05 mayo, 2010

Miércoles 5 de mayo de 2010. Jn 15, 1-8 GL

Una rama no puede producir fruto si no está unida a la vid. De igual manera, nosotros no podemos hacer nada si no estamos unidos al Señor. ¿Acaso tenemos algo que no haya venido de Dios?

Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. ¿Cómo es posible pedir y conseguir lo que queramos? Esto es posible porque quien está unido a la vid (siguiendo con el ejemplo), tiene un mismo pensar con ella. Son los mismos nutrientes los que pasan de la vida a los sarmientos. Los frutos son los que produce la vid en las ramas, la energía producida en las ramas alimenta toda la planta, etc. Entonces ¿cómo será posible pedir a Dios algo que esté fuera de su Santa Voluntad si estamos unidos a él? Cuando las palabras de Dios están siendo acogidas en alguno de nosotros, entonces esa palabras de vida empiezan a transformar los corazones y mueven a las personas a tener una sola voluntad.

Si dos personas se aman tienden a tener una sola voluntad. Esto lo podemos ver en los enamorados, donde el uno quiere hacer feliz al otro y viceversa, hasta el punto que la felicidad de uno está en la felicidad del otro.

Cuando acogemos a Dios y acogemos su palabra, nuestra voluntad se empieza a transformar y sin saberlo nos empezamos a regocijar en la unión de nuestra voluntad con la de Dios.

Es por esta razón que sería imposible pedir algo que fuera contrario a Dios. Si esto ocurre es porque no estamos guardando sus palabras o no estamos permaneciendo unidos a la vid.

Ahora bien, ese estar unido a la vid es la representación vida sin pecado mortal, la cual nos une a Dios mismo por medio de la gracia santificante y guardar sus palabras es la unión de la voluntad con la voluntad de Dios.

El compromiso de este día es empezar a leer más la palabra de Dios, pidiéndole a Jesucristo que me enamore de la lectura de su palabra y me transforme según su beneplácito.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Gabriel López

04 mayo, 2010

Martes, 04 de mayo de 2010. Juan 14,6-14. (JR)

Me parece curioso que las palabras que Jesús dirige a Tomás –«Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre»–, son la respuesta que Felipe necesitaba, ¿será que Felipe no lo había escuchado? Seguramente sí, pues el Señor le dice: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?»; entonces, ¿Cuál es el problema de Felipe? Pues el mismo tuyo y mío, aun no le creemos a Dios, estamos acostumbrados a desconfiar de todas las personas, que incluso nos cuesta confiar en las palabras de Cristo, hoy el mundo vive sumergido en el individualismo egoísta, ya las familias permanecen desunidas, el esposo no cree a la esposa, los hijos no creen a los padres y viceversa, el corazón ha sido tan lastimado que, incluso en los negocios, ya la palabra no tiene ningún valor, la cual anteriormente servía para cerrar un trato…

¿Qué hacer entonces? Definitivamente, hay que escuchar a Jesús, que nos dice: “creed a las obras”, pues al verlo actuando, lo que nos parece imposible se hace posible, es posible amar, es posible ser sincero, ¡son verdad las palabras de Jesús! Él es coherente, no solo nos dice que es Dios, sino que nos revela su divinidad con sus obras. Nosotros con nuestro testimonio y predicación, también estamos llamados a confirmar las palabras que Jesús dirige a la humanidad, pues somos obra suya, todo lo bueno que podamos hacer proviene de su infinita misericordia.

Pero como somos tan sordos para escuchar a Jesús y tan miopes para ver sus obras, entonces clamamos a ti María, madre de la fe, de la contemplación, tú ves las obras y las maravillas que Dios hace, tu eres la llena de gracia, eres la perfecta discipula misionera, por eso mamá, te suplicamos que nos ayudes a permanecer en la gracia de Dios, a frecuentar los sacramentos, a crecer en virtud para reconocer y ver al Señor. Amén

Jessica Restrepo S.

