08 octubre, 2011

"Club de fans" de Jesús

Lc 11, 27-28
¿En qué estaba pensando aquella mujer que dijo: "dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron"? Esta mujer estaba tan fascinada con Jesús que no sabía qué decirle. Seguramente estaba pensando en que el Señor era diferente, que atraía, que convencía, que... era un buen partido... ¿Por qué no? seguramente Jesús tuvo un buen "club de fans" que lo seguían. Mas, esta mujer, comprendiendo que no podría tener a Jesús de una manera conyugal pensó en lo dichosa que fue María al poder vivir con Jesús.
A mí me gusta imaginarme a un grupo de señoras sentadas a lo lejos escuchando lo que el Señor decía y pensando para sí: "¡qué hombre! lástima que sea maestro... ¡qué desperdicio!"  después, alabando al Señor por medio de su Madre: "dichoso el vientre que te llevó..." ¿Acaso eso no es una alabanza a Jesús? ¿Acaso eso no es un grandísimo cumplido para el Señor tributado auténticamente por medio de su Madre? Es imposible mencionar a María sin alabar a Jesús.
Pero el Señor, conociendo los corazones de esas mujeres les dijo, palabras más, palabras menos: "mija, más bien dichosa quien se casa conmigo místicamente... dichosa más bien la que es mi madre al escuchar mi Palabra y cumplirla".
Conclusión:
Alguien, por medio de María (la mujer que lo llevó en su vientre) alaba a Jesús...
Jesús, por medio de la comparación (dichosos más bien los que escuchan...) devuelve la alabanza a María.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

07 octubre, 2011

Palabras de María

Viernes, 07 de octubre de 2011. Lc 1, 26-38

Solo son dos frases las que María dice al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» y «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Cuando el saludo del ángel le turbo y se preguntaba para sí qué saludo era aquel, ella decide en ese instante quedarse en silencio. Solo habla la primera vez para que le sea aclarada la intervención de Dios en su vida y lo hace con humildad, con sencillez, con docilidad y disposición. María pregunta lo preciso, pero en las dos ocasiones, aun la que quedó en silencio, Ella recibe respuesta.

Y la segunda frase que dice es para pronunciar su sí, su Fiat, que cambió toda nuestra vida, que cambió la historia de la humanidad. Lo hace de manera sencilla, con total entrega e inmolación, pero también con aceptación de la palabra que traía el ángel, lo que quiere decir que escuchó atentamente cada unas de las indicaciones del mensajero de Dios, y lo aceptaba como lo que era, que provenía del Altísimo.

Mamá que a través del santo Rosario escuche a Dios, que con tus oídos reconozca su voz, que con tu mirada le contemple vivo, que contigo me deje amar, que a la final contigo le diga sí en todos los momentos de mi vida. Gracias Madre por el regalo del santo Rosario, por esa cuerdita de amor que me acerca a tu hijo, que es el cordón por el que me alimentas. Totus Tuus

¡¡¡Déjalo entrar en ti!!!



"Hágase en mí según tu Palabra" --dijo María. Pero ¿por qué no dijo "Hágase en mí según SU palabra"? Porque la Palabra del Ángel era la de Dios. ¿Qué? sí, el ángel no era más que el mecanismo de trasmisión de la Palabra de Dios, era el vehículo que trasportaba la Palabra.
Entonces, La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. María recibió esta Palabra que se anidó en su mismo vientre por virtud del Espíritu Santo y concibió al Verbo.
¡Estamos llamados a ser "Gabriel" y a se "María"! debemos ser "Gabriel" porque tenemos que trasmitir la Palabra de Dios. Tenemos que ser "María" porque tenemos que encarnar la Palabra de Dios.
Hay una cosa muy especial que sucede todos los días en nosotros y a veces no nos percatamos de ello. La Palabra llega a nosotros de muchas formas en el día, especialmente en la Eucaristía. Cuando vamos a la Misa recibimos la Palabra de Dios por medio de las Lecturas de la misma Palabra. Además, en la comunión, la Palabra hecha Carne entra a nosotros de una manera especialísima. Pero ¿cómo entra a nosotros? por medio de la Comunión a través de nuestra boca... La Palabra entra a nosotros por los oídos (Lecturas) y por nuestra boca (Comunión) ¿Por qué?
Porque Dios quiere asegurarse de entrar en nuestro corazón. Si no logra entrar por medio de los oídos porque estamos dispersos y no escuchamos las lecturas, entonces entrará por nuestra boca... es más, si no puede entrar por nuestra boca, porque no todos pueden comulgar en la Eucaristía, entonces entrará por nuestros ojos al verlo en la Consagración, al verlo cuando el Sacerdote dice: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo...". Y más aún, si no entra a nosotros porque no quisimos mirarlo en los diferentes momentos de la Misa, entonces entrará por nuestro olfato al sentir el olor del incienso que se eleva hacia el cielo como signo de nuestra oración.
Y si finalmente tampoco queremos dejar entrar la Palabra por medio del olfato, entrará a nosotros por medio del tacto al recibir el abrazo de paz del hermano que nos dice: "La paz del Señor sea contigo". Y si al final de la Misa no recibimos esa Palabra de Dios, entonces, ¿a qué fuimos a Misa?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

06 octubre, 2011

Pedagogía Divina sobre la Oración

Jueves, 06 de octubre de 2011. Lc 11, 5-13.

