23 febrero, 2014

A Jesús sí se le puede creer

Evangelio según San Mateo 5,38-48.
Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
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Jesús no es como esos personajes que hablan hermoso y escriben muchos libros pero que a la hora de la verdad no viven lo que escriben. Jesús, por el contrario, habló de amor al prójimo, de poner la otra mejilla, de cargar dos millas con el que le pidió una. Jesús vivió lo que dijo, o mejor dicho, decía lo que vivía. Eso es lo que lo hace diferente de todos los demás.
La perfección consiste en la plenitud de la caridad, es decir, en vivir bien el amor. El evangelio nos habla de cosas muy simples como saludar al desconocido, orar por el enemigo, poner la otra mejilla en vez de devolver el golpe. Pero lo más hermoso de todo es que estas palabras están en boca de Jesús y todos sabemos que esa fue la forma de vida de Nuestro Señor. ¿Quién más humillado, golpeado y maltratado que Jesús? ¡Por eso es que a Jesús sí se le puede creer!

22 febrero, 2014

Y seguimos sin encontrar la respuesta

Evangelio según San Mateo 16,13-19.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
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Sobre Jesús se han dicho muchas cosas. Todo el tiempo están saliendo nuevos libros sobre Él. Es imposible ir a una librería y no encontrarse una novedad sobre el tema. Pero ¿qué dice la gente sobre el Hijo del hombre?
Las cosas no han cambiado mucho desde el tiempo de Jesús. Unos dicen que es un profeta más; otros, que un gran embaucador; otros, hablan de un personaje dual entre lo real y lo ficticio, o simplemente de una elaboración histórica amañada con fines lucrativos por medio de una institución oportunista llamada Iglesia (generalmente los que no la conocen dicen esto).
Pero, ¿quién es Jesús? Esta respuesta es tan variada como personas hay en el mundo. Jesús es tan grande que no cabe en un concepto porque no es una definición sino el mismo Dios. Jesús es el que el mundo no alcanza a comprender porque es Dios encarnado y sacrificado como respuesta al desprecio de la humanidad entera ¡Eso no cabe en la cabeza de los orgullosos!
Y para mí ¿quién es Jesús? Jesús es aquel que ha cautivado mi vida y a quien deseo entregarle mi existencia, pero lo confieso... aún no me he atrevido a hacerlo.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

21 febrero, 2014

¿De que sirve ganarlo todo si me pierdo a mi mismo? (por Linda Medina)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y a sus discípulos y les dijo:
–El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta época descreída y malvada, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles.
Y añadió:
–Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar el reino de Dios en toda su potencia.
Palabra del Señor.
San Ignacio de Loyola repitió por largo tiempo a san Francisco Javier "de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?" Yo asumo que el pobre francisco segado por los placeres del mundo y por sus seducciones, no comprendía lo que Ignacio le quería decir con esta frase.
Y de que podría servirnos tenés un cargo importante y ser muy reconocidos si en unos años no seremos mas que semen pútrido? Y como para que presumir de las pertenencias o estrato social si cuando ya muramos nada nos pertenecerá y mas aun hasta nuestros seres queridos nos olvidaran; vanidad de vanidades y todo es vanidad menos amar y servir con todo el corazón, en el estado en el que nos puso, de esposos, de hijos, de amigos, de novios, de compañeros de trabajo, en nuestra cotidianidad ahi esta el hacer la voluntad de Dios y amarle y servirle con todo nuestro ser.
Todo por la inmaculada, nada sin ella.

El que amasa riquezas en este mundo se parece a...

Evangelio según San Marcos 8,34-38.9,1.
Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?
¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles".
Y les decía: "Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder".

