15 septiembre, 2011


Jueves, 15 de septiembre de 2011. Jn 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús –narra Juan– estaba María y algunas mujeres, y al lado de María estaba el discípulo amado, quizás no estaba directamente junto a la cruz, pero al tener a María podía permanecer firme allí, y cuando Jesús mira a su Madre, ve al discípulo.

Mi Señor, que cada vez que tú mires a María este yo a su lado inmaculado, como al verla a ella viste a Juan; y que cada vez que yo mire a tu Madre, este también junto a tu cruz, acogiendo tan hermoso y maravilloso misterio de Amor, que mi devoción a nuestra Señora, me lleve a negarme a mí, a cargar la cruz de cada día y a seguirte. Gracias por los sufrimientos y dolores que me unen a mi madre, como Ella quiero también ser consuelo a tu corazón. Totus Tuus por siempre, por toda la eternidad. Amén

No hay comentarios:

Search