Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.» «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.» «Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga.
Cuando el Señor nos habla al alma nos pide necesariamente que renunciemos, y que cambiemos para alcanzar la santidad sacando de nosotros las imperfecciones y todo lo que va de mas en nuestra alma; Introducir? que podríamos introducir? Nada, porque solo Dios dueño de nuestra alma puede llenarla y hasta rebosarla de virtudes y arandelas de santidad. por eso no hay que introducir nada en nuestra alma mientras caminamos por el sendero de esta vida, que Dios nos da para ser santos, si no que hay que vaciarnos todos los días de nosotros mismos para poder mirarlo a el con transparencia y para dejar que ya vaciados de nuestras imperfecciones y nuestro amor propio,el pueda así llenarnos de todas sus dádivas.
Quien puede llenar tan siquiera un poco un vaso que se rebosa? quien puede decirte que necesitas de Dios, si estas rebosando de ti misma? por mucho que se busque una respuesta fuera del creador, no hay manera de decir lo contrario, Dios para ser uno con nosotros necesita que primero que seamos uno con María que fue la mujer que tuvo en su vientre un ser infinito para que el infinito reposara en ella, ella es quien va a llevarnos a vaciarnos tan por completo de nosotros mismos, que Dios pueda habitar en nuestros corazones a imitación de esta buena madre.
30 septiembre, 2012
¿De donde me conoces?
Septiembre-29-2012
Creer que Jesús, el buen pastor nos conoce desde antes de nacer, que nos ama, que es un hermano tierno que quiere llevar a todas las almas a tener sus desposorios místicos con él, que inmediatamente uno le implora el responde, que nos mira con dulzura, que se quedo en un pedazo de pan porque allí dentro de nosotros, haciéndose comida seria imposible que alguien lo separada de nuestra alma, que camina junto a nosotros inclusive cuando escogemos el camino equivocado, que nos dice 365 días en el año NO TEMAS yo estoy aquí contigo, que limpia nuestras lagrimas y aunque no lo veamos llora con nosotros nuestras penas, que es el mejor amigo del mundo, que es el amor de nuestra alma, el único amor ilimitado que dura por la eternidad, que siempre nos cree, que nunca se cansa de esperarnos, que nos busca debajo de nuestra propia miseria, para sacarnos con su misericordia y hacernos uno con el, que nos dio todo de el aun a su madre. Creer que es una persona cercana que nos conoce, que nos ama y que espera de nosotros que también lo conozcamos a él, es heroico porque la pregunta seria ¿me conoces? claro que nos conoce si salimos de un suspiro profundo de corazón ya nos moldeo con sus manos ya nos toco y cunado Dios toca a un alma, la silencia y el alma al silenciarse toca las fibras mas intimas de la misericordia de su creador, y se hace uno solo con el.
Creer que Jesús, el buen pastor nos conoce desde antes de nacer, que nos ama, que es un hermano tierno que quiere llevar a todas las almas a tener sus desposorios místicos con él, que inmediatamente uno le implora el responde, que nos mira con dulzura, que se quedo en un pedazo de pan porque allí dentro de nosotros, haciéndose comida seria imposible que alguien lo separada de nuestra alma, que camina junto a nosotros inclusive cuando escogemos el camino equivocado, que nos dice 365 días en el año NO TEMAS yo estoy aquí contigo, que limpia nuestras lagrimas y aunque no lo veamos llora con nosotros nuestras penas, que es el mejor amigo del mundo, que es el amor de nuestra alma, el único amor ilimitado que dura por la eternidad, que siempre nos cree, que nunca se cansa de esperarnos, que nos busca debajo de nuestra propia miseria, para sacarnos con su misericordia y hacernos uno con el, que nos dio todo de el aun a su madre. Creer que es una persona cercana que nos conoce, que nos ama y que espera de nosotros que también lo conozcamos a él, es heroico porque la pregunta seria ¿me conoces? claro que nos conoce si salimos de un suspiro profundo de corazón ya nos moldeo con sus manos ya nos toco y cunado Dios toca a un alma, la silencia y el alma al silenciarse toca las fibras mas intimas de la misericordia de su creador, y se hace uno solo con el.
