28 febrero, 2013

No hay pero ciego que el que no quiere ver

Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".
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¿Cuál fue el pecado del rico? Podríamos indagar el Evangelio para tratar de comprender en qué falló este personaje y creo que nos vamos a llevar una gran sorpresa.
Era rico, pero en esto no consistía su pecado. Tener la suerte de ser rico no es pecado.
Vestía de púrpura y de lino finísimo. Vestirse bien no es pecado.
Todos los días hacía banquetes espléndidos. Comer bien no es pecado y mucho menos el darle empleo a tantos para poder banquetear.
¿Entonces, cuál fue el pecado de este hombre? su pecado consistió en su ceguera. Era tan ciego que nunca se percató del hambre del pobre que yacía a su puerta. Era tan ciego que nunca vio que no tenía vestidos. Era tan ciego que jamás notó que estaba cubierto de yagas y que los perros lo estaban devorando vivo. Era tan ciego que sólo podía verse a sí mismo, pensar en sí mismo, vivir para sí mismo.
Nadie se condena por ser rico, sino por usar mal sus riquezas. De la misma manera que nadie se salva por ser pobre, sino por usar bien su pobreza.
Nadie se condena por vestirse bien, sino por no vestir al desnudo. Así mismo nadie se salva por estar desnudo, sino por usar bien su desnudez.
Nadie se condena por comer bien, sino por no dar de comer al hambriento. Igualmente nadie se salva por tener hambre, sino por usar bien su necesidad.
Pero ¿a qué me refiero con usar bien la pobreza, la desnudez y la necesidad? a que estas cosas no son garantía de salvación si no se ama a Dios y a los demás. El pobre por ser pobre no es agradable a los ojos de Dios si vive maldiciendo a los demás y al mismo Dios, si vive sumido en la ambición y en la avaricia. De igual manera el rico no es desagradable a los ojos de Dios sólo por ser rico (como dice la teología de la liberación y los discursos populistas de los mandatarios latinoamericanos).
En fin, el pecado del este rico no fue el ser rico, sino el no ser capaz de compartir sus riquezas. No porque sea muy malo y avaro... sino porque era ciego, porque sólo él importaba, porque sóloéel existía, porque sólo él se bastaba... ¡Ay de los ciegos porque no entrarán al Reino de los Cielos!
María, ilumina nuestro camino.

27 febrero, 2013

Tenemos al alcance la vida eterna y no la tomamos

Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
"Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará".
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. "¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". "No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre".
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".
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En este evangelio Jesús anuncia solemnemente su pasión, muerte y resurrección y los discípulos están pensando en "cómo partir la torta" del reino. Ellos pensaban (o por lo menos nos hacen pensar que pensaban) en un reino material en el cual se dominaría a los extranjeros y se recuperaría el esplendor de Israel. Un reino regido por el poder, honor y riquezas. Un reino en el que los apóstoles tendrían grandes puestos de gobierno.
Jesús anunció que sería capturado y eso no les importó a los discípulos.
Jesús anunció que sería condenado al muerte y eso no conmovió a los que le seguían.
Jesús anunció que sería maltratado, azotado y crucificado y eso no le interesó a nadie.
Jesús anunció que resucitaría al tercer día y ninguno se preguntó qué significaba eso.
En definitiva, Jesús revela todo su plan salvífico para redimir a los hombres y arrancarlos del pecado y devolverles la Patria Celestial... y los discípulos están pensando en puestos de honor en Israel.
Pero ¿no somos iguales que los discípulos? cuando estamos en la Eucaristía donde se anuncia la Palabra de Dios, es decir, Dios nos habla directamente, y donde se actualiza la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y dónde podemos comernos al mismo Dios en la Comunión... ¿no pensamos en otras cosas y dejamos a un lado las únicas palabras que nos dan la verdadera vida?
Tenemos al alcance de nuestras manos el comer el Cuerpo y beber la Sangre de Cristo que dan la vida eterna y preferimos beber del agua pútrida y fétida de este mundo que sólo enferma el espíritu y nos arranca de la eternidad... somos como el gatito de la foto...
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

23 febrero, 2013

¿Qué tal que Dios no fuera paciente?

Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
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¿Qué tal que Dios no escuchara a sus enemigos? ¿Qué tal que Dios no ayudara a los que no lo aman? ¿Qué tal que Dios lanzada de vez en cuando un rayo sobre los que pecan? De seguro esta tierra ya estaría desierta.
Sin embargo, Dios ama a los que no lo aman. Escucha a los que no lo escuchan. Da la vida por los que no quieren tener que ver nada con Él.
Dios es misericordioso porque perdona al pecador (y siempre está dispuesto a perdonarlo), pero además de misericordioso es paciente. ¿Qué sería de nosotros si Dios no tuviera paciencia sino sólo misericordia? Nos perdonaría un par de veces nada más.
Es interesante ver que no hay ABSOLUTAMENTE nada que podamos hacer para que Dios nos ame menos. Él simplemente nos ama con amor auténtico.
La perfección  la que nos invita este evangelio no es la perfección de no equivocarnos y ser "super" hombres, sino la perfección de la caridad que es capaz de amar al que nos ama y al que no nos ama. La perfección está en asemejarnos a Dios que es paciente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad y leal, porque si sólo amamos a los que nos aman ¿qué mérito tenemos?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

22 febrero, 2013

¿Quién es Jesús?

Evangelio según San Mateo 16,13-19.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
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Hoy podríamos preguntarnos: ¿Quién dice la gente que es Jesús? Algunos responderás que es un gran sabio; otros que un profeta más; otros, que es un simple mito y que no existió. Otros más ingenuos dirán que es una manipulación histórica para controlar la conciencia del hombre.
Ahora bien, ¿para ti quién es Jesús? A esta pregunta respondió la Beata Teresa de Calcuta: «Para mí, Jesús es:
  • El Verbo hecho carne. 
  • El Pan de la vida. 
  • La víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados. 
  • El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos propios. 
  • La Palabra, para ser dicha. 
  • La Verdad, para ser proclamada. 
  • El Camino, para ser recorrido. 
  • La luz, para ser encendida. 
  • La Vida, para ser vivida. 
  • El Amor, para ser amado. 
  • La Alegría, para ser compartida. 
  • El sacrificio, para ser dado a otros. 
  • El Pan de Vida, para que sea mi sustento. 
  • El Hambriento, para ser alimentado. 
  • El Sediento, para ser saciado. 
  • El Desnudo, para ser vestido. 
  • El Desamparado, para ser recogido. 
  • El Enfermo, para ser curado. 
  • El Solitario, para ser amado. 
  • El Indeseado, para ser querido. 
  • El Leproso, para lavar sus heridas. 
  • El Mendigo, para darle una sonrisa. 
  • El Alcoholizado, para escucharlo. 
  • El Deficiente Mental, para protegerlo. 
  • El Pequeñín, para abrazarlo. 
  • El Ciego, para guiarlo. 
  • El Mudo, para hablar por él. 
  • El Tullido, para caminar con él. 
  • El Drogadicto, para ser comprendido en amistad. 
  • La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga. 
  • El Preso, para ser visitado. 
  • El Anciano, para ser atendido. 
  • Para mí, Jesús es mi Dios. 
  • Jesús es mi Esposo. 
  • Jesús es mi Vida. 
  • Jesús es mi único amor. 
  • Jesús es mi Todo. »
¿No has comprendido bien quién es Jesús? entonces dejemos que Santa Clara de Asís nos cuente para ella quién es Él... (mira el video)


Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

21 febrero, 2013

La puerta escondida

Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
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Dice Jesús en el evangelio: "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá". Los verbos son: Pedir, buscar y llamar. Si hay que pedir es porque hay cosas reservadas. Si hay que buscar es porque hay cosas escondidas. Si hay que llamar es porque hay puertas cerradas. Pero el Señor no dice: aunque no pidan se les dará. Aunque no busquen encontrarán y aunque no llamen se les abrirá.
El Reino de los cielos es gratuito, pero sólo es para aquellos que de alguna manera lo piden, lo buscan y llaman para que los dejen entrar.
La felicidad es algo que todos buscamos. Nadie, por inteligente, bruto, sabio, feo, guapo, rico o pobre que sea, vive sin buscar la felicidad. Pero ¿dónde encontrarla? ¿en qué consiste? Esta felicidad se halla sólo en Dios, porque Dios es la fuente misma de la felicidad. Y hoy Jesús nos da la clave para encontrarla: PEDIR LA FELICIDAD, BUSCAR LA PUERTA ESCONDIDA QUE CONDUCE A ELLA Y LLAMAR PARA QUE NOS DEJEN ENTRAR. (Pero hay un pequeño atajo para ser más escuchados en la oración y encontrar la puerta escondida más rápido y abierta: María, camino rápido, seguro, fácil y perfecto para llegar a Dios, es decir, a la felicidad).
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

20 febrero, 2013

Las diferencias entre nuestro "amor" y el Amor de Jesús

Evangelio según San Lucas 11,29-32.
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
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Si hay algo que caracteriza a Jesús y que nos demuestra que es Dios, es su paciencia. Podríamos hablar de Jesús como el Divino Paciente porque sí sabe esperar. No como nosotros que no sólo no sabemos esperar sino que exigimos derechos rápidamente.
El amor humano es pobre, flaco, raquítico. Siempre está al asecho como un felino moribundo, que aún en medio de su desgracia está atento para cazar algún pájaro desprevenido. En cambio el amor divino es generoso, amplio, mortificado, verdadero. Siempre está dispuesto a dar más, a esperar, a aguantar.
Si Dios no nos tuviera paciencia entonces ya se hubiera convertido en el Zeus griego y nos habría partido con sus rayos hace mucho rato... pero no, Dios encarnado no es Zeus, es Jesús, el paciente y misericordioso; lento a la cólera y rico en piedad y leal.
El amor divino se caracteriza por saber esperar. Jesús se ofrece y con Él su amor. Jesús no se impone a la fuerza como hacemos los hombres, sino que se entrega y aguarda a que los frutos se den. Por el contrario ¡qué diferente es nuestro amor que no se ofrece sino que exige! Nuestro "amor" rápidamente empieza a reclamar derechos. Somos buenos para reclamar los frutos de nuestra entrega a los demás, mientras que Jesús se entrega a pesar de no ver frutos.
Nuestro "amor" se podría resumir en las siguientes frases:
  • te amo si me amas
  • te respeto si tú me respetas
  • te soy fiel si tú eres fiel
  • me entrego a ti si tú te entregas a mí
  • te soy sincero si tú me eres sincero
  • si te amo ¿por qué no me amas?
  • si te soy fiel ¿por qué no me eres fiel?
En cambio el amor divino, ese que brota del Corazón mismo de Cristo, es muuuuy diferente:
  • aunque no me ames, te amo
  • aunque no me respetes... te amo
  • si no me eres fiel, te amo
  • siempre me entregaré a ti, aunque tú no te entregues a mí
  • si yo no te amara ¿quién te amaría? ¡Nadie te ama como yo!
  • simplemente te amo... y nada podrás hacer para remediarlo, porque mi amor es gratuito... Nada podrás hacer para impedirlo.
Aquella generación pedía un signo.. pero no se les dio más signo que el del amor de Jesús. ¿Qué más signo querían? ¿Cómo podían ser tan ciegos para no ver el amor del Hombre-Dios?
Qué lástima que nosotros también estemos exigiéndole signos a Dios y no nos baste con tanto amor.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

19 febrero, 2013

"Orar" ¡que verbo más ambiguo!

Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
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Todos los cristianos hablamos de orar... pero ¿qué es orar?
No pretendo dar una lección sobre la oración (soy un ignorante en el tema). Tampoco pretendo dar grandes definiciones (no me las sé). Lo único que quiero es hablar sobre lo poco que he comprendido a cerca de la oración.

La oración es una relación de amistad. Cuando dos amigos se encuentran, simplemente comparten sin necesidad de elaborar grandes discursos. No piensan las palabras que van a decir ni alargan las frases para impresionar al otro. Si así fuera, entonces no sería una amistad libre sino un club de conversación y de perfeccionamiento retórico.

La oración es como aquella relación de dos enamorados, que a veces hablan más en el silencio de sus miradas o de sus caricias que con la elocuencia de las palabras. Una pareja de jóvenes que están enamorados no necesita decir palabras para demostrarse su amor. Basta con su presencia para comprender que se aman profundamente. Cuando se encuentran no miden el tiempo y no calculan cuánto van a estar juntos.

La oración es como cuando una madre se desliza silenciosamente a la habitación donde plácidamente duerme su pequeño bebé, y lo contempla. Ella no tienen necesidad de hablarle al pequeño, sólo lo mira y se da por satisfecha con saber que está bien. En ese encuentro de amor entre la madre y su pequeño hijo las palabras son absolutamente innecesarias porque su espíritu está conectado por vínculos verdaderamente fuertes. La fuerza del corazón de ambos es tan grande que son uno solo y su diálogo se da por medio de ese mismo corazón. Y una madre no se detiene a pensar sus palabras o a pensar qué va a hacer con su pequeñito, simplemente lo ama, y él se deja amar por ella, incluso estando dormido.

La oración cristiana debe ser, como dicen que dijo Santa Teresa, "hablar de amor con aquel que sabemos que nos ama". La oración debe ser ese encuentro con el Padre amoroso, con el Amigo fiel, con el Hermano comprensivo, con el Enamorado, con Dios.

Orar sólo es fácil cuando hay amor... pero sin amor, la oración no es oración... es protocolo.


Todo por la Inmacula, nada sin Ella.

18 febrero, 2013

El juicio universal


Evangelio según San Mateo 25,31-46.
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
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Toda la ley y los profetas se resume en un único mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas. Y hay otro que es igualmente importante: Amar al prójimo como a sí mismo. Pero como nosotros no sabemos amar los demás y mucho menos amarnos a nosotros mismos con amor verdadero, entonces Jesucristo nos enseñó en la última cena que debemos amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado.
Entonces, el principal mandamiento, del cual se desprenden todos los otros es este: Amar a Dios sobre todas las cosas y los unos a los otros como Él nos ha amado.
¿Por qué no sabemos amarnos nosotros mismos con amor verdadero? porque si fuera así tomaríamos las mejores decisiones, no nos haríamos daño, no pondríamos en juego nuestra salvación. Pero somos mundanos, tenemos raíces en este mundo y muchas veces despreciamos la vida eterna, la salvación del alma.
¿Cuándo fue la última vez que pensamos en el juicio? ¿Será que no vamos a ser juzgados por nuestros actos? Si no vamos a ser juzgados, entonces ¿qué sentido tiene que nosotros tengamos sistemas judiciales? y si vamos a ser juzgados, entonces ¿por qué vivimos como si no fuéramos a comparecer ante el Justo Juez?
Para amar a Dios a quien no vemos hay que amar primero a nuestros hermanos a quien vemos, porque ¿cómo puede ser que amemos a Dios y no amemos a los que Dios ama? A Dios se le ama amando a los que él ama, porque sino estaríamos ofendiéndolo. A Dios se le ama de dos formas, por medio de un amor directo hacia Él y por medio del amor al prójimo. Y por esto el evangelio de hoy nos habla de que todo lo que hagamos con uno de los pequeños (de Dios) lo haremos con Él mismo. Es decir, por medio de la caridad llegaremos a Dios.
El día del juicio nos juzgarán en el amor, decía San Juan de la Cruz. El  día del juicio nos preguntarán cuánto amamos con amor verdadero.


Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

17 febrero, 2013

Las tentaciones de Jesús

Evangelio según San Lucas 4,1-13.
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan".
Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá".
Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.
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Cuando nosotros pensamos en tentación, generalmente pensamos en faltas contra la castidad. Pareciera ser que la tentación se ha reducido a la impureza, al sexo o a pecados de este tipo. Pero cuando pensamos en la ira, en la pereza, en la gula o en la soberbia, no las relacionamos con tentaciones sino con imperfecciones.
Es interesante ver que las tentaciones de Jesús no fueron en la carne, es decir, de impureza, sino tentaciones que podríamos definir como "pan de cada día". Jesús fue tentado en tres ocasiones que resumen perfectamente la concupiscencia del hombre: la de la carne, la de los ojos y la soberbia, que entendemos más fácil cuando hablamos de la tentación al poder, al placer y al tener.
La primera de las tentaciones fue la del placer. Jesús fue tentado a convertir en panes las piedras para que pudiera saciar su hambre. Pero podríamos preguntarnos ¿qué tenía de malo si hubiera comido? Absolutamente nada. No habría maldad alguna en satisfacer una necesidad fundamental. Pero ¿por qué Jesús no comió? porque la tentación del Diablo no fue que comiera, sino que convirtiera esas piedras en pan, es decir, que manifestara su poder divino de una manera desordenada, en beneficio propio.
Esta primera tentación del Diablo busca desviar a Jesús de su misión. Buscaba acabar en lo profundo del corazón de Jesús para llenarlo de soberbia y de prepotencia. Buscaba hacer que Jesús usara de su poder en beneficio propio y se fuera olvidando de los demás.
En la segunda tentación, el Diablo busca nuevamente desviar a Jesús de su misión. Él quiere que el Señor busque el Reino de este mundo y no el Reinado que el Padre quería. En esta tentación el Diablo es más astuto porque le ofrece a Jesús lo mismo que Él estaba buscando, Reinar. Pero la diferencia es que este reinado de la tentación es un reinado al estilo humano, lleno de soberbia, arrogante, manifestado en el poder. Este reinado es un reinado mundano, fácil, pecaminoso, lleno de lujos y de poder y de orgullo. En cambio el Reino de los Cielos que Jesús vino a instaurar es un reinado sencillo, de caridad, de pureza, invisible a los ojos. Es interesante que el Diablo sea tan astuto de ofrecer lo mismo que Jesús quiere pero por el camino equivocado.
En la tercera tentación el Diablo cambia de táctica y busca que Jesús reconozca lo que es y se manifieste como Dios. Pero ¿qué buscaba con esto? buscaba que Jesús dejara de ser hombre... pero ¿por qué?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

16 febrero, 2013

Jesús nos llama

Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
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Este evangelio es hermosísimo. Primero que todo nos encontramos con Leví que está trabajando en la recaudación de impuestos. Seguramente ya había escuchado de Jesús y había visto sus prodigios. Pero Leví, como publicano, no podía siquiera aspirar a tener contacto con Jesús por su condición de pecador público. Sin embargo Jesús se acercó a Leví y le habló. Y no sólo le habló sino que lo invitó. Y no sólo le habló y lo invitó sino que lo aceptó como discípulo.
Esa actitud de Jesús es absolutamente sorprendente, porque ningún maestro hacía eso. Los maestros se cuidaban muchísimo de tener contacto con pecadores y mucho más de aceptarlos dentro de sus discípulos.
Leví se levantó de inmediato de la mesa y dejándolo todo siguió a Jesús. ¿Cuál sería la alegría de este hombre por ser aceptado, a pesar de todo lo que era, dentro del grupo que seguía a Jesús? Tal fue la dicha de Leví que celebró con un gran banquete e invitó a todo su gremio de publicanos y muchos pecadores a cenar. La noticia se regó por todo el pueblo y los fariseos fueron (seguramente sin ser invitados) a "averiguar" el chisme. Cuando vieron a Jesús, no sólo con un publicano entre sus discípulos, sino sentado a la mesa con una multitud de publicanos y de pecadores se escandalizaron: ¿Cómo puede su maestro comer con pecadores?
Qué hermoso saber que Dios no es un Dios lejano sino cercano. Qué bueno saber que Jesús vino a curarnos de nuestro pecado y enfermedad y que desea sentarse a la mesa con nosotros para darnos el verdadero alimento que da la vida eterna. Qué hermoso saber que la Eucaristía no es para los santos sino para los pecadores... y aunque no somos dignos de que entre Dios en nuestra casa, una palabra suya bastará para sanarnos.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

