05 diciembre, 2010

Domingo, 05 de diciembre de 2010. Mt 3, 1-12

La predicación de Juan era fuerte, allanaba el camino a Cristo, anunciaba el juicio, él pedía que hubiese verdadera conversión y ésta predicación la hacía con sinceridad, deseando que Jesús creciera mientras él disminuye, no hacía excepciones, era radical.

Nosotros necesitamos aprender de Juan, necesitamos el silencio del desierto para encontrarnos con Dios, necesitamos ser moderados, cuidándonos de los excesos en comida y en el vestido, y obviamente tenemos que hablar con la Verdad, hablar de Jesús, pues predicamos a Él, no a nosotros y en consecuencia, Dios bendecirá nuestro martirio con abundantes frutos y gracias.

Madre inmaculada, por tu presencia y saludo Juan quedó santificado, quedó lleno del Espíritu Santo, participó de tu escuela, hoy te imploramos madre querida, que nos ayudes a cuidar la recta intención en nuestro apostolado, que muramos a nosotros, renunciemos a nuestro querer, prediquemos todo y solo lo que Dios quiere que digamos. Mamá necesitamos la prudencia de San José y de la fuerza de Juan, ayúdanos a vivir en el Reino de la Divina Voluntad como verdaderos discípulos misioneros de Jesús, no de nosotros, no de nuestra vida, ni de nuestro querer. Amén

Domingo 5 de diciembre de 2010.

Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.6-8.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

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El anuncio del Reino de los Cielo exige violencia. Violencia propia, violencia al mundo, violencia a las pasiones y comodidades. ¿Qué es más fácil, anunciar o no anunciar? Es más fácil y cómodo quedarse en la casa tranquilo tomando limonada que salir a las calles a expulsar demonios, resucitar muertos y curar enfermos. Quizás no tengamos los dones para que los muertos se levanten de sus ataúdes pero sí podemos resucitar a los muertos por el pecado. Quizás no podemos curar a los leprosos, pero sí podemos cuidarlos y sanar la lepra de su corazón. Quizás no podamos levantar la mano y hacer que salgan los demonios de las personas, pero sí podemos advertirles acerca del enemigo y orar a Dios para que los cure.

Al final de cuentas, no es lo mucho que se haga sino lo bien que se hagan las pocas cosas que podemos hacer, tal como lo hizo María.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

04 diciembre, 2010

Sábado, 04 de diciembre de 2010. Mt 9, 35 – 10, 1. 6-8

Hay varios detalles de este evangelio que me impactan de sobre manera: inicialmente, Jesús predicaba en las sinagogas, para enseñarnos que todo nuestra labor apostólica debe estar en obediencia a la Iglesia, debe estar insertada y debe dar fruto dentro de ella misma, nuestro reto es ser testimonio dentro del mismo redil, dentro de la Iglesia.

También, el Señor pide a los discípulos, a los “pocos” que están trabajando por el reino, que se detengan y rueguen para que Dios mande mas obreros, pues solo el que esta ejerciendo la misión que Dios le ha encomendado puede orar con la convicción de la necesidad de su labor, ellos deben detenerse y orar, pues por mas que trabajen siempre sus manos son insuficientes, necesitan del amor de Dios y del auxilio de su gracia, del trabajo en equipo, en comunidad.

Además “les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones”… Primero les da la autoridad y luego las instrucciones, por lo tanto, cada vez que se nos da una misión, unas instrucciones, una responsabilidad, ya hemos recibido la gracia para llevarla a cabo.

Madre Inmaculada, tu que creíste, tu que eres la Mujer de la fe, que asumes la misión que Dios te encomienda, tu que eres la Mujer del Fiat constante, enséñanos a creerle a Dios, a no dudar de su auxilio y compañía, a acoger con humildad su voluntad, sus designios, sus dones y carismas, pues ¿Qué tenemos que no hayamos recibido? Gracias mamá porque en tus entrañas puedo alimentarme para ser como Cristo.

Sábado 4 de diciembre de 2010.

Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.6-8.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

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El pueblo está como un rebaño de ovejas sin pastor. Hay que rogar para que lleguen más pastores, pero ¿Qué hace un pastor? Pues lo que el Señor les envía a hacer a los discípulos: expulsar a los espíritus impuros, curar cualquier enfermedad o dolencia, buscar las ovejas perdidas de la Iglesia, proclamar el Reino de los Cielos, resucitar muertos, limpiar leprosos.

Un auténtico pastor debe considerar todas estas tareas que el mismo Jesucristo le ha encomendado.

María fue no sólo la Madre del buen Pastor, sino una auténtica pastora. María cura a los enfermos, arranca del pecado a los desgraciados, libera a los oprimidos, expulsa los demonios, busca a las ovejas perdidas, resucita los muertos y extiende por doquier el Reino de los Cielos.

Un auténtico pastor tiene que mirar a la Inmaculada para comprender cómo se es un verdadero discípulo de Jesús. Para ser un buen hijo de Dios es absolutamente necesario ser un verdadero hijo de María.

Todo por la inmaculada, nada sin Ella.

03 diciembre, 2010

Viernes, 03 de diciembre de 2010. Mt 9, 27-31

Los ciegos seguían a Jesús hasta la casa, persistieron en el camino, le escuchaban, por lo que oían aumentaban su fe y lograban implorar misericordia, su palabra les cautivó el corazón.

El Señor les pide profesar su fe después de tan largo camino, después de haberle seguido, ¿acaso no es suficiente su actitud? No, pues de la abundancia del corazón habla la boca, pues debe haber coherencia en lo que se hace y se dice, debe haber dado fruto la semilla que había sido sembrada durante todo el camino.

Ahora mi Señor quiero ser como María, atenta a ti, que en este adviento pueda recogerme en el corazón de mi madre para seguirte, para escucharte, y aunque todavía no vea porque estoy en su vientre, si pueda escucharte, si pueda nacer de ella, que con su fe y humildad pueda creer, perseverar, hablarte y orar.

San Gregorio Magno, Moralia, 19. Debemos preguntar aquí: ¿en qué consiste que el mismo Omnipotente (para quien son una misma cosa el querer y el poder), manda que no se publiquen sus milagros y, sin embargo, son publicados como a pesar suyo, por los mismos que recibieron la luz? Da en esto un ejemplo a los discípulos, que quieren seguir sus huellas, para que oculten ellos sus propias virtudes y dejen, a pesar suyo, a los demás el que las divulguen, a fin de que se aprovechen todos de tan buenas obras. Ocúltelas, pues, el deseo y publíquelas la necesidad: sirva la ocultación para la propia salvación y su publicación para utilidad ajena.

Viernes 3 de diciembre de 2010.

Evangelio según San Mateo 9,27-31.
Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David".
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

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Jesús escuchó a los dos ciegos que le gritaban que tuviera piedad de ellos. Es interesante saber que aquellos hombres no estaban pidiendo que los curara de la ceguera sino que tuviera piedad. Jesús puso a prueba su fe siguiendo su camino y al final, cuando ellos se le acercaron los probó una última vez: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor"».

Lo mismo pasa con la Inmaculada, tenemos que demostrar nuestra fe hacia ella, porque siempre es necesario tener una recta intención. Seguir a la Inmaculada y pedirle que interceda por nosotros ante el Señor es fundamental para alcanzar la vida de la santificación, simple y llanamente porque así lo quiso Dios. Amar a la Inmaculada y recurrir a ella, tal como lo hicieron aquellos hombres con Jesús, nos garantizará llegar fácilmente a nuestro Señor. María es como el bastón de los ciegos que los guía por donde no hay luz. María es como el sonido que dejan los pasos de Jesús, siguiéndolo podremos llegar a él. La Inmaculada es como la sobra de Cristo, donde está Él está también ella.

Todo por la Inmaculada nada sin Ella.

