19 abril, 2012

El verdadero tesoro

Evangelio según San Juan 3,31-36.
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él".
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"Allí donde está tu tesoro está tu corazón" dice el Evangelio. ¿Dónde está nuestro tesoro? un tesoro es una cosa valiosa para el que lo posee. Alguien puede tener por tesoro un manojo de cartas o simplemente un grupo de fotos. Sin embargo, este tesoro personal puede no valer nada para los demás. El valor de las cosas es algo que depende del sujeto y por eso un tesoro puede ser cualquier cosa. Para alguien el oro puede no valer o significar nada pero alguna otra cosa puede valer mucho.
Lo mismo pasa con el Reino de Dios. El tesoro verdadero es el mismo Dios que está en el cielo. Dios es el bien más grande que se puede poseer. Nadie puede adquirirlo por sí mismo y sólo se puede acceder a Él si es él quien se da.
Dios es nuestro tesoro que nos busca a nosotros. Pero nosotros lo despreciamos y nos quedamos con "tesoritos" creados por nosotros mismos y que en verdad no poseen valor. Nosotros preferimos lo menos y despreciamos lo más. Dejamos a un lado la felicidad máxima y nos quedamos con las cosas más insignificantes.
San Francisco de Sales decía: "El placer de vivir sin pena bien vale la pena de vivir sin placer"
Por eso dice el Señor: "El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él".
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

18 abril, 2012

La Luz

Miércoles, 18 de abril de 2012. Jn 3,16-21

“todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”

No nos sorprenda que cuando se anda en el pecado se detesta la luz, la paz, porque la Luz de Cristo revela lo que hay en lo profundo de los corazones. Quienes Realizan la Verdad se acerca a la Luz, para ver la obra de Dios en él.

Al soberbio no le gusta la Luz, al humilde le gusta la Verdad, le gusta la Luz; con razón María es la mujer vestida de Sol, es decir, la mujer llena de la Luz. En la luz se ve la mugre pero también se ve por donde limpiar y se puede aprovechar.

¿Dios es bueno o malo?

Evangelio según San Juan 3,16-21.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios".
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¿En qué consiste el juicio? en no acercarse a la luz, y como la ausencia de luz se llama oscuridad, irremediablemente se cae en ella. Así como el frío es una ausencia de calor, la tiniebla del pecado es una ausencia de Dios. El juicio consiste en eso: "El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. 
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas".

17 abril, 2012

Golondrinas vs avestruces

2Evangelio según San Juan 3,7b-15.
No te extrañes de que te haya dicho: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo.
Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas?
Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
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"Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?"
Si no se es fiel en lo poco, entonces no se puede ser fiel en lo mucho. Si no se cree lo menos, ¿cómo se va a creer en lo más? 
Qué palabras tan impresionantes las de Jesús. Qué ejemplo tan grande, qué amor tan profundo.
Para elevar nuestros corazones al cielo tenemos que vivir en él, porque "allí donde está nuestro tesoro también está nuestro corazón".
Para elevar el alma a la contemplación de las cosas divinas debemos tener fe, y la fe debe ser una respuesta sencilla, humilde, sincera, infantil. Y digo infantil no porque sea inmadura, sino como un niño, tierna, simple, descomplicada y sobretodo humilde.

Los Maestros de la Ley
Nicodemo era Maestro de Israel y no comprendía lo que Jesús estaba diciendo. Y yo me pregunto, ¿Cuántos de los seguidores de Jesús, que seguramente eran unos verdaderos ignorantes, comprendían sus palabras? seguramente muchos. La fe humilde de los humildes se eleva más fácil a la contemplación de las cosas altas, porque una fe humilde es liviana como un globo de helio, mientras que la ciencia y la soberbia del mundo son livianas como un yunque.
¿Quién iba a pensar que una niñita de 15 años iba a comprender más a Dios que los Escribas y Fariseos y que todos los grandes filósofos de la humanidad, que los teólogos e incluso que los más prestigiosos eruditos de la historia? ¡Ah, misterio tan sublime, en el cual se eleva más alto la golondrina diminuta que la gigante avestruz!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

16 abril, 2012

Nacer del Espíritu

Lunes, 16 de abril de 2012. Jn 3, 1-8

«El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»

El que ha nacido del Espíritu es como el viento que no sabes de dónde viene ni a dónde va, pero si sabes con quien va, sabes si el aire es caliente, si es una brisa, sabes con que clima está, es decir no sabemos para donde vamos pero sí con quien: Con Jesús, María y José.

¡Que dicha tener la sagrada familia en nuestro viaje, en nuestro peregrinar! Quien ha nacido del Espíritu –aun sin descuidarlo– no se preocupa tanto por el futuro, se preocupa por amar en el presente y si es que hace planes, se propone metas, se esfuerza desde ya por cumplirlas conforme al Divino Querer, pero siempre CONFÍA, dejando su porvenir en manos del Buen Dios.

