18 abril, 2010

Domingo 18 de abril de 2010. Jn 21, 1-19 (GL)

Este evangelio narra el final de los tiempos. En el momento en que la Iglesia pasa por una gran prueba, en la que no pesca nada, se presenta de improvisto Jesús y llama. La Iglesia obedece a Jesús al lanzar las redes a la derecha y pesca tantos peces que la red parece reventar.

Es la hora de ir al encuentro del Señor ¡allí está él esperando en la orilla! (la vida eterna). La Iglesia lleva consigo los frutos que entrarán al Reino de los Cielos (aquellos que se dejaron pescar).

Leyendo un poco al respecto de este evangelio me encuentro con una interpretación de San Agustín que me cautivó, la cual dice:

«La playa es el límite del mar, y significa el fin del mundo, pues así como en este pasaje se figura a la Iglesia tal como se encontrará en el fin del mundo, del mismo modo el Señor significó en otra pesca a la Iglesia tal cual es ahora; por lo que en la primera pesca no estaba en la playa, sino que, subiendo a la nave de Pedro, le rogó que se alejara un poco de tierra. En aquella pesca no se echaron las redes a la derecha para significar sólo a los buenos, ni a la izquierda para designar sólo a los malos, sino indiferentemente dijo: "Echad vuestras redes para pescar" (Lc 5,4), a fin de que entendamos mezclados los buenos con los malos. Pero aquí dice "Echadla a la derecha de la nave", para señalar sólo aquellos buenos que estaban a la derecha. Aquello lo hizo al principio de su predicación; esto, después de su resurrección. Allí, manifestando en la pesca de buenos y malos a los que hoy están en la Iglesia; y en ésta, tan sólo a los buenos, que conservará eternamente en el fin del mundo, después de la resurrección de los muertos. Aquellos, pues, que pertenecen a la resurrección de la vida (esto es, a la derecha), y que están prendidos en las redes del nombre cristiano, éstos aparecerán en la playa cuando resucitaren al fin del mundo. Esta es la razón por qué no pudieron sacar las redes para descargar en la nave los peces que habían cogido, como en otras ocasiones lo hicieron. La Iglesia guarda estos peces de la derecha (como en profundo sueño de paz) ocultos para después del fin de esta vida, hasta que de la red descansen en la playa. En cuanto a la pesca primera en dos barcos distantes de ésta doscientos codos, creo que representan las dos clases de elegidos y la circuncisión y el prepucio.».

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