¡Hermosa pedagogía divina! empieza hablándonos de la amistad desde nuestra realidad humana, la enlaza maravillosamente con la oración y ésta se profundiza y cobra vida en la concepción de Dios como Padre de bondad, como nuestro Buen Dios.

En la amistad normalmente, no se tiene vergüenza de llamar a la hora que sea al amigo, la confianza es tal, que se es capaz de pedir un favor, pero también de decirle al otro que está tarde, sin embargo, ante la petición del amigo, no se es capaz de no darle respuesta, aun cuando esta implique sacrificio, renuncia, implique levantarse o quizás dormir menos, aun cuando implique negarse. Si eso lo vemos en los amigos de la tierra que fallan y se muren ¿Cuánto más no hará nuestro Padre del Cielo, nuestro Amigo que dio su vida por ti y por mi?

Ahora bien, me pregunto ¿Por qué pide 3 panes? ¿No necesita solo dos, el de él y el del amigo? Creo que 
pueden ser 3, para que el amigo quede saciado, pues si tiene mucha hambre por el viaje pueda comer otro demás ¡hermoso! ¡Qué buen amigo! Y el otro le dio el pan sin reparo, porque hasta valora el amigo de su amigo. Jesús valora nuestros amigos, de nosotros sus amigos.

Enseñándonos sobre la oración Jesús nos enseña a través de tres verbos: Pedid, buscad y llamad, uno va seguido del otro y esto lo aprendemos de la Inmaculada: En el momento de la anunciación Ella pedía que llegara el Mesías; buscaba su venida con su propia inmolación, colaborando, cooperando, tanto que es corredentora; llamaba al elevar su voz, su suplica, tanto que tocó el corazón de Dios como ningún profeta pudo recibir como respuesta. La oración es una relación activa de Amor filial y de Amistad.

Oh mi Señora, a ti nada es negado, por tu medio pedimos el Amor, danos a Jesús, encontrar a Jesus y entrar por la puerta, por el Camino, vivir en la Divina Voluntad. Amén.

El más astuto de los amigos inoportunos

Evangelio según San Lucas 11,5-13. 
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle', y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".

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Dame el Espíritu Santo. Dámelo todo... Todo para mí, y con Santa Teresita digo, "yo me quedo con todo". Ven Espíritu Santo, yo te necesito, inunda nuestro corazón con tu luz. Ven por medio del Corazón Inmaculado de María.
¿Será posible que no me escuches Padre, si te pide que me des el Espíritu Santo? ¿Será posible que no me escuches sabiendo que te lo pido por medio de María? absolutamente no.


Del Evangelio según mi imaginación:
Un día un hombre recibió una visita inesperada de un amigo y no tenía nada para ofrecerle. Entonces tuvo que acudir a media noche donde otro amigo suyo para suplicarle: "amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y desde adentro él le responde: "no me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y nis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos".
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará si llegas a tocar la puerta con su Madre, porque a Ella sí le hará caso. Es más, si llegas con su Hija a golpear su puerta, seguramente se levantará a darte lo que necesitas. Y aún hay más, si llegas con la Mujer que ama, con su Esposa, sí que se levantará a abrir.
¿Y qué tal que llegue inoportunamente a tocar la puerta con la hija, la esposa y la madre? estoy ABSOLUTAMENTE seguro de que abrirá... 
Por eso, acudamos a María, para que al buscar encontremos, al llamar se nos abra y al pedir se nos dé.
Porque yo les aseguro que el que con María pide al Padre recibirá mil veces más...
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

05 octubre, 2011

coherencia en la oración

Miércoles, 05 de octubre de 2011. Lc 11, 1-4

«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»

¿Cuál sería la actitud de Jesús después de orar? ¡Eso es testimonio! Que los demás se antojen de cómo nos ven, así el corazón de los apóstoles ardía al verle, se antojaban de estar como el Señor, tanto que esperaron que terminara de orar para pedirle que les enseñara.

La enseñanza del Señor estaba compuesta por las palabras y por los hechos, es decir, no solo les decía como orar, sino que Él mismo lo hacía, entonces la coherencia es la que arrastra, antoja, mueve, convierte.