02 diciembre, 2010

Jueves, 02 de diciembre de 2010. Mt 7, 21. 24-27

En nuestro contexto vemos hecha realidad la parábola de la construcción sobre roca y arena, pues ante las inclemencias del clima, muchas casas han sido destruidas por sus condiciones estructurales, pero ¿porque construir sobre arena? Porque aparentemente es mas fácil, porque no se cuentan con los recursos suficientes para tener una casa resistente.

Nosotros no tenemos suficientes recursos para ser demasiado resistentes ante los vientos, el agua, y a veces subvaloramos el rigor de estos, no hay peor cosa que caer en presunción espiritual, el no prepararnos para la lucha y combate espiritual. Todos los días tenemos demasiadas situaciones y tentaciones para pecar, y está en nosotros acudir a María para que con su manto nos revista y así poder resistir, poder perseverar.

Madre Inmaculada eres mi fortaleza, mi refugio, mi auxilio, eres el lugar donde me encuentro con Dios, eres mi encuentro con el Señor, y sin ti fácilmente caigo, fácilmente me vencen mis enemigos espirituales, mas yo confío en ti, para escuchar la Palabra y hacerla vida en mi vida.

Jueves 2 de diciembre de 2010.

Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.
No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".

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María construyó la casa sobre la roca. Cayeron las tempestades de las pruebas, sopló el viento de la desesperación, se sacudió el suelo de calumnia y su casa permaneció en pie. La Roca es Cristo, la Inmaculada construyó sobre Cristo y es el modelo perfectísimo con el cual debemos acercarnos a Él.

Cristo es la base fundamental de nuestras vidas, la casa la construye María y nosotros somos los inquilinos. ¿Para qué quieres hacer una casa nueva si María ya hizo la más perfecta de las mansiones? Si recurrimos a Ella, la Inmaculada, podremos vivir perfectamente según el beneplácito Divino y haremos perfectamente la Voluntad de Dios.la casa sobre la roca

Aunque uno edifique sobre la roca y la casa sea firme, si uno no sabe de arquitectura, la casa quedará fea, tendrá goteras (porque la roca está en el piso no en el techo), podrá ser atacada por la polilla y por los ladrones, en cambio sin nos vamos a vivir con la Inmaculada, nuestra casa será perfecta. Si vivimos en el corazón de la Madrecita, podremos tener la Roca como base y la casa de concreto como protección.

Del evangelio según yo:

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó la casa sobre la roca, y la edificó con concreto. La roca es cristo, el concreto es María. Así, esa casa jamás colapsará.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

La Roca Firme

“No todo el que me diga; Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad del Padre” esta es la razón y ser de nuestra vida; “Hacer la voluntad del Padre” es lo que debemos pedirle al Señor, Poder hacer la voluntad del Padre.

El Señor compara esto con un hombre sensato pues si no por decir Señor nos salvaremos sino haciendo la voluntad del padre entonces el que escuche sus palabras y las vuelva practica será inteligente, prudente y podrá seguramente heredar el reino de los cielos, pues se parece al que construye sobre roca, vendrán tormentas y cosas difíciles y logrará superarlas todas pues su vida no está sumergida entre las cadenas del pecado, su vida está en Jesús que es la roca firme.

Sin embrago nuestra vida la hemos construido sobre la arena, han caído las aguas, la tormenta y los problemas de nuestra vida y la casa se vino abajo, y la casa se ha derrumbado. ¿Cómo está nuestra casa hoy por hoy, está caída, o se está cayendo? Algo peligrosísimo sería pensar que está sobre la roca cuando en verdad está sobre la arena, al final será la tristeza total.

Oh virgen inmaculada danos la gracia de entender el misterio de nuestra vida, de amarte y de construir nuestra casa sobre la roca firme que es Jesús tu hijo amado, mamá llévanos a Jesús.

¡A ti madre querida, enséñanos a amar!
¡Ad Maiorem Dei Gloriam per María!

01 diciembre, 2010

El Amor de Dios

El Señor nos enseña a enseñar, el se sienta con su pueblo y se pone a amar, Él ama de la manera que lo sabe hacer pues es el mismo Dios, le llevan cantidad de enfermos y el los cura con su misericordia y bondad, con su amor poderosísimo, Él los ama con todas sus llagas.
Nosotros somos ese pobre pueblo que no tenemos más que comer, sin embargo él nos da de comer el verdadero pan, el pan bajado del cielo, Él abre sus manos de misericordia y nos sana con su amor, a nosotros y nuestras familias.