29 septiembre, 2012
Pienso en ti
Evangelio según San Juan 1,47-51.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
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Hoy, con este evangelio, nos encontramos con un hombre que cree porque Jesús le dijo "te vi debajo de la higuera". Pero ¿Qué estaba haciendo debajo de la higuera aquel hombre? esto no lo sabremos nunca; no podremos adentrarnos en su corazón para saber qué estaba pensando, orando o pidiendo.
Este evangelio me gusta mucho porque me presenta a un Jesús que penetra los corazones, y como Dios, conoce los pensamientos. Me gusta encontrarme con un Jesús profundo, que siente sed de almas y que a cada una la conoce y llama por su nombre. Me gusta muchísimo encontrarme con un Jesús que se derrite de amor por cada uno de nosotros y que "nos ve debajo de la higuera", o mejor dicho, nos ve cuando oramos en silencio en la silla del trabajo, en la cama antes de dormir o en cualquier parte. Qué dicha saber que el Señor nos conoce y nos atiende, y que no somos simples creaciones en serie, sino que somos pensados por Dios.
Si uno se alegra cuando la persona amada dice: "hoy pensé mucho en ti", ¿cuánto más nos debemos alegrar por saber que Dios piensa todo el día en nosotros?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
28 septiembre, 2012
Confianza y abandono
Pedro, abandono y unió totalmente su voluntad con la voluntad del Padre, haciendo que ya no fuera el quien viviere sino el mismo Dios viviendo en el, y como del corazón del hombre por sus propios medios, es tan difícil que salga algo bueno, Dios toma por completo el ser de pedro y por medio de su Espíritu le transmite lo que debe decir "Tu eres el mesías el hijo de Dios" Así, con esta misma unión íntima debemos vivir quienes no solo recibimos su Espíritu sino que aparte de todo recibimos también su cuerpo y sangre haciéndonos uno solo con Dios. Tal confianza y abandono debemos tener, que cuando hagamos o pensemos algo estemos certeros de que es la Voluntad de Dios.
Jesús es Dios
Evangelio según San Lucas 9,18-22.
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
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¿Por qué Jesús estaba interesado en que no supieran que Él era el Mesías de Dios? Por el contrario, uno podría pensar que Jesús estaba interesado en hacerse toda la publicidad posible, pero pasó todo lo contrario. Sin embargo, no le ocultó la verdad a los discípulos... ¡tan raro Jesús!
Alguna vez escuché que la prueba de que Jesús es Dios no radica en que hiciera milagros, sino en que no actuaba como hombre, es decir, que actuaba a la manera divina y no a la manera humana: ¡Jesús no pasaba la colecta!, ¡Jesús no se auto publicitaba! ¡Jesús era inmune a las alabanzas y a las adulaciones! ¡Jesús no se llenaba de soberbia como todos los demás, sino que cada vez parecía hacerse más humilde!
Jesús no actúa y responde como los hombres, sino como Dios. Jesús, en definitiva parece ser algo más que un "gran profeta"... Jesús, por su manera de actuar, efectivamente parece Dios (y lo es).
27 septiembre, 2012
Neo-Herodes
Evangelio según San Lucas 9,7-9.
El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado". Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado". Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.
El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado". Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado". Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.
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A veces nos encontramos cosas maravillosas en nuestra vida y solemos desconcertarnos y preguntar: ¿de dónde vienen todas esas cosas maravillosas? ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? y algunos nos dirán:
"Es la ciencia, que lo puede todo". Otros dirán: "Es el hombre, que es todo poderoso" y algunos otros: "Es la casualidad, que todo lo ha creado" y finalmente "Es el racionalismo, que es la gran panacea".
