05 mayo, 2011

Jesús Eucaristía vino a mostrar el Cielo

El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio


Ni ojo vio, ni oido oyó,ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman(1 cor 2,9)
Dios nos ha preparado el Cielo, tiene un lugar en él marcado con nuestro nombre, lugar que solo nuestra alma puede habitar; y Jesús ha venido a contarnos cómo es ese lugar, ha venido a dar testimonio de lo que ha visto: El Amor Del Padre, se ha quedado en un pedacito de pan, para que cada vez que estemos ante él podamos degustar minimamente el cielo, pero ya nadie recibe este manjar bajado del cielo, nadie adora este pan bajado del Cielo;y si nadie lo hace, tú y yo estamos llamados a hacerlo. ¿cuesta? paradojicamente sí, pero si para Teresa de Ávila irse a orar era como enfrentarse a un ejército y ahora es Maestra en la Oración, ¿por qué a mi no me puede pasar lo mismo?
Dios no nos da más porque nosotros no nos entregamos más, Dios solo pide el sí de nuestra pobreza.

¡Ora màs si quieres amar más!
Madrecita dame la gracia de orar más para degustar más el cielo y antojarme más de él, luego llevame a ese lugar del que tanto me hablas!!!

Desbordando de Amor

Jueves, 05 de mayo de 2011. Jn 3, 31-36

“El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.”

Dios no da su Espíritu con medida, Dios que es infinito nos ama infinitamente, como diría san Agustín: “la medida del Amor, es amar sin medida” y el Señor nos ha amado sin medida, por eso nuestras palabras nunca podrán abarcar su inmensidad y grandeza, pero nos acercan a Quien es la Palabra, el Verbo y nos permiten trasmitirlo a los demás. Danos Señor, palabras de sabiduría para que a quienes hablemos de ti, lo hagamos con la abundancia y eficacia de tu santo Espíritu.

El Padre ha puesto todo en manos de su Hijo por naturaleza, el Hijo por gracia pone todo en manos de María y a nosotros se nos ha puesto el Tesoro de tenerles ¿Cómo cuidamos tal tesoro? ¿Cómo administramos los dones, gracias y virtudes que Dios nos quiere dar? ¿cómo valoramos la grandeza de la consagración?

Definitivamente ¡cuán poco amamos! Aún con tan maravillosa gracia que cualquier rey, cualquier adinerado de la tierra quisiera tener. Pero no nos desesperemos, solo invoquemos y vivamos en los brazos de quien sabe valorar verdaderamente la Vida Espiritual.

Virgen María, toma cuanto hayamos podido hacer de bueno, conserva en nuestra alma a Dios, enséñanos a poseerle desde ya para que lo hagamos por toda la eternidad y que la evangelización sea consecuencia de que nuestra alma desborda del Amor. Totus Tuus, Mamá.

Cambio de corazón

Evangelio según San Juan 3,31-36. 
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él".

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Jesús, Verbo encarnado, ha venido a nosotros para salvarnos. ¿Qué motivos tenía para ello? Pues, ninguno. Dios se encarnó porque quiso, nada más. Este querer es gratuito, ya que Dios no necesita de nosotros, sin embargo nos quiso amar y entregarse por nos.
Dame tu corazón para ser Santo
Si Dios, siendo Dios, se entregó por nosotros, de una manera desinteresada, y se sometió a la muerte, y una muerte de cruz, ¿qué es lo mínimo que debemos hacer por Él?
Lo mínimo sería amarle. Pero amarle de verdad. Amarle a Él y a lo que Él ama. ¿Qué puede haber de malo en amarle? ¿qué puede haber de incómodo en amarle? ¿qué puede haber de difícil en amarle? Nada. Al contrario, amar a Dios es dulce y suave; agradable al corazón y suave al paladar. Entonces ¿por qué no le amamos con todas nuestras fuerzas? ¿por qué no nos atrevemos a quererlo? ¿por qué no nos desvivimos sólo por Cristo?
Si fuéramos más silenciosos podríamos escuchar más su voz. Si fuéramos más contemplativos, más atentos, veríamos a la Inmaculada en todas partes y como donde está ella está Dios...
Si visitáramos más a Jesús Callado en el tabernáculo y lo dejáramos hablar más, tendríamos los pies en la tierra y el corazón en el Cielo... tal como María.
Madrecita Inmaculada, dame tu corazón... para amar a Jesús. Te cambio este hierro frío y duro que tengo por corazón por tu maternal, tierno y dulce corazón.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Creer en Jesús

El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios


El mundo está lleno de personas que "creemos" en Dios, la generalidad de personas creemos en Dios y decimos tener una relación con él, pero si será que por eso ya tenemos seguro el cielo? ¿ya estamos seguros de que no seremos condenados? y si es verdad la relación íntima y la fe en Dios porqué un mundo tan cruel? ¿porqué corazones tristes y personas amargadas?
Quizás sea que en realidad no creemos en Dios!
Creer en Dios es : saber que me ha salvado, que tiene un lugar preparado para mí en el cielo y que yo debo luchar para irme a ese lugar a donde Dios me invita y actuar según Dios me lo pide, pues si creo en él, creo que debo amarlo por encima de todas las cosas y a mi prójimo como a mi mismo.

