25 mayo, 2014

Vivir de amor

Evangelio según San Juan 14,15-21.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".
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16 mayo, 2014

Viento en contra

Evangelio según San Juan 14,1-6.

Jesús dijo a sus discípulos:
"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.
En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.
Ya conocen el camino del lugar adonde voy".
Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?".
Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí."
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Creer en Dios no es nada fácil. Fácil es decir que Dios existe. Fácil es pensar que Dios está con nosotros. Fácil es rezar de cuando en cuando a Dios. Pero de todo eso a confiar en Él hay mucho trecho.
Alguno, que esté leyendo este post, podrá pensar que soy un exagerado o un fatalista, pero la verdad es que en los buenos momentos es fácil decir que confiamos. Cuando el sol brilla sobre el horizonte de nuestra vida todo parece ser más fácil. La fe es más fácil, la confianza es más fácil, la atención es más fácil. Pero cuando llegan las penumbras todo se torna de un color diferente. Cuando llega el dolor, la muerte, el sufrimiento o la enfermedad, la fe, la confianza y la atención se complican un poco.
Es fácil tener fe en los momentos de abundancia. Pero la cosa se complica en los momentos de escasez. Y aunque se conserve la fe en los momentos más difíciles, la confianza es la que se torna más complicada.
Confiar no es creer que Dios hará lo que nosotros queremos que haga, sino en que Dios está haciendo lo que tiene que hacer. Y hay una gran diferencia entre las dos maneras de entenderla. Porque en la primera siempre está la esperanza de que el viento va a soplar en nuestro favor, en cambio en la segunda se entiende que Dios sabe por qué el viento sopla en otra dirección.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

14 mayo, 2014

Dar la vida

Evangelio según San Juan 15,9-17.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.
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Hay muchas religiones, muchos maestros y muchas filosofías. Sin embargo, Jesús ha marcado la diferencia radical con todo lo demás al mandarnos a amarnos los unos a los otros como él nos ha amado.
Una cosa es perdonar a los enemigos, pero otra es amar a los enemigos. Una cosa es amar a los demás, pero otra completamente diferente es amar a los demás como Jesús nos ha amado. Eso significa entrega total.
¿Estoy dispuesto a entregarme totalmente por los demás, incluso los enemigos?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

13 mayo, 2014

¡Miren la imagen!

Evangelio según San Juan 10,22-30.
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,
y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente".
Jesús les respondió: "Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa".
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Esta imagen del Buen Pastor me gusta muchísimo. Primero que todo porque no es la típica imagen de Jesús con un bastón en la mano mirando hacia el horizonte como si no tuviera nada qué hacer o como si las ovejas estuvieran seguras.
En segundo lugar, porque la oveja está sobre los hombros de Jesús y está aferrada por sus manos.
En tercer lugar, por la expresión del Señor que ama sufriendo y sufre amando. Y por eso carga a la oveja con mucho amor pero también con dolor porque el amor duele mucho.
Finalmente, por los espinos que tiene que pisar para poder salvar a la oveja.
¡Ese sí es el Buen Pastor!


10 mayo, 2014

Sólo tú, Señor

Evangelio según San Juan 6,60-69.

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?
¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?".
Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".
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Señor, Tú tienes palabras de Vida eterna. Y aunque muchas veces no alcanzo a comprender qué es lo que me tratas de decir, sé que tu amor me sostiene y que sólo debo acudir a ti.
¿A quién iremos, Señor? ¿Quién nos va a amar como tú? Nadie, porque sólo tú eres Dios. Hay muchos otros que nos hablan en otros términos y no nos exigen cambios de vida, pero no pueden ofrecernos lo que tú nos quieres dar: la salvación. Sólo tú tienes palabras de vida eterna, sólo tú nos puedes dar la salvación, la vida después de la vida.
Ven Señor Jesús.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

09 mayo, 2014

¿cómo?

Evangelio según San Juan 6,52-59.

Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
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La pregunta de los judíos fue: "¿cómo este hombre puede darnos a comer su carne?" y la respuesta del Señor no fue "cómo" sino "para qué".

1. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? Si no comen la carne del Hijo del hombre y no bebe su sangre no tendrá vida en ustedes.
2. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
3. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
4. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
5. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? El que coma de este pan vivirá eternamente.

En definitiva: ¿Por qué el Señor no respondió?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

06 mayo, 2014

Sed

Evangelio según San Juan 6,30-35.