Seguramente Jesús, en tu infancia orabas con María y José, ¡grandiosa comunicación de amor! Donde cada vez se crecía más, donde el amor reinaba, donde la gente admiraba esta maravillosa familia; mi Señor concédeme orar con María y José para que mi oración sea profunda, ardorosa, transformante, que después de orar nunca continúe igual. Totus tuus.

El Padre Nuestro según un niño

Evangelio según San Lucas 11,1-4. 
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación".

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Del evangelio según un niño.
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor... ya comprendo por qué oras de esa manera. El otro día vi a tu Madre orando y veo que aprendiste bien la lección. ¿Cómo oras Jesús? Enséñanos a orar, tal como lo hizo Juan con sus discípulos, tal como lo hizo tu Madre contigo".
Jesús les dijo:
"Para orar sólo hace falta una cosa: el corazón. La oración que no brota del corazón no es verdaderamente efectiva, en cambio, la que se hace con amor, con fuerza, con ganas -aunque no se sienta- da mucho fruto.
Eso lo aprendí de mi Madre ya que Ella me enseñó a orar a mí, que soy Dios... ¡qué cosas, no!
Cuando oren digan: Padre, que tu nombre sea santo para todos nosotros, es decir, que te reconozcamos como Dios en cada momento y con nuestras obras.
Que venga tu Reino, qué todos los días vivamos en tu presencia, que seas tú el Rey de nuestra vida... que no pase un sólo instante en el que tú seas nuestro Señor.
Danos cada día nuestro pan, haznos pobres de espíritu, pero verdaderamente pobres con nosotros mismo y ricos para compartir con los demás... no dejes que confundamos la pobreza con la avaricia. No permitas que seamos pobres para con los demás y ricos para nosotros mismos.
Perdona nuestros pecados y enséñanos a perdonar a los que nos ofenden. Permítenos, Señor, comprender que tú nos perdonas siempre, y que no hay nada que podamos hacer para que Tú nos quieras menos, ni tampoco para que Tú nos quieras más... porque tu amor llega a cada uno de nosotros como si fuéramos los únicos seres sobre el universo, así como el sol brilla sobre cada flor como si fuera la única que existiera.
Señor, conocemos bien que nadie aprende a ser buen marinero en una piscina... sabemos bien que la tentación es necesaria para probar nuestro amor. Pero, por amor a tu Madre Santísima, no nos dejes caer en esa tentación.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

04 octubre, 2011

¿cómo recibir a Jesús en nuestra casa?

Martes, 04 de octubre de 2011. Lc 10, 38-42

Al entrar Jesús en la aldea, lo recibe Marta en su casa, sin embargo, ella centra su atención en las actividades y no logra escuchar a Jesús, tantas ocupaciones la inquietaban, la angustiaban.

¿Qué nos inquieta? ¿Qué nos distrae en la oración? ¿Cómo está Jesús en nuestra casa? Muchas veces vamos a orar y no logramos poner nuestra atención en Dios, y no necesariamente es la distracción propia de la ascesis, ¡no! Nuestra distracción es muchas veces ocasionada por nosotros mismos, por andar inquietos en todo lo que tenemos que hacer, y se nos olvida la mejor parte, que no solo es estar a los pies de Jesús, sino escucharle. El mérito de María, no fue no hacer ninguna labor de la casa, no fue sentarse pasivamente a los pies de Cristo, sino que le escuchó, le amó y se dejó amar.

Marta hacçia las cosas que tenía que hacer, pensando en que María no le ayudaba y con estos pensamientos, impedía a su corazón amar en la cotidianidad, en su estado de vida, pero sobre todo le impedía escuchar a Jesús, porque aun ocupados se puede escuchar al Señor si hay silencio, si tenemos el silencio de la Virgen María, que es la perfecta ama de casa, que aun sirviendo no dejó de lado a su adorado Hijo. Entonces, para  recibir a Jesús en nuestra casa, debemos primero recibir a la Virgen María, para que con Ella seamos menos indignos de tenerle y podamos corresponder a su divino amor, podamos escuchar, vivir y reflejar su Palabra.

¿Cuál es la mejor parte?

Evangelio según San Lucas 10,38-42. 
Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada". 