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De los sermones de San Antonio de Padua:

“Los avaros y los usureros son la sinagoga de Satanás. ¡Desgraciados! No saben lo que eran al nacer –a saber, enteramente desnudos- y lo que serán en su muerte –a saber, envueltos en un miserable paño. ¿De dónde vienen, en efecto, sus bienes? Del hurto y de la usura… Como el escarabajo que amasa excrementos haciendo con ellos con dificultad una pequeña bola, para que al final un asno pase y aplaste la bola y al escarabajo, el avaro y el usurero reúnen el estiércol del dinero. De repente el diablo los estrangula, su alma se va al demonio y su dinero… a los herederos." - San Antoniode Padua. Sermones.

La vida eterna es nuestra meta. Y al igual que en una carrera, se puede perder el primer lugar por un simple descuido o por no perseverar en todo momento, e incluso se corre el riesgo de lesionarse o perder el rumbo y nunca llegar a la meta.
Así mismo, la salvación del hombre es una carrera hacia Dios que tiene que sortear una multitud de obstáculos mortales. El mundo y el demonio buscan a toda costa impedir que se avance, y las tentaciones a cada paso son bastante seductoras.
Pero ¿de qué le sirve al corredor ganar al mundo entero si pierde la carrera? y no es una carrera cualquiera, sino una carrera por la vida, por la salvación, por el futuro de su existencia. Porque la salvación no es otra cosa que prolongar la existencia en el amor de Dios, mientras que la condenación es gastar la existencia en el rechazo de todo lo bueno, en el rechazo de la felidad, de la paz y del amor mismo.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? De nada, absolutamente de nada.

19 febrero, 2014

Dios no pasa colecta

Evangelio según San Marcos 8,22-26.
Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara. 
El tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: "¿Ves algo?". 
El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: "Veo hombres, como si fueran árboles que caminan". 
Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad. 
Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: "Ni siquiera entres en el pueblo". 
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Una vez más Jesús hace una curación en la que pide que nadie se entere. Acaba de curar a un ciego que no sabemos si era de nacimiento o por algún otro caso. Pide a aquel hombre que no entre en la ciudad y se vaya para su casa. ¿Acaso aquel hombre iba a obedecer? ¿Un ciego que empieza a ver podrá irse para su casa y encerrarse para ver cuatro paredes? ¡imposible! seguramente entró en la ciudad o salió a los campos a mirar todo lo que pudiera, a disfrutar aquello de lo que se había perdido durante tanto tiempo.
¿Por qué el Señor hace milagros y curaciones y después pide silencio para que nadie se entere? Esto es porque el Señor lo hacía por aquel a quien curaba y no para darse "pantalla" delante de todo el mundo, es decir, Dios cura por amor y no por publicidad; Dios cura porque quiere el bienestar de sus hijos y no para pasar la colecta. Dios cura porque ama y no porque quiere aumentar su club de fans en el facebook y tener giras mundiales recaudando inmensas cantidades de dinero y comprarse una mansión extravagante en Miami y un auto rojo último modelo con acabados finísimos.
Dios actúa porque ama.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

18 febrero, 2014

Yo tampoco entiendo

Evangelio según San Marcos 8,14-21.
Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca.
Jesús les hacía esta recomendación: "Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes".
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.
Jesús se dio cuenta y les dijo: "¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida.
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?". Ellos le respondieron: "Doce".
"Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?". Ellos le respondieron: "Siete".
Entonces Jesús les dijo: "¿Todavía no comprenden?".
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Hay ocasiones en las que uno no comprende lo que sí comprende, o mejor dicho, cree no comprender lo que es claro. Es como cuando alguien no está seguro de dar una respuesta y ante la duda cree que está equivocado cuando en verdad tiene la razón.
En una clase de matemáticas basta un "¿seguro?" para hacer dudar al mejor de los alumnos. Así mismo en el evangelio el "¿todavía no comprender?" de Jesús haría dudar hasta al más espiritual y profundo de los apóstoles porque ¿de qué estaba hablando Jesús?
¿Jesús estaba hablando de los panes y los peces?
¿Jesús estaba hablando del "siete" y el "doce"?
¿Jesús estaba hablando de la levadura de los fariseos?
¿Jesús estaba hablando de la falta de fe?
¿Jesús estaba hablando del único pan que traían?
La verdad es que yo mismo no comprendo qué es lo que estaba queriendo decir Jesús. Y cuando leí el "¿Todavía no comprenden?" sólo pude pensar una cosa: No, yo tampoco comprendo.
O a lo mejor sí comprendo. Tal vez el Señor simplemente quería recordar que la multiplicación de los panes y de los peces fue real y que no fue una figura literaria, porque las figuras literarias no caben en cestas y no sacian el hambre de nadia. ¿O quién se ha comido una?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