Martes 4 de mayo de 2010. Jn 14, 27-31 GL

Jesús nos sólo nos deja la paz sino que también nos la da. Dar algo des dejarlo en propiedad, por lo tanto los discípulos son depositarios de la paz de Dios y pueden distribuirla entre los demás. La Iglesia tiene la potestad para dejar y dar la paz a cada uno de los hombres. ¿Tienes la paz de Cristo? Seguro que sí. Esta paz se anida en el corazón y penetra las almas. Esta paz verdaderamente llega al hombre, no como la paz del mundo que calma por un instante las angustias pero no deja más que nuevas inquietudes en el alma.

La paz del mundo es como las drogas: calma la ansiedad por un instante, pero luego todo es peor que antes de consumirla.

La paz de Jesús es una paz con esperanza. Quien recibe la paz de Cristo, por medio de la Iglesia, tiene la esperanza de la vida eterna, la esperanza de la resurrección y la esperanza del perdón de los pecados. Es por esta razón que el mundo jamás podrá dar la paz de Dios porque jamás podrá perdonar los pecados, ni dar la vida eterna, ni mucho menos podrá resucitar a los muertos.

La Virgencita sí que vivió la paz de Dios. Todo por Ella y nada sin Ella.

Gabriel López

03 mayo, 2010

Lunes, 03 de mayo de 2010. Juan 3,13-17 JR

El pueblo de Israel estaba revelado contra Dios, nosotros también, hemos pecado hablando, pensando y actuando contra el Señor, y así como Moisés rezó al Señor por el pueblo, así rezó la Virgen María para que llegara el Mesías, el Salvador del Mundo, y ella con su Fiat encarnó a Jesús, ella lo acompañó toda su vida, lo acompañó en la cruz, en su pasión redentora, hoy continua intercediendo por nosotros y nos dice: “hagan lo que Él os diga”, para que al mirar a su divino Hijo le creamos, seamos sanos, vivamos en el amor.

¿Quién no ha meditado en la pasión? Todos los santos fueron movidos al ver a Cristo crucificado, cuando tuvimos nuestro primer encuentro con Jesús tuvimos que haber meditado este misterio y hoy cuando necesitamos aumentar nuestra fe, clamamos a la Virgen para que nos ayude a elevar nuestra alma, a contemplar la manifestación de amor de Dios elevado en la Cruz, lugar tan alto y victorioso para que todos lo podamos ver y podamos imitar. Amén.

Jessica Restrepo S

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¿Quién como Dios?

Motivo a todos a que continuen haciendo sus aportes, no se desanimen, con el tiempo vamos viendo los frutos, pues la Lectio Divina nos puede ayudar a saborear, en la oración, la Palabra de Dios según el Evangelio, y como leí por ahí,  podemos ir “conociendo a Jesús de un modo cada vez más personal, escuchándolo, viviendo con él, estando con él, siendo sus amigos, en una comunión de pensamiento que “no es algo meramente intelectual, sino también una comunión de sentimientos y de voluntad, y por tanto también del obrar”

La Gracia de Dios sea con todos ustedes.

LUNES 3 MAYO 2010 Jn 3 13-17 AA

"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él" estas palabras nos las dice el evangelio, mostrándonos el inmenso que amor de Dios por nosotros. Que intensidad en su Divino amor por su creatura y que poca la respuesta de esta a su infinito amor, que desprecio tan grande el que se hace a tan inmenso Señor. ¿No bastaría con ver su cruz, su entrega, el dolor de su pasión para que cayéramos contritos bajo sus pies y pidiéramos perdón por tan grandes faltas?

Tal ha sido la dignidad del hombre al ser hecho a imagen y semejanza de su creador pero no importando esto ha caído, desviándose, desfigurando esta belleza otorgada desde el principio por su creador. Es el pecado lo que ha deformado aquello que somos, la imagen y semejanza de Dios.

Señor que pueda pensar, meditar y amar tu pasión y tu dolor pero no para quedarme allí, sino para que ese dolor me lleve a una contrición perfecta que agrade tu infinita misericordia y junto con tu Santa Madre yo te adore, que ella, que hizo tu santa voluntad me enseñe a mí.


