Evangelio según San Lucas 11,37-41.
Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.
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La pureza del corazón es la que cuenta a los ojos de Dios. El Señor no se deja engañar como los hombres que vemos las apariencias y no el corazón, en cambio Dios ve lo profundo del hombre y todo su interior.
No podemos caer en el juego del demonio de confundir lo esencial con lo accesorio. No podemos caer en el juego de roles en el cual cada uno es lo que desea que los demás vean y no lo en realidad es. No podemos caer en el juego de pretender pasar inadvertidos frente a Dios por hacen un par de cosas bien hechas o por no hacer las que tenemos que hacer, o por actuar a escondidas de los hombres, que no os ven y por eso no nos juzgan.
Ante Dios debemos ser transparentes, y actuar bien ante los ojos de los demás en la oscuridad de nuestra habitación. Debemos ser hombres de Dios en privado y en público, y de manera especial en la profundidad de nuestro corazón.
15 octubre, 2013
Hoy
13 octubre, 2013
Cómo en el cuento de la gallina
Evangelio según San Lucas 17,11-19.
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".
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Los leprosos malagradecidos fueron 9. Sólo uno se acordó de agradecer a Jesús por el milagro. Pero ¿Qué pasó con los demás? Se fueron curados de la lepra, pero no escucharon de Jesús el "Levántate y vete, tu fe te ha salvado". ¿Qué es más importante?
A veces nos pasa lo mismo. Tenemos la idea de que Dios nos tiene que curar y hacer todos los favores que queramos, pero nos olvidamos de la salvación eterna. Nos olvidamos de que la vida no acaba con la muerte y de que la salud no es el máximo bien. Hay algo más grande que la salud, el bienestar, los hijos y la larga vida, e incluso que la vida misma: la vida eterna. Y hay algo más grande y valioso que la vida eterna: el Dios que la da.
Así pues, somos como aquellos niños que se quedan con los dulces y no con quien se los da. Como aquel hombre del cuento de la gallina de los huevos de oro, que prefirió los huevos a la gallina que los daba.
¿Buscamos a Jesús para curarnos o para salvarnos? Entre lo uno y lo otro hay una diferencia abismal.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
12 octubre, 2013
Palabra y corazón
Evangelio según San Lucas 11,27-28.
Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".
Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
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Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican, dice el Señor. Felices los que dejan que el amor de Dios llegue a sus corazones y empiece a derretir el hielo del pecado. Felices los que dejan que el amor de Dios penetre en lo más profundo del alma y empiece a iluminar las cavernas más profundas donde uno mismo no es capaz de entrar. Felices los que se dejan amar por Dios. Felices los que al igual que María dijeron sí al Señor y vivieron en su corazón. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.
¿Cómo podremos lograr todo esto? ¿cómo ser como María y decir que si? Sólo un corazón enamorado es capaz de responder de esa manera al amor, porque de lo contrario todo le resbalará. ¿Pero cómo enamorarse más?
Todo por la Inmaculada, nada sin ella.
11 octubre, 2013
La lucha por Dios en el corazón
Pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'. Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".
10 octubre, 2013
¿Pedir por pedir?
Evangelio según San Lucas 11,5-13.
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan". +++
Este evangelio me causa gran curiosidad. Después de leerlo, y voy a ser sincero, queda la impresión de que por medio de la oración insistente se logra cualquier cosa. Si somos constanten en la oración e insistimos, Dios nos dará lo que pidamos. Pero ¿es esto cierto? sí y no.
No es cierto porque Dios no puede darnos todo lo que pidamos. ¿Qué tal que alguien le pida a Dios insistentemente que se muera tal o cual persona? ¿Dios lo escuchará? ¿Qué tal que le pidamos a Dios insistentemente que nos ganemos la lotería? ¿Qué tal si le pedimos a Dios insistentemente una tontería? ¿nos escuchará?
Sí es cierto porque Dios puede darnos todo lo que pidamos que sea conforme a lo que Él quiere para nosotros, es decir, conforme a lo que nos conviene.
Entonces, ¿qué es lo que necesitamos pedir? Pues, precisamente es ahí donde debemos pedir insistentemente luz y discernimiento para pedir bien. Porque no se trata de pedir por pedir: "cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
09 octubre, 2013
En adoración perpetua
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación".
08 octubre, 2013
Necesario y accesorio
Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".
05 octubre, 2013
¡Qué dolor!
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".
04 octubre, 2013
¡Oiga!
¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió".
03 octubre, 2013
¿Estas son la ovejas de Dios?
Evangelio según San Lucas 10,1-12. Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
02 octubre, 2013
¿Como niños?
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?".
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.
01 octubre, 2013
Esta es nuestra tentación
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?". Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.