Cuánto nos falta Señor para creer en tí, Te suplico Madrecita, bella Dama Blanca, me regales tu fe...y que la manifiestes amando en mí a todos como Dios los ama.

04 mayo, 2011

La caridad de Cristo

Evangelio según San Juan 3,16-21. 
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios".

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La caridad se manifiesta por medio de obras. No existe la caridad "solitaria". Uno no puede decir, "tengo caridad pero no hago nada para manifestarla" (a no ser que sea una persona completamente impedida y muda).
La caridad de Dios se ha manifestado por medio de la creación, la historia de salvación, los profetas y especialmente en Cristo. La caridad de Dios es palpable, demostrable, encontrable en el tiempo y en el espacio. No podemos decir que Dios no nos ama porque sería una auténtica mentira.
Ahora, quien rechaza esa caridad de Dios, ese don gratuito, escoge la peor parte y obtiene la propia condenación.
¿Para qué estamos en este mundo sino es para tener caridad? sin la caridad todo pierde sentido. Sin la caridad todo es vanidad. Sin la caridad todo es efímero. Sin la caridad estamos perdidos.
Un día conocí que la caridad tiene nombre: Jesús. Un día conocí que la caridad tiene una Madre: María. Un día comprendí que para vivir la caridad no puedo separarme de Jesús y de María. Sólo en la contemplación de estos Sagrados nombres encontraré la fuente inagotable del amor divino.
Madrecita Inmaculada. ¿De qué me sirve todo si no tengo caridad? La caridad brota del corazón de Cristo y yo debo ser alter christus. Osea que de mi corazón deben brotar raudales de caridad, pero ¿cómo si aún no ha sido traspasado?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

03 mayo, 2011

Elevar nuestros ojos hacia el Crucificado

Martes, 03 de mayo de 2011. Jn 3, 13-17

Moisés elevó la serpiente para que quienes habían sido mordidos, la miraran y quedaran curados. Jesús ha sido elevado en la cruz para que quienes han sido sumergidos en el pecado, le miren y sean santos. La cruz es más que un símbolo, es todo un camino de salvación, es un camino de redención, no de condenación, sino de amor, pues el Padre ha enviado al Hijo por Amor.

Dios mismo nos enseña a amar en la cruz, pero nuestra cruz es tan solo una astilla de la cruz de Cristo, por lo cual, aun cuando parezca pesada, aun cuando se oscurezca el camino, hay que elevar nuestros ojos al Crucificado para no perecer, sino para tener Vida.

La Cruz es signo de Vida, por eso hoy decimos en brazos de María: Jesús, Jesús, Jesús… Nombre glorioso, nombre de amor, nombre del Hombre que me enseña a amar, que me da su salvación. Amén.

Jn 3, 13-17 Exaltación de la Santa Cruz

13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna.
16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
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La vida eterna mana de Cristo. La vida eterna es un don de Dios, que nos ha sido dado por medio del sacrificio único, eterno y perfecto de la Cruz de Nuestro Señor. Sólo en la cruz hallaremos la salvación, porque no hay salvación sin cruz, de la misma forma que nos hay Cristo sin cruz. ¿Y por qué es así?

Cruz gloriosa que sostuviste al Creador del mundo. En ti fue exaltada la salvación. En ti se gestó el acto más grande y noble que jamás el mundo pudo haber visto. En ti, madero santo el amor se hizo sacramento. Tú estás unida a la Eucaristía de una manera privilegiada porque el Sacrificio del altar es el mismo sacrificio tuyo. Victoria, tu reinarás, oh cruz tu nos salvarás.

Gracias Señor por la cruz. Gracias por las pequeñas cruces que nos regalas todos los días. Gracias porque nos amas tanto que quieres que te imitemos en el madero. Gracias por tu amor infinito e incondicionado. Gracias por tu amor.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

02 mayo, 2011

Guiados por María en el Espíritu

Lunes, 02 de mayo de 2011. Jn 3, 1-8

Se oye el ruido del viento, pero no se sabe de dónde viene y a dónde va. El misionero debe ser discípulo, oír, escuchar a Dios, pero no sabe a dónde va. ¿Quiere decir que no se debe tener un proyecto de vida? Claro que no, lo que debemos hacer es tener como fundamento de nuestra vida la relación con Dios y a la hora de emprender una acción siempre “consultarle al Amado”, hacerlo confiado en Dios, y en consecuencia, se le dará al Señor la autonomía de cambiar o continuar lo que se está haciendo, por eso muchas veces hemos visto que nuestros planes no son sus planes y a veces se cambia lo que estamos haciendo.

El cristiano no se desespera ante las tribulaciones y dificultades de la vida, aprende a ver que todo sucede por el bien de los que aman a Dios y así no le niega nada a su Creador, que no les ha negado nada a sus hijos.

Virgen María, quiero nacer de ti para vivir como Cristo, que todos mis proyectos, sentimientos, pensamientos y acciones nazcan de ti, porque han sido fecundados por el Espíritu Santo, Espíritu del cual debemos de nacer. Amén. Totus Tuus.

qué expresión tan oscura

Evangelio según San Juan 3,1-8. 
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos.
Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. "
Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu". 

