22 septiembre, 2011

Jueves, 22 de septiembre de 2011. Lc 9, 7-9

En todo instante querían comparar a Jesús con un muerto que vivía: Juan, Elías u otro profeta, y lo más característico y común entre ellos, es que vivían, se aparecían o habían resucitado, esto confirma aun más que Jesús es La Vida, así no le quieran explícitamente reconocer.

Es indudable que la vida del cristiano genera curiosidad, no puede pasar desapercibido, porque es el mismo Cristo, ahora bien, nosotros que hemos tenido un encuentro con Jesús ¿queremos verlo? ¿Con que sentido? ¿Solo verlo o vivir en él? ¿Solo escucharlo?

Nuestro encuentro con Jesús, debe llevarnos a tener una relación intima con Él, verlo, escucharlo, sentirlo, hablarle, pero también recibirle, comulgarle, transformarnos en su corazón. Virgen María, has que sea más intimo nuestro encuentro con Cristo.

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