Pero si nos ponemos a pensar, podríamos concluir: "El racionalismo se suicidó con la Segunda Guerra Mundial y demostró que no es la verdad". "La casualidad no es la madre de la creación, porque el orden necesita de un ente organizador". "El hombre no es todopoderoso porque ni siquiera a podido ponerse de acuerdo sobre qué es él mismo" y finalmente "la ciencia no lo puede todo, porque no ha podido ni siquiera erradicar la gripa". Entonces... ¿de dónde vienen todas esas cosas maravillosas? ¿de dónde nuestra vida? ¿de dónde yo?
Y al igual que en el evangelio nos preguntamos: "¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y tratamos de responder... tratamos de verlo... pero al igual que Herodes, no lo vemos.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
26 septiembre, 2012
La confianza
Evangelio según San Lucas 9,1-6.
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
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¿Por qué Jesús envió a sus discípulos sin nada? ¿Qué tiene que ver el bastón, la alforja, el pan, el dinero o la túnica? Dios quiere que aprendamos a confiar en Él, aunque todos estamos constantemente confiando en nosotros mismos o en nuestras seguridades, pero ¿confiamos en Dios?
Nuestras seguridades están en las cosas de este mundo, y eso tiene algo de bueno, pero casi nunca nuestra seguridad está puesta en Dios. ¿Será que nosotros confiamos verdaderamente en Nuestro Señor? ¿Será que nuestro corazón descansa en Dios y en Él tiene toda su esperanza? ¿O somos nosotros mismos los que nos damos seguridad, y son las cosas temporales las que nos dan la confianza para estar bien?
Es de admirar el testimonio de tantos santos que se abandonaron completamente a Dios y vivieron este evangelio: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno". ¿Quién pudiera tener la valentía de un San Francisco de Asís o de un Charles de Foucault? Simplemente con pensar en ellos alcanzo a imaginarme cuán felices debieron de haber sido al no tener nada más que a Dios. ¡Cuán pobres eran de las cosas de este mundo, pero cuan ricos eran de los bienes celestiales!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
24 septiembre, 2012
Evangelio según San Lucas 8,16-18.
No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener".
+++
Todos somos lámparas escondidas. Todos hemos sido creados por Dios con un corazón para iluminar el mundo, pero estamos escondidos en nosotros mismos y no nos alumbramos más que a nosotros.
Somos como flores hermosísimas que nunca quieren salir de su capullo. Somos como aves maravillosas que no quieren salir de sus cascarones. Somos como hermosas canciones que no quieren ser cantadas. En definitiva, por miedo y por egoísmo , somos lámparas que se esconden para no alumbrar, o mejor dicho, somos como lámparas que quieren guardar toda la luz para sí mismas y, en definitiva, no alumbran.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener".
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Todos somos lámparas escondidas. Todos hemos sido creados por Dios con un corazón para iluminar el mundo, pero estamos escondidos en nosotros mismos y no nos alumbramos más que a nosotros.
Somos como flores hermosísimas que nunca quieren salir de su capullo. Somos como aves maravillosas que no quieren salir de sus cascarones. Somos como hermosas canciones que no quieren ser cantadas. En definitiva, por miedo y por egoísmo , somos lámparas que se esconden para no alumbrar, o mejor dicho, somos como lámparas que quieren guardar toda la luz para sí mismas y, en definitiva, no alumbran.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
21 septiembre, 2012
¿Para qué vino Jesús?
Evangelio según San Mateo 9,9-13.
Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
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Jesús no de turismo. Si hubiera sido así, no se habría dedicado a anunciar el Reino de una manera tan fatigosa. No habría venido a comer con pecadores ni a pelear con los fariseos.
Jesús no vino de paseo, a conocer la región de palestina y a hacer turismo religioso.
Jesús no vino a hacer amigos ni amistades influyentes que le aseguraran una vejez cómoda.
Jesús no vino a conseguir dinero ni a montar grandes negocios en la región de Palestina.
Jesús no vino a conocer las tradiciones culinarias de la zona y a pasar de pueblo en pueblo conociendo los grandes manjares.
Jesús no vino a reclutar fans para su club, ni a pasar la ponchera y acumular diezmos y hacer grandes templos.