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¿Cuál era la mejor parte? ¿Qué escogió María que no escogió Marta? Había una diferencia entre las dos, a parte de lo que estaban haciendo o dejando de hacer. María estaba escuchando la Palabra de Jesús, mientras que Marta estaba sirviendo sin escucharla... La mejor parte no consistía en "no hacer nada" en "no servir", la mejor parte es escuchar la Palabra de Jesús independientemente de lo que se haga.
¿Y cómo se escucha la Palabra? ¿Sentándose a los pies de Jesús? no necesariamente. Si Marta, en medio de su oficio hubiera estado atenta a lo que el Señor decía, seguramente también habría escogido la mejor parte. 
A veces caemos en la tentación de ser simplemente Martas o simplemente "falsas Marías". ¿A qué me refiero con "falsas Marías"? a que en ocasiones pensamos que la mejor parte es no hacer nada... en ocasiones pensamos que la mejor parte es simplemente sentarse... y eso es falso, la mejor parte es ESCUCHAR LA PALABRA DE JESÚS y hay una mejor mejor parte que esa: escuchar la Palabra de Jesús y ponerla en práctica...
La falsa María se contrapone a la auténtica María, figurada en la Inmaculada (no estoy diciendo que María de Betania sea "falsa María"), porque la Inmaculada sí que escogió la mejor mejor parte, escuchar la Palabra de Jesús y ponerla en práctica.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

03 octubre, 2011

Buen samaritano, buena samaritana

Lunes, 03 de 0ctubre de 2011. Lc 10, 25-37

Jesús, el Buen samaritano, ¿samaritano? ¿no era judío?, sí pero en esta parábola el samaritano por excelencia es el Señor, y la samaritanita es María, la parábola la encarnan estos dos amores.

Son ellos quienes llegan donde estamos nosotros heridos por el pecado, sienten compasión de nosotros, se acercan, nos vendan las heridas que deja el pecado, cada una de las consecuencias de nuestros actos serían mayores si no fuera por la intervención amorosa de Jesús y María, ellos nos limpian con el bálsamo de la caridad, nos vendan, nos fortalece la voluntad, nos cargan en sus brazos, nos hospedan en su corazón, nos cuidan, somos alimentados por Jesús Eucaristía y los ángeles y santos interceden sin cesar por nosotros.

¿Cómo ganar la vida eterna si he caído en manos del bandido pecado? ¿Cómo amarte mi Dios y amar al prójimo? La única respuesta que encuentro es dejarme amar, es dejarme sanar por ti, es aprender de ti cada detalle, es reconocer la misericordia que has tenido conmigo, es no resistirme a tu amor, es ser agradecida y corresponderte. Mamita María, yo no puedo ni se curarme, te necesito que en este mes a través del santo rosario, sea dócil a ti y entre en el refugio seguro de tu inmaculado corazón. Totus Tuus.

Haz lo que implique más caridad

Evangelio según San Lucas 10,25-37. 
Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".

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El prójimo no es el que me cae bien sino el otro, aunque no me caiga bien. El prójimo no es el que "me nace ayudar" sino incluso el que me molesta y me fastidia. El prójimo es todo aquel otro que no soy yo pero que es también hijo de Dios. 
¿Cómo debemos comportarnos con el prójimo? de la misma manera que Jesús se ha comportado con todos nosotros a pesar de lo que somos y de lo que hacemos. Jesús no se ha fijado en nuestras vidas para redimirnos; Jesús no se fijó en nuestra bondad o maldad para darnos la redención. Jesús simplemente nos amó hasta el extremo y dio su vida por nosotros.
La regla que debe guiar todos nuestros actos debe ser: haz lo que implique más caridad. 
En una situación concreta, ¿qué se debe hacer? lo que implique amar más... El problema es que amar más duele más... amar mucho duele mucho... amar duele... El mejor cilicio es el que se pone en el corazón: el amor cristiano...
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

01 octubre, 2011

Felices los que aman

Evangelio según San Lucas 10,17-24. 
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!". 

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Alma:
¡Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica! ¿De qué me sirve ganar el mundo entero si te pierdo a ti, Jesús? Señor... son tantas las tentaciones: unas materiales, otras carnales, otras personales, y muchas espirituales... ¿Cómo podremos vencer todos los días la tentación? ¿a quién acudiremos?


Dios:
¡Ahí tienes a mi Madre! ¿Y por qué te digo, "ahí tienes a mi Madre" en vez de decirte, "me tienes a mí"? porque quien tiene a la Inmaculada me tiene a mí más perfectamente. Porque quien se acerca a María llega más perfectamente a mí. Porque en tu Madre sentirás el amor de un abrazo, la compañía en la soledad, la ayuda en las dificultades y la luz en la oscuridad. Todo esto te lo puedo dar yo, claro, pero te lo quiero dar por medio de mi Madre, que es la tuya, para que sientas la Gloria de Dios por medio de sus Santos... y si Ella, siendo como tú me amó tanto ¿Cuánto crees que quiero yo que tú me ames?


Alma:
¡Dame a María, Señor, dame a la Inmaculada!


Dios:
Únete a mí... y serás más de Ella. Únete a Ella y serás más de mí...
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El el alma pensó: ¿Cómo me uniré más a María?... ¡qué paradoja! entre más veces comulgo a Dios, soy más de la Inmaculada, entre más soy de la Inmaculada, de mejor manera comulgo a Dios.


Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.



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