27 enero, 2011

"¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero?

Creo que la luz que Dios ha encendido en nuestro corazón para que manifestemos es EL AMOR, más que las palabras, es el amor el que hace que otro experimente a Dios, esto lo dispondrá para luego si escuchar de Jesús.
Eso es lo que hacemos en retiro, recibir con amabilidad las personas, para luego si hablarles de Dios, el testimonio va antes que la predicación y el mejor testimonio que demuestra que vivo a Dios es EL AMOR.
El que ama no se fija en lo malo sino siempre en lo bueno, porque siempre mira amando, Santa Teresita decía que nosotros veíamos y juzgábamos como impuros o malos los actos de otros porque nuestros ojos son impuros y juzgan según su condición, como el refrán popular “el ladrón juzga por su condición”; es por eso que no debemos juzgar, quizás nos estemos enjuiciando a nosotros mismos, lo que uno debe hacer es acoger las palabras de Jesús “no juzguéis y no seréis juzgados”.

Virgen Prudentísima, te suplico me regales tu ojos para mirar siempre con amor y misericordia. Recuérdame cada vez que vaya a enjuiciar a alguien de las palabras de Jesús “La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía”.
Jesús, María y Teresita enséñenme a amar

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