27 septiembre, 2011

Lucas 9, 51-56

Jesús siempre busca la oportunidad de conquistar almas, sus muy amadas almas; antes de morir quiso compartir con Jerusalén, y no solo con ellos, también con los Samaritanos, pero la respuesta que recibió fue un desprecio, un rechazo, ante el cual no respondió con agresividad, como si desearon hacerlo los discipulos, todo lo contrario: les defendió, les protegió, no permitió su mal!
La reacción de Dios ante un desprecio, es Amor extremo, acaso no fue así que reaccionó el Padre ante el desprecio de Adán y Eva? Con Su Hijo!!!
Y aunque es comprensible el dolor de los discipulos ante el rechazo de su maestro, veamos como La Virgen Maria, que también siente profundo dolor por el rechazo de la Humanidad a Dios que es su mismo hijoo, no responde con resentimiento, sino que a la luz del amor, que es lo único que guarda en su corazón, acompaña a esa alma que no se deja amar y la guia hasta que libremente ella acepte a Cristo!

Sorprendente tu amor por mí, que es capaz de seguirme amando igual o aún más después de ser yo quien rechaze y clave a tu hijo en la cruz!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bien por el Contenido y lo Transmitido en este Blog Católico. Seguidamente esa figura de los Samaritanos de antaño me hace recordar a los Samaritanos de hoy que todavia andan por las calles y avenidas de las grandes Urbes o por las carreteras o trochas de las areas rurales. Y mucho más, ¿Hoy ya hay Samaritanos en la Internet? Por favor: ¿Con cúal Samaritanismo nos identificamos más nosotros los católicos? No dejemos de ser buenos Samaritanos en pensamiento, palabra y obra. Pues también los hay que dicen serlo y no lo son. Por sus frutos los conocereis decia Jesús de Nazareth. Y esto le cae desde el Papa hasta el último cristiano que pisa este planeta Tierra. ¿Ah? El demonio no gusta de los buenos Samaritanos. Por algo será. Amén.

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