07 marzo, 2011
¿Qué estoy dando al que lo dió todo por mí?
La pregunta que me hago es: ¿De qué manera estaré rechazando al Señor y causandole sufrimientos a su corazón? y tambien ¿Qué estoy haciendo por consolarle sufriente en la Cruz?.
Quizás me he conformado con mirarle allí clavado y decir ¡Cuanto Amor! ¡Cuanto por reparar! pero no he dicho: - Voy a hacer esto para repararle y amarle más.
Creo que lo rechazo cada vez que por amor propio prefiero agradar a los demás antes que a Él, cuando olvido mi Vocación a la Santidad y no hago nada por renunciar a mis imperfecciones,y me acostumbro a ellas; Esto causa dolor al Corazón de Mi Jesús.
Para reparar y amarle más debo vivir en Virtud, serán ellas las que consolarán su corazón y lo alegrarán, que tal si los que estamos con Él y le amamos nos acostumbramos a pecar y a ser imperfectos, ¡que esperanzas! esto le duele más que si una persona que no le conoce lo hace.
La oración ante el Santisimo consuela, repara y alegra el corazón de Dios.
Propósito: Ir a la adoración perpetua
Lunes 7 de marzo de 2011
Evangelio según San Marcos 12,1-12.
Jesús se puso a hablarles en parábolas: "Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes.
Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.
Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. Pero los viñadores se dijeron: 'Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?".
Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.
___
“Pueblo mío, ¿qué te he hecho, por qué me ofendes?”. En esta expresión se resume la historia de la humanidad. Dios se ha dado a conocer a los hombres, nos ha regalado una viña, protegida por una cerca y nos hemos apoderado de ella como si Dios no existiera.
A lo largo de la historia siempre se ha creído o cuestionado sobre la existencia de Dios. Especialmente en los últimos siglos, muchas corrientes de pensamiento han negado su existencia y han proclamado la autonomía del hombre. ¿Acaso esto no es quedarse con la viña que gratuitamente se nos ha regalado?
Pero también a nivel personal hemos sido unos ladrones. Cuando nos apoderamos de los dones que Dios nos ha regalado, cuando nos creemos los artífices de nuestras cualidades, cuando desconocemos la intervención de Dios en nuestras vidas. Cuando nos robamos la gloria que le corresponde a Él. Cuando dejamos de orar (porque en el fondo pensamos que ya no necesitamos de eso). Cuando nos creemos más que los demás, cuando no recurrimos a los sacramentos, cuando no obedecemos a la Iglesia.
Por el contrario, las almas justas siempre han comprendido que la viña es prestada y que sólo una parte de los frutos es para ellos y todo lo demás es de Dios. Digo “sólo una parte de los frutos” en vez de “todos los frutos”, porque Dios quiere participarnos de aquello que cultivamos por medio del merecimiento, es decir, Dios quiere que merezcamos. Esto también es un don gratuito de Dios.
Gracias Señor por tu bondad y por tu inmensa misericordia. No me dejes olvidar que la viña es tuya, porque en ocasiones intento apoderarme de ella. Con la Inmaculada como tutora siempre recordaré cuál es mi papel.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
05 marzo, 2011
Sábado 5 de marzo de 2011
Evangelio según San Marcos 11,27-33.
Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?". Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?". Ellos se hacían este razonamiento: "Si contestamos: 'Del cielo', él nos dirá: '¿Por qué no creyeron en él?'.
¿Diremos entonces: "De los hombres'?". Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: "No sabemos". Y él les respondió: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas".
___
Jesús acababa de expulsar a los vendedores del Templo. En ocasiones nos encontramos con un Jesús parco, medio seco, incluso pareciera que es grosero. ¿Por qué responde de esa manera? La verdad es que los fariseos tampoco eran de lo más dulces que digamos. Jesús conoce bien los corazones de aquellas personas y sabe cuáles son sus intenciones. La pregunta planteada tenía en sí todo el veneno necesario para hacer “caer” a Jesús: ¿Con qué autoridad haces estas cosas?
Si Jesús respondía: “Con la autoridad del Cielo”, ellos dirían: ¿Entonces por qué no haces grandes señales para que creamos? Eres reo de muerte por creerte enviado de Dios. Y si Jesús respondía: “con la autoridad de los hombres”, ellos dirían: eres reo de muerte por profanar el Templo. Obviamente Jesús al ser Dios actúa de acuerdo al beneplácito divino, pero su respuesta, fuese la que fuese iba a ser motivo de persecución. ¿Será que debía tratar a esas víboras amablemente?
