19 julio, 2011

Discipulos, hermanos de Cristo


Martes, 19 de julio de 2011. Mt 12, 46-50

Cabe aclarar que Jesús nunca hizo un desprecio de María, por el contrario la alabo porque Ella cumple la voluntad del Padre que está en el cielo.

Ahora bien, una persona es quien da al Señor la razón de que su madre y parientes estaban afuera, y es a esta misma persona a quien le responde afirmando el vínculo profundo y filial con quienes viven en la Divina Voluntad. 

Muchas veces vemos los vínculos exteriores, vemos las relaciones jerárquicas, las amistades con unos comportamientos propios de tal afinidad, pero el Señor quería enseñarle a esta personita que le dio el aviso que hay un vínculo más profundo y está en el ser discípulo, en dejarse amar, en orar, en cumplir los mandamientos, en desear ardientemente agradarle.

María, Nuestra Señora, la primera discípula misionera, nos enseña a cumplir la voluntad, a tener un dialogo de amor y confianza con Jesús, para poderle tratar como hermano y dejarnos tratar como hermanos de Él. Totus Tuu.

Reflexión: ¿Jesús me puede señalar como su hermano? ¿Él me verá como su discípulo? ¿Evangelizo para agrardarle a Él o al mundo?

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