20 octubre, 2014

Misericordia y mas misericordia.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
–Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
–Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
–¿De quién son esta cara y esta inscripción?
Le respondieron:
–Del César.
Entonces les replicó:
–Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Palabra del Señor.

"Señor abre mis labios y mi boca proclamara tu alabanza, por que tocas las fibras mas intimas de mi alma y miras sin condenarme la infidelidad de mi corazon"
Hay dos cosas de este evangelio que siempre me ha llamado la atencion primero como es que Jesús aunque sabia q intentaban hacerlo caer les responde la pregunta, porque el amor jamas se cansa ni descanza y Èl es el amor, por que el amor todo lo espera, todo lo soporta, todo lo cree; aunque cayeramos mil veces en el mismo pecado y las mil veces le dijeramos despues de cada confecion (esta ves te prometo no volver a hacerlo) el como un niño inocente creeria en cada una de nuestras promesas, por que no hay, no existe otro ser tan misericordioso como nuestro buen Señor pues Èl es la suma misericordia.
La segunda es verme metida entre los fariseos, con cuanto descaro he causado en el corazon de Jesùs dolores profundos por mis infidelidades y aun asi me atrevo a decirle que le amo...? Aunque esa sea la cruda realidad, hay que ofrecerla y unirlo todo a los pies de nuestro amado crucificado.
Todo por la inmaculada nada sin ella.

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