Gracias Señor porque tú viniste a salvarnos y a mostrarnos la luz. Estás entrando en mi templo y estás derrumbando lo que no te agrada, estás latigando los vicios y estás limpiando mi corazón. Gracias por tu madre Santísima que viene a endulzar mi camino hacia ti.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
04 marzo, 2011
Evangelio segun San Marcos 11, 11-26
Evangelio según San Marcos 11,11-26.
Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos. Dirigiéndose a la higuera, le dijo: "Que nadie más coma de tus frutos". Y sus discípulos lo oyeron.
Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el Templo.
Y les enseñaba: "¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro, acordándose, dijo a Jesús: "Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado". Jesús le respondió: "Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: 'Retírate de ahí y arrójate al mar', sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas". Pero si no perdonan, tampoco el Padre que está en el cielo los perdonará a ustedes.
___
Pobre higuera, aún no era la época de dar frutos y Jesús la maldijo. ¿Acaso no fue injusto el Señor? ¿Cómo le iba a pedir frutos si aún no era el tiempo de darlos? Si a una higuera que tiene épocas para dar frutos el Señor le pide frutos siempre ¿cuánto más nos exigirá a nosotros que no tenemos épocas para cosechar? Si la higuera fue maldita por no dar fruto, ¿cuánto más debemos estar siempre cosechando buenas obras?
Jesús no fue injusto, porque no puede serlo, sino que quería mostrarnos y enseñarnos algo a partir de aquella actitud. Por eso es que, al igual que la higuera, pasó en un primer momento por el Templo y vio que no estaba dando frutos. Entonces, arranca de raíz el problema del Templo y arroja por el suelo la maldad de los hombres de allí. Unos cuantos años después, el Templo se marchitaría con su destrucción hacia el año 70 d.C. por la intervención de Roma.
Ahora la pregunta es ¿estoy dando frutos? Señor, maldice mi maldad para que se marchite, pero no permitas que yo me marchite con ella, al contrario, arranca de mí todo lo que me aleje de ti, arráncalo de raíz. Permite que mi ser se vea renovado por tu amor y tu misericordia. Llévame a ti por manos de la Inmaculada; con su amor podré amarte más.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
03 marzo, 2011
Jueves, 03 de marzo de 2011. Mc 10, 46-52
Santiago y Juan ayer pedían puestos, hoy Bartimeo pide la visión, y a este último se le concede su petición, porque venía desde la confianza, desde la intención de servirle y no del poder. Quizás muchos de nosotros aun no podemos amar, no vemos cómo ve Cristo, pero si podemos orar, podemos escucharle, podemos gritar, invocar su nombre y así alcanzar la santidad, la caridad.
Virgen María tú conoces nuestra inconstancia, nuestra desconfianza y debilidad, pero el poco sentido que tenemos nos sirve para reconocerte como nuestra madre y abandonados en ti, y contigo alcanzaremos que Jesús nos escuche y mire con misericordia. Amén.
Jueves 3 de marzo de 2011
Evangelio según San Marcos 10,46-52.
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
---
Jesús escuchó los clamores de Bartimeo. Algunos de los que iban con el Maestro le ordenaron que se callara (seguramente porque pensaban que ellos Bartimeo era demasiado insignificante como para quitarle tiempo al Salvador). Jesús, sin embargo, escucha el clamor de aquel hombre y dice algo insólito: “llámenlo”. ¿No les parece que Jesús debía ir a donde estaba el ciego? No es más fácil que el que ve vaya a donde está el que no ve. ¿No estaba Jesús complicándole las cosas al ciego?
Pues, la verdad, es que precisamente esta acción de Jesús tiene su razón de ser. No es “gratis” que hubiese sido de aquella manera. El ciego estaba sin vista física y espiritual, y aunque recobró primero la espiritual, porque reconoció a Jesús como el Hijo de David que podía tener compasión de él, necesitaba tener un acto que demostrara que su fe era verdadera.
El Señor manda a Bartimeo que se levante y lo busque, y eso fue precisamente lo que hizo aquel ciego.
Yo, estoy ciego. Sé que está pasando Jesús frente a mí. Soy capaz de decir, incluso de gritas, Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí. La pregunta es, ¿soy capaz de dejar todo lo que soy y a lo que me dedico, para ir donde Jesús? ¿Soy capaz de levantarme y caminar hacia Él? O, ¿simplemente soy un “gritador” que está esperando a que lo vengan a cargar?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
02 marzo, 2011
Miércoles, 02 de marzo de 2011. Mc 10, 32-45
Como los apóstoles aún tenían su motivación en el poder, Jesús aprovecha esta situación para corregir, pero también para hablarles de lo que iba a suceder «el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.», así Dios se cerciora de que sepamos lo que tenemos que saber, cuando Él quiere algo de nosotros nos lo explica por todos los medios.