¿A qué vino Jesús? Vino a salvarnos, a pesar de todo lo que eso implicaba para Él. Vino a salvarnos a pesar de la fatiga, el hambre, la dificultad, la abundancia o la escasez. Vino a comer con pecadores, porque somos los pecadores los que tenemos necesidad de Dios.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
20 septiembre, 2012
El amor de Dios
Evangelio según San Lucas 7,36-50.
Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.
Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume.
Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!".
Pero Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". "Di, Maestro!", respondió él.
"Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.
Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?".
Simón contestó: "Pienso que aquel a quien perdonó más". Jesús le dijo: "Has juzgado bien".
Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.
Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies.
Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies.
Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor".
Después dijo a la mujer: "Tus pecados te son perdonados".
Los invitados pensaron: "¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?".
Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz".
Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.
Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume.
Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!".
Pero Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". "Di, Maestro!", respondió él.
"Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.
Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?".
Simón contestó: "Pienso que aquel a quien perdonó más". Jesús le dijo: "Has juzgado bien".
Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.
Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies.
Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies.
Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor".
Después dijo a la mujer: "Tus pecados te son perdonados".
Los invitados pensaron: "¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?".
Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz".
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Este evangelio siempre me ha gustado muchísimo porque muestra la Misericordia de Dios de una manera muy especial. Tan especial, que el discurso de Jesús parece no tener consistencia alguna. ¿Cómo así? Jesús habla de que al que se le perdona mucho ama mucho, sin embargo, al final de evangelio dice que a la mujer ser le perdonaron sus pecados porque demostró mucho amor. Entonces ¿cómo así? ¿se perdona mucho para que se ame mucho o se ama mucho para que se perdone mucho? El discurso de Jesús habla sobre lo primero, pero lo que sucedió con la mujer habla de lo segundo entonces ¿no es un discurso inconsistente?
La verdad es que se muestra en este evangelio cómo el amor de Dios está por encima de todo. Si alguien ama es porque el amor de Dios ha entrado en su corazón y si Dios perdona los pecados es porque ama. Entonces, quien ama es porque Dios le da la capacidad de amar y a quien Dios le da la capacidad de amar, ama.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
17 septiembre, 2012
¡Qué corazón!
Evangelio según San Lucas 7,1-10.
Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga".
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace". Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe". Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga".
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace". Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe". Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
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Aquel centurión tenía más fe que el mismo Israel. Aquel hombre, que no tenía por qué creer, puesto que no había sido formado en la religión, creyó ciegamente en Jesús, y su fe fue tal, que impresionó al mismo Señor. ¡Qué diferente es la fe cuando el corazón es puro, verdad!
Aquel centurión, tenía una gran fe, porque tenía un gran corazón. Eso es lo que nos indica el Evangelio, puesto que era un hombre caritativo que quería a la nación judía y no tenía reparo en construirles una sinagoga. Aquel centurión tenía una cualidad poco común en ese entonces (y en vía de extinción) llamada humildad. ¿Y por qué digo que la tenía? porque un gran corazón no nace de la nada, sino de la verdad misma. Y fue esa misma verdad la que lo movió a decir: "No soy digno de que entres en mi casa, pues una palabra bastará para sanarlo". ¡Ya quisiera tener yo ese corazón!
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
13 septiembre, 2012
Escuchar a Dios?
Que seria de nosotros sino fuera por la misericordia de nuestro padre? tanto nos ama que volvemos a sentir su calor en nuestro corazón después de haber pasado por una nevada, y aunque son pocas las palabras que puedo darle sé que en el fondo los gestos que salen de mi corazón hacen mas que mil palabras. Hasta que punto podrá soportar tanto amor mi alma? si cuando empieza a sentir la presencia de padre el rechazo es inmediato, porque siempre esta recordándome que debo ser buena, que debo amar aun a quienes no me aman, que debo dar sin recibir nada a cambio, para que la recompensa sea otorgada en el cielo; Cuanto tiempo mas me dará para escucharlo? sabiendo que mis oídos cuando habla desatienden y mi alma si lo escucha lo anhela.
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