Martes, 10 de julio de
2012. Mateo 9, 32-38
Una situación, dos
opiniones, una verdad. La curación del endemoniado, el acto de caridad
necesariamente movió a la opinión de la gente y a la opinión de los fariseos;
sin embargo la parte de este evangelio no se detiene en estos comentarios,
continua afirmando y describiendo la misión del Señor.

La misión del Señor está
enmarcada con varias acciones: recorrer ciudades y sinagogas, enseñar
anunciando el Reino y también curaba, teniendo compasión de las almas. Es todo
un itinerario del apóstol, del misionero que no se centra en lo que dicen las
personas sino en que hace lo que Dios le ha encomendado.

Hay un elemento adicional
que Dios enseña a sus apóstoles, a sus misioneros; es a detenerse y orar,
pidiendo más obreros. Quien entiende que es la misión pide más misioneros. Quien
valora un sacerdote, ora a Dios pidiendo más y santos sacerdotes.
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