24 enero, 2011

Lunes 24 de enero de 2010.

Evangelio según San Marcos 3,22-30.
Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: "Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios".
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: "¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás?
Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir.
Y una familia dividida tampoco puede subsistir.
Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin.
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.
Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre".
Jesús dijo esto porque ellos decían: "Está poseído por un espíritu impuro".

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Dice Teofilacto. , super Cum fortis armatus. En el fondo este ejemplo quiere decir: el demonio es fuerte; las alhajas son los hombres, en los cuales se refugia. ¿Cómo, pues, podrá nadie apoderarse de las alhajas, esto es, de los poseídos, sin vencer y sujetar antes al demonio? Por esto yo, que le arranco las alhajas, es decir, que libero a los hombres del espíritu maligno, sujeto antes a los demonios, los venzo y soy su enemigo. ¿Cómo decís, pues, que yo estoy poseído de Beelzebú, y siendo amigo de los demonios los lanzo fuera?

El Señor vino a liberarnos de las opresiones del mundo, del demonio y de la carne, pero para el hombre actual, el mundo es bueno, el demonio no existe y la carne es necesaria. Entonces, la labor de Nuestro Señor es cada vez más difícil.

El mundo nos seduce y nos atrae, sus tentáculos están por todos lados y fácilmente caemos en sus trampas. El demonio se ha hecho invisible y nadie lo considera, está por todas partes seduciendo al hombre en nombre de la psicología, la enfermedad y la depresión y por tal razón recurrimos a las ciencias para tratar de curar los efectos y no las causas.

Finalmente, la seducción de la carne es cada vez mayor y más sutil. En nombre de la libertad y el libre desarrollo de la personalidad se cae en todas las trampas de la carne. Hoy el hedonismo es nuestro dios y la carne es la mayor alabanza que se le puede ofrecer.

Jesús vino a liberarnos. Jesús viene a sujetar y amarrar al mundo, al demonio y a la carne. Pero seguimos creyendo, al igual que los fariseos, que Jesús, Dios, está poseído por el demonio (en este caso sí existe) y quiere simplemente hacernos daño.

María, madre Inmaculada, sólo por medio de la pureza podemos ver a nuestro Señor. Unos ojos lujuriosos, mundanos y demoniacos jamás podrán ver claramente. Auxílianos con tu pureza para poder ver a Dios. Madre María, rompe y vence las cadenas del pecado y los apegos desordenados. Arrástranos a Jesús.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

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