12 agosto, 2013

El nuevo impuesto del Templo somos nosotros mismos

Tomado de: http://www.yocreo.com
Evangelio según San Mateo 17,22-27.
Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:  lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados.
Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?".
"Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?".
Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos.
Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti".
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Los cobradores del Templo cobraban impuestos para el sostenimiento del culto que hacían a Dios. Todo el que pagaba impuestos ofrecía, de manera indirecta, un sacrificio de alabanza al Padre. Si Jesús es el mismo Dios, entonces por qué pagar impuestos y por qué darse culto el mismo. El impuesto era una manera de dar culto a  Dios y por eso el carácter sagrado que tenía.
Jesús está afirmando una vez más su divinidad:"¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?". 
Hoy no tenemos Templo (en el sentido judío). Hoy no pagamos impuestos para sostener el culto del Templo. Hoy nuestro sacrificio de alabanza no se da por medio del dinero sino por medio de una vida santa. Hoy no se ofrecen animales ni sacrificios cruentos para agradar a Dios. Hoy ofrecemos nuestras vidas en ofrenda al Señor por medio de la Eucaristía, único sacrificio de Cristo. Hoy nos unimos a Dios por medio de Jesús Dios en el sacramento del Altar. Hoy somos nosotros las víctimas ofrecidas sobre el altar en Jesucristo nuestro Señor.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.



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