Inevitablemente tenemos que hablar de nuestra Señora, porque «… el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado», está reservado para quien dijo Sí desde el principio, para quien se asoció bebiendo el cáliz, padeciendo, quien estuvo a su derecha cuando reinaba desde la cruz: María.
Madre compárteme tu fidelidad, tu abnegación, tu amor y tu celo, que me lleve a emprender grandes obras de amor e inmolación por las almas.
Miércoles 2 de marzo de 2011
Evangelio según San Marcos 10,32-45.
Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:
"Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos:
ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará".
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir".
El les respondió: "¿Qué quieren que haga por ustedes?".
Ellos le dijeron: "Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria".
Jesús les dijo: "No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?".
"Podemos", le respondieron. Entonces Jesús agregó: "Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.
En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados".
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.
Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.
Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud"
___
Jesús anunció su pasión y la forma cómo iba a ser maltratado, injuriado y asesinado en manos de los paganos. También anunció cómo iba a resucitar al tercer día. Sin embargo, sus discípulos no entendieron nada de lo que les dijo y sólo pensaban en lo que ellos querían para sí mismos. Es por esto que Juan y Santiago intervinieron, en un momento tan solemne, para pedir el mejor puesto en el Reinado de Jesús, pues seguramente estaban pensando que era un reinado de poder y de opulencia entre las naciones.
Pero más sorprendente aunque la intervención de estos dos discípulos es la respuesta de Jesús, una respuesta paciente, una respuesta llena de sabiduría. Jesús se toma todo el tiempo del mundo para explicarles acerca del poder.
¿Qué me dice este evangelio? Inmediatamente lo relaciono con los exegetas y los biblistas modernos, que ante las palabras de Jesús, claras y directas, tratan siempre de interpretar según otros parámetros -¿o intereses?- el mensaje de Cristo. Jesús fue claro, habló de lo que iba a suceder, y estos discípulos interpretaron según su conveniencia sus palabras, dejando a un lado la literalidad de lo que Jesús dijo, y por ende, tergiversando el mensaje. Pareciera ser que la modernidad ha dejado a un lado el sentido literal de las Escrituras para dale un sentido subjetivista e historicista según el antojo de cada uno.
¿Qué tal que María hubiera interpretado a su antojo la Palabra de Dios? ¿Qué tal que hubiera dicho,”hágase en mí según tu Palabra pero como yo la interpreto. Eso de la virginidad es espiritual”?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
01 marzo, 2011
ser santos es darlo todo
muchas veces podriamos dejar nuestras familias, etc... pero esto no es seguridad de salvación, mientras que ser santos si lo es.
Martes, 01 de marzo de 2011. MC 10, 28-31
Definitivamente Dios se preocupa de lo más mínimo, y como sabe que nos inquieta lo terreno, no deja esto sin respuesta, ni a la deriva, sus promesas son realmente increíbles, pero Él no se queda ahí, va más allá, es decir, nos motiva a pensar en la vida eterna, para que no nos entretengamos con los bienes, que incluso podemos recibir al servirle.
Madre Inmaculada, administra los bienes que Dios me da, tanto espirituales como materiales, para que no me distraiga con sus consuelos, sino que me esfuerce por no negarle nada, a Quien ya lo ha dado todo por mí. Totus Tuus.
Martes 1 marzo de 2011
El Señor nos promete la vida futura, la salvación eterna. También nos promete el ciento por uno en esta vida, es decir, nos promete cien veces más de lo que hayamos entregado al Señor. ¿quién de nosotros no lo ha experimentado? Pero —hablando jocosamente— en el “contrato de trabajo” con el Señor nos encontramos con una letra pequeña, una cláusula que dice: también recibirán muchas persecuciones.
Las persecuciones purifican la intención y son garantía de la caridad. Sin ellas, nos veríamos tentado a Evangelizar por simple negocio, por profesión, y no por auténtico deseo de extender el Reino de Dios en todos los corazones. Las persecuciones son como las asperezas que poco a poco nos van afilando.
Pedro preguntó al Señor qué iban a recibir por seguirlo (interesado) y el Señor le prometió cien veces más de lo que iba a entregar y una dosis de persecuciones. ¿Qué habría sido de Pedro sin la persecución? ¿Acaso no fueron estas las que lo “afilaron” en el carácter y lo moldearon para ser el auténtico Vicario de Cristo? Benditas persecuciones que nos encaminan hacia el Señor y purifican nuestras intenciones.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.