El que ha nacido del Espíritu, CONFIA y AMA, y deja que el Viento, El Soplo Divino, el Espíritu Santo le dirija.

De noche

Evangelio según San Juan 3,1-8.
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos.
Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. "
Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
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Nicodemo fue a ver a Jesús de noche, de la misma manera que Jesús también va a vernos a nosotros de noche. ¿Cómo así?
Dios habla al corazón, y habla de dos maneras. A la luz del día y a en la oscuridad de la noche.

1. de Día: Dios habla de manera directa al corazón. Se muestra de manera certera y contundente al alma. Le habla de frente y sin miedo. La Palabra de Dios, la Iglesia, la predicación, etc. son las palabras de Dios de día.

2. de noche: Dios también habla de manera indirecta al corazón. Se muestra de manera velada y confusa al alma. Habla por medio de cosas "que no hablan de Dios". Penetra lo profundo del corazón y siembra su semilla. Llega en la noche de la vida, cuando hay dolor, sufrimiento, desespero, tristeza, etc. Generalmente en las dificultades y enfermedades, Dios está hablando "de noche".

Entonces, Nicodemo va a hablar de noche con Jesús, porque no lo quiere hacer de manera directa, seguramente por miedo a las autoridades judías. Sin embargo, en la oscuridad, recibe una grandísima luz de boca de Jesús. La oscuridad no es impedimento para que el Buen Dios toque su corazón. ¡Qué importa si vamos a ver a Jesús de día o de noche! lo que importa es que vayamos a verle. Aunque sería más perfecto si lo hiciéramos en la claridad del día para dar también testimonio de Él.


Por eso dice el Profeta Oseas 2, 16. Por eso, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

15 abril, 2012

Bendito Tomás, ¡mil veces bendito!

Evangelio según San Juan 20,19-31.
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.
Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré".
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe".
Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!".
Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.
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No me canso de leer nunca este pasaje en el que el Apóstol Tomás dudó de la resurrección de Jesús. ¿Por qué? porque me ahorró a mí la duda. Si él no la hubiera tenido entonces la hubiera tenido yo. 
Qué fácil es decir: ¡Tomás era un malo, dudaba... dichósos los que creen sin ver! ¡En cambio los otros creyeron! ¡Hay que ser como los otros apóstoles! no como ese tal Tomás, pero... ¿acaso no tiene Tomás más mérito que los demás? ¿Acaso los demás creyeron sin haber visto? No... Ellos vieron y creyeron... Tomás no vio...
Tomás dudó porque no vio, pero tranquilamente puedo preguntar ¿será que los otros creyeron con la primera visita de Jesús? ¿Cuántos de ellos pudieron haber dudado en su interior y no se atrevieron a preguntar nada? en cambio, mi queridísimo Tomás dudó, y gracias a su duda, nosotros ya no tenemos que dudar. Bendita duda de Tomás que me liberó a mí de esa misma duda. Bendita duda de Tomás que me mostró las llagas de Cristo. Bendita duda de Tomás que aclaró las dudas de los demás apóstoles...
Ah, por eso es Santo ese hombre... por eso es Santo Tomás, porque fue el único que, después de ver a Jesús, lo reconoció como Dios. Los demás "no dudaron" pero tampoco dijeron: "¡Señor mío y Dios mío!". Si la duda de Tomás lo llevó a proclamar a Jesús como Dios, entonces yo también quiero dudar para decir con él: ¡Señor mío y Dios mío!".


En esta maravillosa imagen vemos a Tomás metiendo su dedo en el costado de Cristo... pero, ¡qué curioso! los "que no habían dudado" también estaban comprobando sus heridas...

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

13 abril, 2012

El desayuno de Jesús

Evangelio según San Juan 21,1-14.
Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". El les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.
Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".
Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.
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Jesús preparó el desayuno... pero ¿qué preparó?
1. El fuego: ¿qué tal si desayunaban pescado crudo y frío? ni riesgos... había que asarlo bien.
2. La parrilla: ¿qué tal si desayunaban un pescado quemado? ni riesgos... había que poner una parrillita o unos palitos que lo sostuvieran.
3. Un pescado: ¿Qué tal brasas y parrilla sin pescado? ni riesgos... "no sólo de pan vive el hombre...", había que agregarle proteína al desayuno.
4. Pan: ¿Qué tal pescado sólo? ni riesgos... había que comer otra cosita.
5. Los invitados: ¿Qué tal comer el desayuno solo? Ni riesgos... los discípulos tenían hambre y Jesús no quería estar solo.