15 febrero, 2013

¿Por qué el ayuno? 1ra parte

Evangelio según San Mateo 9,14-15.
Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".
Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
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Los seres humanos tendemos a subvalorar lo esencial y a valorar lo no esencial. Estamos sometidos al dominio de la carne sobre el espíritu como consecuencia del pecado original. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
399 La Escritura muestra las consecuencias dramáticas de esta primera desobediencia. Adán y Eva pierden inmediatamente la gracia de la santidad original (cf. Rm 3,23). Tienen miedo del Dios (cf. Gn 3,9-10) de quien han concebido una falsa imagen, la de un Dios celoso de sus prerrogativas (cf. Gn 3,5).
400 La armonía en la que se encontraban, establecida gracias a la justicia original, queda destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra (cf. Gn 3,7)...
La carne le hace la guerra al espíritu y la domina. 
- Cuando queremos hacer un ayuno nos encontramos con un espíritu dispuesto, alegre, decidido y entregado... hasta que nos da hambre y se acaba el ayuno.
- Cuando queremos madrugar a orar nos encontramos con un espíritu dispuesto, alegre, decidido, lleno de planes y de ideas... hasta que tocamos la cama y no nos queremos levantar.
- Cuando hacemos el propósito de cambiar nuestro mal genio, nos encontramos con un espíritu dispuesto, alegre, decidido, lleno de planes e ideas... hasta que nos encontramos con aquella persona que nos cae mal.
- Cuando queremos dejar el pecado nos encontramos con un espíritu dispuesto, alegre, decidido, entregado... hasta que se nos presenta la oportunidad de pecar.
En fin, ¿por qué pasa todo esto? porque nuestra carne domina sobre nuestro espíritu. Porque somos más corporales que espirituales por causa del pecado. Pero tenemos que hacerle la guerra a nuestro cuerpo para elevar el alma y no dejar que sea dominada por la carne. Hay que devolverle a las facultades espirituales su lugar en nosotros, y por todo esto es una buena idea ayunar.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella,

12 febrero, 2013

Cristo es la medida del amor, no nosotros mismos

Evangelio según San Marcos 7,1-13.
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".
El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...' En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".
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Definitivamente el mandamiento de Dios se resumen en el primero: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Pero con el tiempo, es decir a lo largo del evangelio, este mandamiento adquirió un significado mucho mayor y una exigencia más fuerte. Amar a los demás como a nosotros mismos no es siempre la mejor manera de amar, porque ni siquiera nosotros mismos sabemos amarnos. Entonces Jesús nos dijo que debíamos amar a los demás como Él nos había amado.
Entonces, el mandamiento de Dios es AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y A LOS DEMÁS COMO JESÚS AMÓ A LOS SUYOS.
Si entendiéramos esto entonces no pasaría lo que relata el evangelio de hoy. Si entendiéramos que el amor es lo más importante y que debe estar sobre todas las cosas, entonces no sufriríamos de la manera que lo hacemos ahora; el dolor, la enfermedad y la muerte no tendrían sobre nosotros el poder que les hemos dado, sino que serían enfrentados con dignidad, con valentía, con sentido sobrenatural.
Una de las causas de que el mal y el dolor nos hagan tanto daño es precisamente que no sabemos amar. Sin el amor estas cosas son insoportables.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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