La gente dijo a Jesús: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".
Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
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¿Cómo es posible no tener más hambre teniendo que comer todos los días? ¿cómo es posible no tener más sed necesitando beber todos los días? Jesús prometió que quien fuera hacia él no tendría más hambre y sed. Obviamente se refiere a un hambre y una sed espiritual, pero ¿acaso Jesús no da más hambre y más sed?
Jesús da más hambre de él y más sed de estar con él. Entre más me acerco a Jesús, más necesidad tengo de él. Entre más conozco a Jesús, más sed tengo de conocerlo más. Entre más miro a Jesús, más sed tengo de mirarlo. Entonces, ¿cómo puede quitar la sed algo que da más sed?
Jesús quita la sed y da más sed. Quita la sed mala y da la sed buena. Quita la sed de pecado y da la sed de la gracia. Quita la sed de mundo y da la sed de cielo. Quita la sed acá y da la sed de allá.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

05 mayo, 2014

Interés o responsabilidad?

Evangelio según San Juan 6,22-29.

Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
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¿Cuántas veces buscamos los consuelos de Dios y no al Dios de los consuelos?
Es fácil buscar a Dios por lo que nos pueda ofrecer. De la misma manera que es más fácil hacerse amigos de los que nos pueden ayudar o brindar un beneficio y es muy difícil hacernos amigos de los que no representan ningún tipo de lucro o de interés, así mismo es fácil hacerse amigo de Dios por la ganancia que nos pueda brindar o por lo que nos pueda dar y no de una manera desinteresada.
Es más, creo que no es posible acercarse a Dios de manera desinteresada porque Él es el único que nos puede ofrecer la salvación; entonces toda relación con Dios estará marcada por la necesidad de salvarnos, y por ende, de acudir al salvador.
Sin embargo, al igual que con una madre, debemos acudir a Dios por gratitud a pesar de lo que Dios nos ofrece. De esta manera habrá una gran diferencia entre interés y responsabilidad.

04 mayo, 2014

Y yo, ¿reconozco a Jesús cuando camino con Él?

Evangelio según San Lucas 24,13-35.

El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!".
"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron".
Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?"
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?".
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!".
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
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Diez kilómetros a pie son más o menos 2 horas de camino. Los discípulos de Emaús tuvieron mucho tiempo para hablar con Jesús pero no lo reconocieron sino hasta que partió el pan. ¿Acaso no conocían lo suficiente al Señor?
¿Será que también me pasa lo mismo? Sí.  Horas y horas de escuchar a Jesús y de caminar con él y no lo reconozco... años y años de seminario y no soy capaz de verlo. Ya pasé mi primera década de camino y me cuesta tanto entender quién es y qué quiere de mí. Creo que tendré que mirarlo una vez más partir el pan para poderlo notar: tengo que ir al Sagrario para encontrarlo.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

26 abril, 2014

El diálogo entre la Magdalena y Jesús sobre la castidad

Evangelio según San Marcos 16,9-15.
Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.
Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.
Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.
Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
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Me fascina el hecho de saber que la Magdalena fue, junto con las mujeres, la primera en ver a Jesús resucitado. Siendo una simple mujer, desacreditada por su vida pasada, tuvo la dicha de ver al Señor antes que los demás.
¿Por qué habrá sido así? ¿Será por su inmensa gratitud al Señor por perdonarla y no condenarla?
Me imagino este diálogo ficticio entre la Magdalena y Jesús resucitado:

—Señor, ¿por qué te veo yo primero que los demás? —dijo la Magdalena al Señor.
—Porque los puros verán a Dios —respondió Jesús—. La pureza abre los ojos del alma y la vuelve sensible a las cosas divinas.
—Pero, ¡hace mucho tiempo que perdí la pureza! Tú mismo sabes por qué me iban a apedrear ese día en el que me llevaron ante ti —replicó la Magdalena mirando con sus ojos aguados a Jesús mientras sus manos se apoyaban sobre su propio pecho como si quisiera guardar en su corazón las palabras que estaba diciendo.
—¡Almita mía! —respondió Jesús con una voz dulcísima—. La pureza es una disposición del corazón y no una cuestión sólo corporal. Los que me aman y quieren serme fieles por la castidad son más puros que los que son castos por falta de oportunidad. No importa cuánto haya pecado alguien con su cuerpo, mi misericordia siempre va a ser más grande que su iniquidad y mi gracia más valiosa que su culpa.

