09 septiembre, 2010

DAD MISERICORDIA


El Señor en es misericordioso, y así nos pide a nosotros que lo seamos, la misericordia viene de Dios y es en Él que nuestras almas estarán dispuestas a dar misericordia al otro, el Señor nos llama fuertemente a buscar esta misericordia en Él que ama incluso a los que lo desprecian, que incluso ama a los que lo blasfeman, y así mismo nos pide que tengamos esta misericordia.

Este mandato de Dios “amen a sus enemigos” es una contra vía al mundo que lo que nos ofrece es la venganza, el resentimiento y el desquite, procurando de la misma forma que nos hicieron hacer mientras que Jesús nos dice que no hagamos al otro lo que no queremos recibir, la lógica del mundo y Dios es bastante diferente, mejor diríamos muy diferente, así pues teniendo en cuenta esto ¿Quienes podrán ser nuestros referentes? La respuesta es sencilla; los que imitaron la misericordia de Dios, es decir los Santos a los cuales nos fueron fáciles las cosas que les sucedieron pero siempre estuvieron atentos a cumplir lo que Jesús les mandó “amen a sus enemigos… oren por quienes os persiguen” Esta es una respuesta diferente pero autentica y perfecta y al fin y al cabo eso es lo que queremos ser diferentes y auténticos en el Señor, donde reposa nuestra alma.

¡Cómo no mirar también a nuestra madre! Que también supo ofrecer el perdón, la oración, la paciencia y todo su ser para aquellos que crucificamos a su hijo amado, es más no siendo poca su misericordia se hace madre de los que lo crucificamos para decirnos que no lo crucifiquemos más, y añadir “Haced lo que Él os diga”

¡A ti madre querida, enséñanos a amar!
“Ad Maiorem Dei Gloriam per Mariam”

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