02 junio, 2010

Miércoles 2 de junio de 2010. Mc 12, 18

Resurrección… qué palabra tan grande, tan desconocida y tan poco meditada. Sin la resurrección de Cristo toda nuestra es vana. Si Cristo no resucitó entonces nada de esto tiene sentido, y si nosotros no seremos resucitados, entonces, estamos en el lugar equivocado.

¿Pero por qué nos es tan duro creen en la resurrección? Yo me atrevo a afirmar que un altísimo porcentaje de los católicos comunes (aquel que dice, sí yo soy católico pero no vive su fe) ni siquiera sabe que algún día será resucitado. La resurrección es algo que para muchos suena a ciencia ficción o a cuentos de hadas.

¡Qué diferente es la vida del que entiende que va a ser resucitado! La muerte ya no es concebida con las categorías del mundo, la verdadera vida está después de este paso terrenal. La resurrección es el motor que lo mueve todo, Dios es el centro de la vida y de la existencia. ¡Saber que seremos como ángeles! Qué belleza… «ni ojo vio, ni oído escuchó lo que Dios tiene preparado para los que lo aman».

Gracias Señor por tu gran bondad. No somos dignos de recibir todo de ti. Somos como el pueblo de Israel o como la esposa del Cantar de los Cantares. Sin embargo allí estás en todo momento esperando por nosotros. Gracias por María, porque ella es el arquetipo perfecto de lo que la Iglesia será y de lo que pasará con nosotros si vivimos en ti.

Pd: ahora que no me salga ningún baboso con que Bultmann dijo que hay que desmitologizar a Cristo y que eso de la resurrección es una "creación del evangelista" y en realidad no existió… –hay que tener más fe para creer en eso que para creer que Moisés atravesó el mar rojo.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

Gabriel López

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