 

¡A ti madre querida, enséñanos a amar!

"Ad maiorem Dei gloriam per Mariam"

Alfer Aristizábal

Lunes 3 de mayo de 2010 Jn 14, 21-26 GL

«Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará, entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él.». ¿De qué otra cosa puede estar hablando Jesús sino de la inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma? Esta inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma es lo que se llama estado de Gracia. Estar en Gracia es permitirle a la Santísima Trinidad que habite en nosotros.

¡Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo ponen su morada en mí! Increíble, pero así es. Es por esta razón que los actos en estado de Gracia son de un valor infinito.

¿Y cómo se alcanza este estado de Gracia? Amando a Jesús; lo cual implica cumplir sus palabras. Amar a Jesús es hacer lo que él quiere que hagamos. Amar a Jesús es ser como María, es decir, cumplir la Voluntad de Dios. María amó a Jesús de una manera tan perfecta que hizo todo lo que le agradaba, incluso en su condición de Madre y de custodia de Cristo, hizo perfectamente la voluntad de Dios.

Gracias Señor por poner tu morada en mí. Te pido, por medio de María, que me permitas vivir mi consagración a Ella, porque en la medida que me parezca a tu Madre, tú te sentirás más a gusto en mi corazón.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Gabriel López.

02 mayo, 2010

Domingo 2 de mayo de 2010 Jn 13, 31-35 GL

Tremendo problema: Jesús nos dice que nos tenemos que amar como él nos ha amado… ¿Será posible cumplir este mandamiento? Por lo menos debió decir algo así como: «traten de amarse como yo los amo»… pero no, la meta no es intentarlo, la meta es hacerlo.

¿Cómo hacerlo? Para ello contamos con la gracia, la cual nos garantiza todos las herramientas para lograrlo, además, tenemos el testimonio de muchos hombres a lo largo de la historia que lo han logrado, no por mérito propio sino porque dejaron actuar a la gracia de Dios.

Miremos a María. Ella sí que amó como Jesús amó. Miremos a José, miremos a los santos.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Gabriel López

Domingo, 02 de mayo de 2010. Juan 13, 31-33a. 34-35. JR

El Señor llama a los apóstoles “Hijos míos”, en señal de que ellos son hermanos, y luego les dice que se amen como él los ha amado, pues el amor es lo verdaderamente heroico y es el signo por el que los reconocerán; si meditamos un poco lo que Jesús nos plantea, podemos decir desde nuestra condición humana ¡qué difícil es amar! porque cuando somos hermanos, cuando hay un vínculo filial, cuando conocemos al otro, cuando convivimos con él, cuando se está muy cercano y padecemos por sus defectos, definitivamente es cuando mas nos cuesta amar, a veces quisiéramos huir de ese vínculo, buscamos no comprometernos con el otro e incluso, a veces, les exigimos ser santos ya, vemos constantemente sus errores y los echamos en cara, evidentemente eso ¡no es amor!

Si vemos el ejemplo de Jesús, nuestro maestro, Él convivió con los apóstoles, les conocía sus errores, sabía que eran de barro, y nosotros también sabemos que ellos tenían muchos defectos, como lo expresan los evangelios, sin embargo, el Amor no se detiene en eso, pues el amor que recibían del Amor, los transformó, hasta el punto de que ellos fueron capaces de dar su vida por el anuncio de Cristo, por el Reino de Dios; Jesús fue paciente y supo potencializar las cualidades que cada uno tenía, los participó de su misión, de sus sacramentos, les perdonó, ¡eso si es amor!, por tanto, podemos afirmar que para amar se necesita, en primer lugar, dejarse amar por quien nos amó primero, y así ya no será difícil amar, pues la caridad y la misericordia será consecuencia del encuentro personal con Dios, amaremos movidos por el Santo Espíritu.