A quien iremos si solo él tiene palabras de vida eterna, solo nuestro Señor nos enseña el camino de la vida en Él, Él multiplica los panes y multiplica los pescados para darnos de su amor, para llenar nuestros cuerpos fatigados que mueren de vacios en el corazón.
Por eso Jesús nos ordena que nos sentemos en sus pies, que nos quedemos frente a él y que nos amemos continuamente. Él nos alimenta con su vida y luego nos enseña a amar y darnos por completo a los otros.

Oh Señor enséñanos a entender tu designio de amor, a seguirlo con nuestra vida y a darnos por completo hasta el extremo.

¡A ti madre querida, enséñanos a amar!
¡Ad Maiorem Dei Gloriam per María!

Miércoles, 01 de diciembre de 2010. Mt 15, 29-37

Hemos tenido un primer momento en la conversión, hemos recibido la posibilidad de ordenar nuestros sentidos hacia Dios, hemos sido sanados muchas veces, pero en el camino, el Señor sabe que podemos desmayarnos, somos débiles, pues aunque ya podemos caminar, aunque en cierta forma hemos dejado de ser tullidos, se nos ha quitado mucho la costra de los ojos, aún no tenemos fuerzas, porque esta fortaleza proviene de Él mismo, de la Eucaristía.

Mi Jesús sacramentado, tu tienes misericordia de nosotros, nos miras con amor y te das a ti mismo, para que podamos continuar en este camino, que tiene contrariedades y nos exige, en el cual tenemos que desgastarnos, luchar… ¡que sería de mí sino te recibiera diariamente!

Hoy con María, Mujer Eucarística quiero agradecerte por que me das todos los medios para alimentarme, nutrirme de ti, gracias mi Jesús por tan maravilloso misterio de amor, gracias por escucharme, por mirarme, por “soportarme”, por comprenderme, gracias mi adorado Señor, porque aun cuando me desconcentro y cuando no vivo verdaderamente la Santa Misa, tu no dejas de entregarte todo, no me rechazas, no me impides recibirte.

Hostia silenciosa del sagrario, enséñame a callar, a ser prisionera de amor, a renunciar a mí.

Miércoles 1 de diciembre de 2010

Evangelio según San Mateo 15,29-37.
Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. MADRE_~1[1]
Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.
Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino".
Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?".
Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados".
El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

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Jesús se encontraba rodeado de una gran multitud. Primero que todo, curó a los enfermos. En segundo lugar, los alimentó porque tenían hambre. Para ello se valió de sus discípulos para que repartieran la comida entre los miles de seguidores. Finalmente almacenó la comida sobrante.

Jesús quiere que anunciemos su palabra a todas las naciones, pero hay ocasiones en las que la necesidad humana es tan grande que es necesario priorizar la ayuda material para luego disponer la ayuda espiritual. ¿Cómo va un estómago vacío a escuchar hablar de Dios? ¡con hambre nadie entiende mensajes de salvación, porque la única salvación que existe en ese momento es comer algo para no morir! Esto lo comprendieron muy bien los santos y por ello se dedicaron tanto a la caridad material.

María, al igual que Jesús, siempre atendía las necesidades urgentes que se presentaban con las personas que recurrían a ella. Por ejemplo, ¿qué hizo la familia de Nazaret con el oro que le ofrecieron los Reyes Magos? La caridad material antecede a la caridad espiritual y es terreno abonado para que la semilla de la Palabra de Dios germine en los corazones.

Madre mía María, ¡qué diferente sería todo si abrazáramos a la Dama Pobreza! Si fuéramos pobres podríamos tener muchísima más caridad material y podríamos extender mejor el Reino de tu Hijo. Si fuéramos pobres tendríamos más confianza en el Señor y nuestro corazón estaría constantemente puesto tu Hijo.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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