17 febrero, 2014

No quiero ver

Evangelio según San Marcos 8,11-13.
Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
Jesús, suspirando profundamente, dijo: "¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo".
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.
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Jesús pasó su vida haciendo el bien, orando al Padre, sanando, predicando, resucitando. Fueron muchísimos los que comieron en la multiplicación de los panes y los que vieron a levantarse de la muerte a muchos hombres por obra de Jesús.
Los Fariseos eran los primeros en enterarse de estas cosas por boca de los demás, incluso muchos de ellos también presenciaron directamente estos prodigios del Señor.
Sin embargo, no era suficiente con ver lo que Jesús hacía y más sorprendentemente aún lo que Jesús no hacía. Porque el Señor se comporta como Dios y no como un hombre. Jesús, siendo Dios, actúa como Dios, y no se llena de soberbia, no pasa la colecta, no se llena de orgullo y abusa de su condición y poder, sino que ama profundamente y alivia los corazones afligidos.
Jesús no podía darle más signos a los Fariseos de los que les había dado, porque ¿qué le faltaba por hacer? ya había amado y servido hasta el extremo.
Los Fariseos no podían ver claro porque no querían ver claro y no hay peor ciego que el que se tampa los ojos con la mano. Así pues, Jesús dijo a estos sujetos: "no se les dará ningún signo".
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

16 febrero, 2014

Sí o no

Evangelio según San Mateo 5,17-37.
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
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Al Señor se le ama o no se le ama. Ante el amor de Dios el día del juicios sólo se podrá responder "sí" o "no", lo demás no tendrá lugar. Porque es con la vida que uno demuestra el amor a Dios. Es con las obras que uno garantiza que está amando. Es por medio de los hechos concretos que le decimos sí a Dios.
Obras son amores y no buenas razones, por eso a Dios se le dice "sí" viviendo como el quiere que vivamos y cumpliendo los mandamientos movidos por la caridad. Y, de igual manera, a Dios se le dice "no" por medio de una vida desinteresada, sin cumplimiento de los mandatos de Dios y siendo uno mismo el centro de la existencia.
El cielo no es otra cosa que la prolongación de un "sí" vivido desde acá; el infierno es la prolongación de un "no" vivido desde acá.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

15 febrero, 2014

DAR

Evangelio según San Marcos 8,1-10.
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
"Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos".
Los discípulos le preguntaron: "¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?".
El les dijo: "¿Cuántos panes tienen ustedes?". Ellos respondieron: "Siete".
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió.
En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
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Pobres discípulos. ¿Quién sabe hace cuánto tiempo estaban guardando esos panes y peces para comerlos? es más, ¿quién sabe cuánta hambre tenían ellos mismos?
Me imagino la cara de los discípulos al ver que iban a tener que partir lo poco que tenían con toda una multitud. Alguno habrá podido decir "sería mejor no dar nada porque siete panes para tantos no es sino perder los panes".
Así son las cosas de Dios, el Señor sabe recompesar muy bien lo que se le da, incluso sin alegría como los panes de los discípulos, porque no creo que hayan estado de acuerdo en que todos se comieran su ración. Entonces, si así es "a las malas" ¿cómo será cuando le demos a Dios con muchísima alegría todo lo que tengamos?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