Gracias Jesús por morir y resucitar, por darnos la vida, por amarnos a pesar de nuestros defectos, gracias por darnos a tu madre, gracias por los sacramentos, ayúdanos a amar sin medida, con recta intención, sólo para agradarte a Ti.

“Como un padre
siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro” Samo 102

Jessica Restrepo S.

01 mayo, 2010

Sábado, 01 de mayo de 2010. Juan 14,7-14. JR

«El humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias» Pio XII

¡Ay Felipe! Dichosa pregunta que mereció tal respuesta de Jesús, pues la unión del Padre y Jesús es intima y profunda, el Hijo está en el Padre, y e Padre permanece en el Hijo, es muy difícil de comprender, por eso nuestro Señor exclama: «Creedme… Si no, creed a las obras» pues los actos de Cristo son la manifestación de su ser, de su persona divina, así mismo, vino a enseñarnos como actuar, vino a actuar en nosotros, sigue vivo, y por tanto podemos hacer sus obras y aun mayores, pues es Él el que actúa.

Definitivamente éstas promesas que el Señor nos da en los últimos versículos del evangelio de hoy, se hacen vida, en María, ella creyó fielmente en su Hijo, en el Padre, en el Espíritu Santo, pues es la hija, madre y esposa de Dios, entonces no nos sorprendamos cuando por su poderosísima intercesión se hagan obras mayores a las que Jesús hizo, pues Dios no negará nada a quien no le negó nunca nada.

Y a ti glorioso patriarca, te doy gracias porque se que por tu silencio, trabajas para que María y Jesús vivan en mi alma. Gracias San José porque después de Dios y de María, nadie como Tu. Te amo! Feliz día obrero de mi alma!

Jessica Restrepo S.

Intenciones del Papa para Mayo

QCD.

La intención general del Apostolado de la Oración del Papa para el mes de mayo es:
"Para que se ponga fin al vergonzoso e inicuo comercio de seres humanos, que tristemente involucra a millones de mujeres y niños".

Su intención misional es:
"Para que los ministros ordenados, las religiosas, religiosos y los laicos comprometidos en el apostolado, sepan infundir entusiasmo misionero a las comunidades confiadas a su cuidado".

Oremos juntos por estas intenciones.

Paz y bien

TNT celestial. Sábado 1 de mayo Jn 14, 7-14 (GL)

Seguimos contemplando el evangelio de Juan ¿no han notado que son unos evangelios tan profundos que finalmente uno no tiene nada que decir?

«El que crea en mí, hará las mismas obras que yo hago». Quien cree en Jesús hace las obras que hacía Jesús, ¿por qué? Porque quien cree en Jesús tiene que amarlo ¿o quién podría resistir a los llamados de amor de Cristo? Nadie puede resistir a sus encantos, por lo tanto quien lo conoce lo ama y quien lo ama lo imita. ¿No tratas de imitar a Cristo? Entonces no lo amas y por lo tanto no lo conoces.

Igual pasa con María, quien no la conoce no la ama; quien no la ama no la imita y quien no la imita tampoco conoce a Cristo. ¡Quien ama a María aprende a amar la Eucaristía! ¿por qué afirmo esto? porque mirar a María es aprender a ver a Cristo en su obra, es aprender a ver al creador en la creación, es comprender que la luna brilla por el sol y por esta razón cada que contempla la luna ve en ella al sol y lo contempla; por lo tanto, el alma mariana es un alma que distingue, tras las apariencias de pan y vino, los rayos del verdadero sol que todo lo ilumina.

Eucaristía y María… combinación explosiva de amor. Todos los consagrados a María estamos llamados a ser "terroristas". Sí, "terroristas" celestiales, algo así como cielo-terroristas que activen sus bombas eucarístico-marianas en los corazones de concreto y de metal. Estamos llamados a activar aquellas cargas explosivas de amor, que no destruyen nada sino que lo construyen todo.

¿Quién quiere poner un par de cargas conmigo? Empecemos por poner una en el corazón de nuestro futuro presidente…

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Gabriel López

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