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El que ha nacido del Espíritu es como el viento, sopla donde quiere. ¿Qué significa esto? Quien nace del Espíritu es aquel que ha recibido el Espíritu Santo por medio del Bautismo. Supongo que ese "sopla donde quiere" se refiere al Espíritu Santo que actúa a través del que posee. La voz del Espíritu resuena en el bautizado, pero esa voz es la voz de Dios.
"Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí". Dios vive en nosotros de una manera especialísima. Cuando estamos en Gracia Santificante, la Santísima Trinidad inhabita en nosotros. El Espíritu rige nuestras vidas.


Vaya, qué expresión más oscura esta. No logro comprender qué quería decir Jesús con la analogía del viento...


Beda. Por lo que el Espíritu Santo es quien sopla donde quiere, porque El tiene bastante poder para iluminar el corazón de cualquiera con la gracia de su visita. "Y oyes su voz" cuando habla en presencia tuya aquél que está lleno del Espíritu Santo.


San Agustín, ut supra. Suena el salmo, suena el Evangelio, suena la Palabra divina, y todo ello es voz del Espíritu. Y dice esto porque el Espíritu está presente, aunque de una manera invisible, en la palabra y en el sacramento, para que nazcamos.


El bautizado no es como el viento, sino que el bautizado está lleno de ese "viento", que sopla donde quiere y no sabes de dónde viene o a dónde va. El bautizado tiene la plenitud del Espíritu Santo y es movido por él. El bautizado ya no es un más un ser meramente carnal, sino que es un ser espiritual.


El bautizado está más cerca de la Inmaculada, porque donde está el Espíritu está la Madre de Dios y donde está la Madre de Dios está el Espíritu. El que nace del agua y del Espíritu se hace hijo de María, la Esposa del Espíritu. El que recibe el don del Paráclito también recibe el Don de su Madre Santísima.


Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

01 mayo, 2011

Gracias Tomás

Tomás, Tomás... tan incrédulo. ¿Sabes qué, Tomás? hoy te voy a agradecer. Te agradezco porque si no hubieras dicho eso tú, lo habría dicho yo. Te agradezco porque si no hubieras dudado de esa forma hoy no tendríamos la certeza acerca de la Resurrección de Nuestro Señor. Te agradezco porque comprendí que las llagas de Cristo nunca se borrarán de su cuerpo glorioso y que esas heridas son lo suficientemente grandes como para albergarme a mí.
Gracias Tomás, porque comprendí que la herida del costado de Cristo es tan grande que mi mano cabría en ella. Esto me ha enseñado que la herida ha sido proporcionada al tamaño de su corazón.
Gracias Tomás, porque con tus Palabras "Señor mío y Dios mío" puedo demostrarle a los Testigos de Jehová que Jesús es Dios.
Gracias Tomás porque comprendí que, a pesar de tu duda, Dios no te dejó de amar y eso me mostró cuan grande es la Misericordia de Nuestro Dios.
Gracias Tomás, porque si no hubieras dudado hoy no tendríamos esta maravillosa pintura.
Gracias, por todo, Santo Tomás.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Sé creyente por la humidad

Domingo, 01 de mayo de 2011. Jn 20, 19-31

En el transcurso de la semana se le había anunciado a Tomás que habían visto al Señor, sin embargo pasaron ocho días para que nuevamente se apareciera Jesús a todos los discípulos reunidos, ante su duda Dios se da cuenta, pero no se aparece inmediatamente.

Ante nuestras dudas y falta de fe, el Señor permite tal “oscuridad” para crecer en humildad, para buscar la Iglesia, la reunión en comunidad, pues a la Iglesia se ha confiado el depósito de la fe y el que quiera creer, debe ser humilde y buscarle a Cristo allí, en consecuencia, Dios tendrá misericordia y nuestro encuentro personal con Él se entenderá en dicha comunidad.

Virgen Hermosa, te encomendamos nuestros bienes espirituales, nuestro camino de conversión para que nos guíes como buena Madre hacia el encuentro permanente con Dios.

La confianza llena de Paz

Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Al ver un crucifijo la vida cobra sentido, vivir vale la pena, se siente la paz de un hijo al saberse amado, nada más y nada menos que por Dios mismo.

Cómo no sentir paz, si tenemos en frente nuestra salvación eterna, nuestro sostén, nuestra fuerza, nuestro amor, al Dios fiel a pesar de mi infidelidad, al Dios que me ama así yo no le ame.
Cómo no sentir paz, si tengo un Dios que me ama, en quien confiar, un Dios que no me ha negado nada, ni siquiera a él mismo.

Aunque se experimenta dolor al meditar su pasión, una profunda contricción, es la cruz la que nos da la fuerza para seguir, ¿cómo rechazar tal sacrificio? ¿cómo no aceptar su salvación y su amor?

Bendito Dios que nos ha salvado y que ahora vive para siempre!!!

Madre, regálame una infancia espiritual, para estar siempre confiada y alegre en él.

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