¿Pero, qué pasó? Que los que llegaron a desayunar eran muchos (algo común) y como no era sopa no se le podía echar más agua. Entonces había que poner otros pescaditos en la parrilla. Pero ¿de dónde salieron? de las manos de los discípulos. Jesús no multiplico en esta ocasión los peces porque  sí se podían conseguir. Dios suple lo que humanamente falta, pero no alcahuetea la pereza de no conseguir lo que se necesita. Jesús cuenta con nuestro esfuerzo. 

A ver, repasemos el desayuno pero en clave espiritual:

1. Fuego: ¿Qué tal una vida sin el ardor del espíritu? ni riesgos...
2. La parrilla: ¿Qué tal que nos quememos por ese "ardor"? ni riesgos... necesitamos la parrilla de la prudencia. "ni tanto que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre". Porque como decía mi Padre San Francisco de Sales: "El celo apostólico es una virtud muy complicada de manejar, porque son realmente pocas las almas que saben ejercerlo sin faltar a la caridad".
3. Un pescado: ese lo pagó Jesús, pero como eran muchos los que iban a desayunar (y tenían hambre de pescadores) había que asar otros pescados y como el Resucitado ya no tenía presupuesto para comprar peces, lo tenían que pones los comensales.
4. Pan: La unidad de los cristianos se da en la Eucaristía. ¿Para qué unirse en la comida si no están unidos en el espíritu?
5. Los invitados: todos nosotros.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.


12 abril, 2012

¿Los recuerdos toman aguapanela?

Evangelio según San Lucas 24,35-48.
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.
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Jesús se apareció a sus discípulos y comió con ellos. ¿Será que tenía mucha hambre? Cuando uno come no sólo sacia su apetito sino que comparte muchas cosas. Uno no invita a comer a cualquier persona, sino a personas especiales y en ocasiones especiales. Comer con alguien es compartir la vida. Jesús comió con sus discípulos por varias razones: Mostrar que no era un fantasma ni una "sugestión colectiva", porque una "resurrección espiritual" no come pescado asado ¿O alguien a visto a un recuerdo tomar aguapanela con quesito? ¿Por qué digo esto? porque algunas personas, entre ellos el teólogoTorres Queiruga, andan diciendo por ahí que la resurrección de Cristo no fue material (con su cuerpo) sino espiritual. Y esa tal resurrección espiritual es como una especie de recuerdo que vive en la mente de sus discípulos... Este  modo  de  interpretar  la naturaleza  del  hecho  de  la  Resurrección  no  concuerda  con  el  Catecismo  de  la  Iglesia Católica,  que  enseña  que  en  este  caso  estamos  ante  un  acontecimiento  “histórico  y trascendente”, «real con manifestaciones históricamente comprobadas».
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

11 abril, 2012

Miércoles, 11 de abril de 2012. Lc 24, 13-35

Los discípulos hablaban de Jesús porque les preocupaba, porque querían comprender aun cuando perdían las esperanzas y se habían alejado del grupo de los apóstoles que estaba en Jerusalén, ellos hablaban de Cristo y esto era oración, por lo tanto el Señor se presentó para aclararles, porque tenían la sed de la Verdad.

Lo reconocieron al caer la tarde, es decir al tercer día que había muerto según el calendario judío. Jesús estaba vivo y en el momento preciso de la Eucaristía es que le reconocen, porque en la Eucaristía se reúne todo el misterio pascual.

Jesús se hace el loco

Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". "¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". 
Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?"
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?".
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!". Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
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Jesús el que se hace el loco
Este evangelio siempre me ha gustado porque Jesús se hace "el loco". Los discípulos le preguntaron acerca de Jesús de Nazareth y él evadió perfectamente la pregunta con otra pregunta: "¿Qué cosa?". Con su respuesta no dijo sí, porque perdería todo el misterio de lo que iba a hacer. No dijo no porque él sí sabía. Entonces dijo: ¿qué cosa?
Bueno, y en la vida esto ¿para qué sirve?
Hay cosas que no podemos afirmar y no podemos negar. En vez de decir mentiras, ¿por qué no hacer una buena pregunta a tiempo?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

10 abril, 2012

Las lágrimas

Martes, 10 de abril de 2012. Jn 20, 11-18

«Jesús le dice:”Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”»¿Por qué lloras? Le preguntan los ángeles y Jesús, lo cual significa que mis lágrimas y tus lágrimas tienen un motivo, una razón, que si no evaluamos, podemos quedarnos en el sentimentalismo y no encontrar la respuesta, la esperanza.

Se vale llorar, pero llorar con razón, llorar escuchando a Dios, llorar pero con la actitud de buscar e ir donde sea necesario como María Magdalena, así no se entienda todo, el Señor es tan hermoso, que se nos da a conocer, que nos envía sus ángeles pero que también nos quiere aclarar todo. Las lágrimas de María fueron muestras de amor, bañaron los pies de Jesús y alcanzaron de Él, el perdón.

¡Cristo ha resucitado, Aleluya!

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