue posible que los que escucharon a Juan el Bautista no corrieran inmediatamente para seguir a Jesús? ¿Acaso no fue suficiente lo que dijo Juan? Y si no estaba claro lo que había dicho, ¿por qué no preguntaron nada? Qué ironía, para las cosas del mundo somos astutos e inquietos, las dudas nos invaden y exigimos respuestas claras, pero para las cosas de Dios somos lentos y acomodados, las dudas también nos invaden pero simplemente las esquivamos.
Juan dijo: “éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” ¿por qué nadie se preguntó qué significaba aquello? ¿y si lo sabían, entonces por qué no lo siguieron?
Las señales de Dios en nuestra vida están constantemente guiando nuestros pasos. Dios no nos habla sino que nos grita en todo momento, sin embargo, seguimos como ciegos en el mundo. Constantemente nos preguntamos sobre qué debemos hacer y no escuchamos atentamente las palabras del Señor o de los enviados a anunciarlo.
Si vivimos nuestra consagración a la Inmaculada podremos escuchar mejor, porque ella se encargará de que nuestros oídos sean cada vez más parecidos a los de ella. Pero, ¿de qué sirve escuchar la voz del Señor si no tenemos la voluntad presta para obedecer? Creo que también necesitamos que la Inmaculada nos preste su corazón para amar a Jesús.,
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
02 enero, 2011
“Luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron sus dones”
No puede pretender un alma ser Santa sino es Dios quien mora plenamente y ocupa el primer lugar en ella, insisto en que para que esto sea realidad es indispensable dar lo mejor de nosotros, nuestros tesoros y ofrecernos a él totalmente; por ejemplo: darle lo mejor de nuestro tiempo y no el que nos quede, obrar siempre en pro de agradarle y no buscando agradar a los hombres, etc…
Mamita María regálame tu corazón que celosamente busca agradar a Dios en cada instante ofreciéndole todo con amor, que es el que hace valiosas nuestras obras. Te amo!
Pd: " tesoro es todo lo que se hace con amor"
Domingo, 02 de enero de 2011. Mt 2, 1-12
La manifestación empieza porque aparece una estrella, entonces los magos responden al llamado y quieren adorar al Mesías porque es verdadero Dios y verdadero hombre, lo quieren adorar porque es Dios con nosotros, porque Él vino a brillar en todas las naciones, porque quiere invitar a todos los hombres a dejarse amar por Él, porque es Dios para todos los hombres y no quiere esperar a que esté grande, sino quiere que lo acojamos desde pequeño, desde niño.
Los magos entraron en la casa, puede ser que la sagrada familia ya no estuviera en el pesebre sino alojados en una humilde casa en Belén, es así como vieron al niño con la Madre, porque María es la perfecta mamá que está al lado de su Hijo, esta siempre al lado nuestro, hijos por adopción.
Mi adorado Jesús, al lado de María, junto con los magos quiero adorarte, quiero ofrecerte el incienso de mi pequeña oración, que la Virgencita eleva a ti y engrandece, quiero ofrecerte la mirra de mi fragilidad, de mis sacrificios, de mi pobre humanidad para que tu la tomes conforme a tu querer, y te ofrezco el oro que tu mismo me has dado, todos los regalos espirituales que me has brindado, todas las virtudes teologales que has sembrado, para que den frutos especialmente de amor, el mayor tesoro que puedo darte y recibir de ti.
Sábado, 01 de enero de 2011. Lc 2, 16-21
¡Que importante es el testimonio! Por lo que decían los pastores, por la forma en que lo decían, por haberlo expresado con el corazón, por la convicción que tenían todos quedaban admirados, admirados no de los pastores sino de Jesús.
“Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho” alababan a Dios por lo que habían visto y oído, no por lo que ellos habían dicho, reconocían que este era un don, un regalo que habían recibido, y María lo sabia, no se quedaba en las palabras sino que meditaba todo en su corazón, lo vivía en profundidad, renovaba en todo momento su intimidad y relación de amor con Dios.
Oh, querida Madre de Dios, te consagro mi vida, este año y cada año que me sea regalado, para poder servir, para participar con mi testimonio de la admirable obra del Señor, que siempre lo señale a Él, que pueda alabarle, glorificarle en el tiempo y en la eternidad. Amén
01 enero, 2011
“María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”
Tú realmente entendiste que en el transcurso del día, Dios permanentemente habla al corazón en las cosas más pequeñas y sencillas, como una brisa, el cantar de las aves, las flores en el jardín, la sonrisa de alguien, el clima, los alimentos, la familia, un pobre y en fin… Dios es muy recursivo y busca la manera de enamorarnos con sus pequeños y tiernos detalles que regularmente los hombres ignoramos y hasta despreciamos.
Te ruego Madre de Dios que abras mi corazón a cada detalle, cada obsequio que Jesús día a día quiere regalarme, y que verdaderamente logre enamorarme plenamente de él.