Mientras decía estas palabras, Jesús se había inclinado sobre la Magdalena que ahora yacía aferrada a sus pies hecha un mar de lágrimas,  y con sus manos llagadas acariciaba sus cabellos negrísimos. Levantó con su mano izquierda el mentón de María como para contemplar su pálido y hermoso rostro y extendió su mano derecha como para levantarla al igual que aquel día glorioso en el que la perdonó delante de todos los fariseos que deseaban apedrearla. El sol golpeó los ojos de la Magdalena haciéndolos resplandecer como dos diamantes inmensos y hermosísimos y las lágrimas que aún corrían por sus mejillas parecieron cometas brillantes que dejaban su estela en la oscuridad del firmamento.

Una vez más, Jesús con su presencia gloriosa como la de el más hermoso y fuerte de los reyes que la tierra haya podido contemplar dijo con voz segura y solemne mientras dibujaba una maravillosa sonrisa en su rostro:

—Levántate una vez más amada mía, porque has sido digna de ser la primera en ver al Hijo de Dios resucitado por la pureza que emana tu alma —y añadió–: ¡Los puros son dignos de verme! porque los puros son como niños, y de los niños es el Reino de los Cielos.

Y de un momento a otro, mientras la Magdalena cerraba sus enormes ojos empapados como para guardar esas palabras en su corazón, se encontró una vez más sola pero completamente impregnada de una fragancia más especial que la que había usado para embalsamar el cuerpo de Jesús...

¡Todo por la Inmaculada, nada sin Ella!

25 abril, 2014

La resurrección es real, no simbólica

Evangelio según San Juan 21,1-14.
Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así:
estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él.
Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No".
El les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla.
El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.
Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.
Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".
Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.
Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor.
Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.
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Algunos dicen que Jesús "resucitó en los corazones" de los discípulos, no materialmente. Ante esto sólo queda decir algo: "Hugo Chavez y Jesús serían lo mismo" porque el fallecido mandatario también vive en el recuerdo de muchos.
Quienes piensan que la resurrección es un mero hecho simbólico que representa la fuerza de Jesús en la vida de los discípulos, y que no venció a la muerte viviendo de una vez para siempre con el mismo cuerpo que fue clavado en la cruz, simplemente no son católicos y rebajan a Jesús a un simple personaje histórico muy influyente como lo fue el expresidente de Venezuela pero que no resucitó verdaderamente.
Jesús resucitó, el sepulcro esta vacío. "Los recuerdos en el corazón de los discípulos" no parten el pan ni comen pescado. Jesús, vivo y resucitado sí. Jesús vive!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

14 abril, 2014

La fragancia que agrada a Dios

Evangelio según San Juan 12,1-11.
Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.
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La respuesta de Jesús sobre la unción que le hizo María es desconcertante. En vez de escuchar de Nuestro Señor la expresión: "ayudemos a los pobres con el dinero del perfume" nos encontramos con "déjala... a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre". Es desconcertante porque es fuera de lo común en Jesús. Es desconcertante porque fueron dos ocasiones en las que Jesús fue ungido por mujeres, esta vez con nardo, la otra con lágrimas. Es desconcertante porque pareciera que el Señor disfrutara mucho que lo hicieran.
Pero ¿qué significa todo esto? Supongo que el Señor está aceptando humildemente las alabanzas de estas mujeres y la proclamación de su reinado y dignidad por medio de estas unciones. Supongo también que estas unciones significan que a Dios le agradan las alabanzas sinceras que brotan del corazón (como las lágrimas de María) y la alabanza sincera que es capaz de sacrificar un perfume valiosísimo que para una mujer representa demasiado.
Quizá el nardo que María derramó en los pies de Jesús significa el don total de la mujer. Una mujer tiene la necesidad de sentirse hermosa y amada, y por eso las fragancias son tan importantes para ellas, porque significan la belleza que se trasmite por el aire y que entra por el sentido del olfato. Una mujer no sólo quiere verse bien, sino que quiere oler bien, hablar bien, y acariciar mucho para trasmitir por el tacto todo su amor. Así pues, Jesús acepta con agrado la fragancia de nardo puro, y con él, la renuncia de esta mujer a oler delicioso para servir al Señor. Jesús acepta con agrado este grandísimo sacrificio de María, su amiga, y con él acepta la verdadera fragancia que hace a una mujer hermosa: sus virtudes.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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