14 febrero, 2014

Dios actua como Dios y no como hombre

Evangelio según San Marcos 7,31-37.
Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos".
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Jesús es el único que hace hablar a un mudo y le pide que no le cuente a nadie... Jesús es el único que le devuelve la voz a un mudo y le pide que guarde silencio. ¿No es demasiado raro? Mi abuelita decía: "Dios le da pan al que no tiene dientes", y a veces creo que es bastante cierto.
Y aunque el sordomudo hiciera caso y no dijera nada a nadie, los testigos sí lo harían, entonces ¿para qué prohibirles algo que obviamente iban a hacer?
¿Será que Jesús abrió los oídos de este hombre para poderle decir: "no le digas nada a nadie?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

13 febrero, 2014

Una gran discrepancia

Evangelio según San Marcos 7,24-30.
Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.
En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies.
Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.
El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros".
Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".
Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".
Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.
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Me causa cierta gracia leer el evangelio y compararlo con la vida actual. Es gracioso ver la discrepancia tan enorme entre lo que vivió Jesús y lo que muchísimas veces vivimos nosotros...
Jesús se encuentra con los enfermos, liciados, pecadores, hambrientos y toda clase de gente despreciada por la sociedad; además se encuentra con los vividores, los que quieren sacar partido de todo y con los que aprovechan el pan gratis y los milagros fáciles.
Lo interesante de todo esto es que Jesús no tiene reparo en curar los enfermos, liciados y hambrientos en un dos por tres y sin necesidad de hacerlos asistir a una catequesis semanal con previa inscripción en el despacho parroquial y un aporte de 12 mil pesos para gastos de administración y fotocopias.
Obviamente todas estas cosas son importantes para darle orden a las instituciones y facilitar los procesos de evangelización, pero... ¿será que tenemos el mismo espíritu de evangelización que tuvo Jesús?
A veces me pongo a pensar que nuestras catequesis no son más que "cátedra" teológica con fundamentos estructurados y precisos que sólo llegan a los oídos de los que nos escuchan, pero pocas veces llegan a su corazón, porque como dijo San Francisco de Sales, "Las palabras que salen de los labios llegan a los oídos, pero sólo las palabras que salen del corazón llegan al corazón".
¿Cierto que hay una gran diferencia en la forma como Jesús evangelizaba y la nuestra? Y alguno podrá responder: "Pero es que Jesús es Dios y eso hace la diferencia". A lo que yo respondo: "¿Y acaso no has comido al mismo Dios para hacerte como Él en la Eucaristía?"
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

12 febrero, 2014

No se lo digas a nadie

Evangelio según San Marcos 7,14-23.
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".
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 A veces podemos caer en la tentación de reducir el cristianismo a un código ético fundamentado en los mandamientos más graves, es decir, no matar, no robar (cosas de valor), no decir mentiras (grandes), no fornicar (algunos dirán ¿eso todavía es pecado?) y no cometer adulterio (públicamente, es decir, dejarse pillar). Todo lo demás estaría permitido porque "no le hace daño a nadie", y "si no le hace daño a nadie, ¿por qué habría de ser pecado?). Esta tentación está presente en todas las esferas: laicos, religiosos, sacerdotes...
Pero ¿qué de cierto hay en que el cristianismo no es otra cosa más que un simple código ético?
Seguir a Cristo no es simplemente cumplir con ciertas obligaciones e ir a Misa los domignos, confesarse una vez al año (porque algunos sostienen que "el que reza y peca empata") y finalmente comulgar una vez por Pascua (aunque mi vida siga igual).
Cristo nos enseña otra cosa: no se trata de cumplir ciertos preceptos; se trata de un corazón puro. Se trata de vivir conscientemente la fe; se trata de amar de verdad. Nada de lo que entral al hombre lo hace impuro, sino lo que sale de su corazón, es allí donde se gestan las maldades: "las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino". Es el corazón la fuente del pecado, es la intención parte fundamental en la maldad de los actos.
Así pues, un acto por oculto que sea, con una intención mala, se convierte en un acto malo, "aunque no le haga daño a nadie", porque hacerse daño a sí mismo es hacerle daño a alguien y ya está mal.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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