09 septiembre, 2011

Viernes, 09 de septiembre de 2011. Lc 6, 39-42

“…si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro”

Al final seremos como el Maestro, porque si seguimos el aprendizaje del Amor, seremos otros Cristos, y al cielo solo entra Cristo, por eso el purgatorio es la purificación para alcanzar la plenitud del Amor

Nos fijamos en la nota, aun somos ciegos porque nos falta parecernos al Señor, nos falta hacer vida sus enseñanzas, nos falta purificar la intención de nuestra enseñanza de la fe, de nuestro particular apostolado… pero ¿Qué hacer? ¿Desesperarnos? ¡No! Todo lo contrario, reconocer que nos falta mucho y abandonarnos en quien ya lo hizo, ya lo vive, en María, el molde perfecto para transformarnos en Cristo.

Mamita, mujer de la mirada pura, de la mirada de fe, tu vez con claridad el camino, guíame, llévame de la mano, tú puedes ayudarme y darme tu recta intención para dejarme amar y para amar. Totus tuus.

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